Revolución dentro de la Revolución. ¡La depuración necesaria!

La depuración política puede interpretarse como la expulsión de miembros que no acompañan o traicionan la doctrina, valores o disciplina preestablecida por la organización o movimiento. Dicha acción debería obedecer a un proceso consciente, sistemático y responsable que procure garantizar congruencia en los militantes de una causa en función de su compromiso con determinados ideales, principios y objetivos.

Ahora, la historia nos demuestra que iniciativas de “limpieza” pueden derivar en prácticas anárquicas y discriminatorias de persecución irracional. Así, supuestos brujos, impíos o inferiores, fueron objeto de persecución en la inquisición durante su cruzada contra los herejes, se impulso el antisemitismo ideológico mediante la limpieza étnica en el holocausto nazi y observamos la política del apartheid por segregación racial en sudafrica; todas manifestaciones injustas y negativamente discriminatorias de “saneamiento”.

La purga de la izquierda latinoamericana a través de la satanización del comunismo y el socialismo, produjo asesinatos selectivos, allanamientos, desapariciones forzadas, e ilegalización de partidos progresistas, como prácticas de “limpieza” política y acoso Estatal ejercida desde el Poder imperante, de forma abusiva y criminal, sobre la base de razones manidas y escabrosas.

Ante estos antecedentes, debemos evitar que la “depuración” degenere en abominables corrientes antiéticas, lideradas por sujetos que carecen de elementales valores morales revolucionarios, y sustentadas en justificaciones complacientes o motivaciones fútiles.

Es vital que se exija coherencia ideológica en quienes asumen labores estratégicas en la conducción del Estado y demás instancias del Poder Revolucionario, y parece esencial una unidad de mando que enfrente los entes perturbadores del buen funcionamiento, la eficiencia, la calidad revolucionaria, el cumplimiento de objetivos del II Plan Socialista Simón Bolívar, el avance y consolidación del programa de la patria. Pero no es la depuración tarea de tribunales inquisidores previstos de un especie de Chavometro capaz de medir a discreción y en forma arbitraria los niveles de compromiso político ideológico, sino ocupación fundamental de una autoridad político-moral respaldada por criterios revolucionarios y un sistema de autodepuración, dotado de mecanismos de control, seguimiento y evaluación que utilice instrumentos de consulta popular, inteligencia social y herramientas científicas.

Aquí la incapacidad, irresponsabilidad, incompetencia, corrupción e ineficiencia, use camisa amarilla o porte boina roja, debe extirparse con firmeza, valentía y seriedad. Que el amiguismo, el nepotismo o la falsa solidaridad no nos convierta en cómplices alcahuete de los ineptos y malandros disfrazados de revolucionarios.

Traidores, quinta columnas, infiltrados y desleales han existido en todas las épocas y organizaciones. Siempre perniciosos, guabinosos y astutos, dispuestos a provocar divisiones, luchas intestinas, confusiones y acciones erráticas. Sin embargo, debemos diferenciar el simplemente no coincidente con tus ideas del conspirador alevoso, pues la felonía es inadmisible pero la discrepancia, consciente o ignorante, debe ser tolerada, procurando en todo caso la persuasión, iluminación y enamoramiento de esos ciudadanos.

Ahora, es tan inaceptable consentir el daño doloso y premeditado de la contrarrevolución, como inconveniente resulta ignorar los perjuicios que genera la negligencia, imprudencia e impericia en la gestión y dirección de las instituciones revolucionarias, desde nuestras filas.

Que la depuración no sea entonces el eufemismo que oculta actividades de persecución, acoso, linchamiento y cacería de brujas emprendidas de forma irresponsable, violenta y desordenada, por quienes se creen más Chavistas que Chávez y pretenden arrogarse una patente de corso que autoriza apedrear, quemar o ejecutar a los malvados y anotar en una especie de Lista de Schindler moderna a los excelsos.

No puede un pran de la política, un ñangara seudorevolucionario, un corrupto del sistema, o un espontaneo fanatizado, liderar una depuración. Un proceso de “limpieza” debe ser liderizado colectivamente para detectar objetivamente, por ejemplo, a aquellos participes del sistema fraudulento de reposos médicos, practicantes del ausentismo y el abandono laboral, irresponsables de sus obligaciones funcionales, corruptos de la administración pública, maltratadores del pueblo, ineficaces de la dirección, choros de la política. Vamos por aquellos que sabotean los proyectos, atentan contra los servicios públicos, y escamotean los planes de la revolución por acción u omisión.

En la Universidad Bolivariana de Venezuela, por ejemplo, sistematicemos un instrumento de consulta (encuesta) estudiantil que permita evaluar regularmente a los profesores en términos de asistencia, cumplimiento del programa, entrega oportuna de notas, manejo de contenidos académicos, transmisión de reflexiones ideológicas. Establezcamos herramientas administrativas de control de unidades que permita consultar a los usuarios internos y externos en términos de respuestas efectivas y la satisfacción obtenida. Abramos canales de denuncia y constituyamos un multidisciplinario comité de “eficiencia o nada” para la atención de reclamos, quejas o denuncias por malos tratos, abusos o incumplimientos, atropellos o faltas, irregularidades operativas o funcionales, anomalías y debilidades estructurales.

Mídase la eficiencia de los sectores universitarios por sus resultados. Los hurtos, robos, y demás delitos cometidos dentro de la sede universitaria deberían imputarse como actos de ineficiencia a la vigilancia, y alguien debe responder!. La carencia de insumos o materiales de oficina que paralice un proceso, la falta de repuestos para unidades de transporte que suspendan el servicio, la no reparación de daños en la infraestructura o equipos que genera molestias en la comunidad universitaria, y en general la falta de respuestas oportunas ante los problemas académicos, administrativos o estudiantiles, son expresiones de ineficiencia. En específico, si un ascensor, el aire o un autobús no funciona durante semanas, o se generan ruidos que interrumpen la labores académicas sin que se suspenda formalmente las actividades, o los bombillos de las aulas no sirven durante meses, los vigilantes se subrogan las funciones de control de asistencia que deben asumir los coordinadores de cada PFG y los estudiantes ejercen un poder anárquico mediante el uso de la fuerza y el atropello sin que nada pase… alguien debe dar respuesta y explicaciones a la comunidad, algo debe depurarse!.

Si los estudiantes no cuentan con una claridad ideológico-política, y tenemos muchos discentes que no creen en el proyecto revolucionario, después de varios semestres de estudio en la UBV, existen profesores que no comunican a los estudiantes o consignan las notas oportunamente ante las instancias respectivas, no se rigen por el programa académico o no asisten a clases regularmente, entonces debe funcionar el control estudiantil, los profesores debemos reflexionar y corregir, y la Dirección debe detectar las debilidades y tomar correctivos de tipo formativo o disciplinario, sin temores ni solidaridades automáticas, pues quien quiere cuidar su puesto de trabajo y sustento familiar debe cumplir con sus responsabilidades.

Aquí los “matavotos” que reseña el maestro Luis Britto Garcia son aquellos que nada concreto aportan pero siempre critican, todo lo enturbian pero nada específico proponen, perpetuamente exigen conductas pero nunca dan el ejemplo, asumen responsabilidades pero no dan resultados, les encanta figurar pero ejercen un liderazgo funesto y perjudicial para las organizaciones y el pueblo.

Los practicantes del “espontaneísmo” en palabras de Lenin, militantes de un movimiento anarquista que a su vez dice contradictoriamente seguir una revolución pacífica que está en el Poder, figura conformado de enanos de trenzas largas que atropellan sin cesar producto de sus inevitables traspiés.

Los espontáneos que como por epilepsia hoy convulsionan ante los recientes acontecimientos electorales, entran en crisis y generan el caos, repitiendo los desaciertos propios de la improvisación y el desorden, sin comprender que, como señala Regis Debray en su ensayo: Revolución en la revolución, “para un revolucionario el fracaso es un trampolín. Teóricamente más rico que el triunfo: acumula una experiencia y un saber.”

Exigimos madurez y disciplina en la lucha. En frase de Toby Valderama (un Grano de Maiz) Irreverencia en la discusión y lealtad en la acción. Y en la acción rectificadora: audacia, juicio, autoridad moral, y a la voz de Bolívar “Unión! Unión! o la anarquía os devorará”.

Cuidado con hacerle el juego a la clase dominante, favoreciendo los equívocos en el seno de las clases dominadas. Los saboteadores de la revolución están en todas partes y a veces se visten de ultrarrevolucionarios o ultraizquierdistas.

"Vigilancia constante, desconfianza constante, movilidad constante” son principios de la guerrilla, pero deben asumirse con responsabilidad para no dividir y desterrar a valerosos cuadros comprobadamente comprometidos con la labor y la eficiencia revolucionaria.

El terrorismo y el bandidaje son ajenos a nuestras fuerzas. Deben serlo! Son divisorias las acciones independientes, que no se adaptan a planes estratégicos preconcebidos. En palabras de Alí, “si la lucha se dispersa, no habrá victoria popular en el combate”. Por eso invitamos con Fidel a entender que la "condición esencial del revolucionario es saber interpretar la realidad".

El principal obstáculo es la oligarquía, parafraseando a Fidel, hoy decimos no hay 7 millones de oligarcas en Venezuela. Los estudiantes y profesores de la UBV no son oligarcas, pero tampoco son todos revolucionarios. El desafío es como hacemos para adoctrinarlos, ideologizarlos, enamorarlos o corregirlos en función del Proyecto Bolivariano y Chavista, con inteligencia y persuasión sustentada en la razón que nos asiste, sin excesos ni arbitrariedades?.

Trascendamos de la autocritica, las 3R y las 3R2, a la “Revolución dentro de la Revolución” evolucionando en la reflexión y la dialéctica para potenciar la acción sistémica progresista, la gestión y el trabajo socialista.


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