Memorando de Alerta al Pueblo Bolivariano: Sí hay crisis electoral en la Revolución

"No hay peor ciego que el que no quiere ver."
Refrán popular

“Corta es la vida, el camino largo, la ocasión fugaz,
falaces las experiencias, el juicio difícil”.

Hipócrates

“Los tiempos duros crean héroes.”
Proverbio chino

1.- ¿NO HAY CRISIS ELECTORAL?

El término “crisis” ha tratado de ser conjurado y silenciado en la alta dirección política de la revolución bolivariana, luego de los resultados del 14-A-2013. Diversas circunstancias parecieran rodear esta “decisión política”, pero lo cierto es que en medio del tabú y la autocensura, no hay posibilidad de aplicar algunas de las lecciones del legado bolivariano de Chávez: revisión, rectificación y reimpulso; y si se quiere llegar más allá: reunificación, re-polarización y repolitización.

Lo primero y básico, sin embargo, es dar cuenta de la situación electoral: ¿Hay crisis electoral en el llamado “chavismo”?  ¿Hay crisis electoral en la revolución bolivariana? ¿Cómo evitar que la crisis electoral sea un factor catalizador de una crisis política de gobierno, de estabilidad, legitimidad y eficacia política? ¿Cómo se articula la crisis electoral a otros procesos con dinámicas asociadas al tiempo económico, al tiempo social, al tiempo militar y al tiempo político?

Una lección que no debe soslayarse es que una crisis coyuntural condensa un complejo de “contradicciones sobre-determinadas”. No entraremos en profundidades, por ahora.

Iremos de lo más elemental utilizando un procedimiento de sobra conocido: ir al Diccionario, consultar etimologías, revisitar enciclopedias y buscar diversas fuentes, para evaluar si es aplicable el término crisis para evaluar el desempeño electoral de la revolución bolivariana.

De acuerdo al DRAE  se habla de crisis con las siguientes acepciones (Del lat. crisis, y este del gr. κρίσις):

1. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.

2. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.

3. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.

4. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.

5. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.

6. Escasez, carestía.

7. Situación dificultosa o complicada.

Desde el punto de vista etimológico la palabra crisis llegó  a nosotros a partir del latín crisis, y ésta, del griego krisis. El vocablo griego se derivó del verbo krinein ‘separar’, ‘juzgar’, ‘decidir’. Este verbo también está en el origen de palabras como criticar y criterio, entre otras. Se plantea que crisis significa algo que se rompe, y porque se rompe hay que analizarlo. De allí su relación con el término crítica, pues el análisis o el criterio que es razonamiento adecuado permite emitir un juicio o reflexión. También se señala que “crisis” es un punto crucial o decisivo.

En griego, cuando se utilizaba crisis para referirse a una enfermedad se reenviaba a aforismos que nos dan muchas claves para orientar la experiencia: “Las impurezas que quedan en las enfermedades después de las crisis, suelen producir recaídas” (Hipócrates).

Cuando se trataba de contiendas, Herodoto decía: “ (…) cuando muere un marido, sus mujeres que son muchas para cada uno, entran en gran contienda”. 

Cuando se refería a una elección, se habla de Plutarco. “Hacíase la elección de esta manera: reunido el pueblo, elegía ciertos hombres de probidad, los que eran encerrados en una estancia próxima, donde, no pudiendo ni ver ni ser vistos, oían sin embargo, la gritería de los congregados”.

Y la sentencia contundente referida al juicio en Hipócrates indicaba: “Corta es la vida, el camino largo, la ocasión fugaz, falaces las experiencias, el juicio difícil”.

Ciertamente, luego del 14 de abril de 2013, el juicio se hace harto difícil, pues están implicadas severas decisiones, además de complejas dificultades. Desde mi perspectiva, me siento invadido recurrentemente por la siguiente imagen de rectificación: ¡Hay que cortar el dedo para salvar el pie! Sin embargo, reconozco que es sólo una imagen personal, un vago sentimiento subjetivo que puede ser completamente desacertado para algunos, pero es la idea que sobre la rectificación que considero indispensable.

La imagen evoca una intervención quirúrgica, pues ya no son aplicables las mejores y deseables acciones de la prevención de riesgos. Los problemas son ahora terminales, incluso algunos explosivos. Lo urgente es incluso lo importante.

Por tanto, no es ya conveniente seguir “corriendo la arruga”, poniendo “pañitos calientes” o peor aún, mareando al circo o a los espectadores del teatro con los llamados “potes de humo”  o con malos trucos perceptivos  de magia para distraer a los sentidos. El riesgo se ha consumado.

La revolución bolivariana ha entrado en una zona de alto riesgo político; o para decirlo de manera indirecta, el barco ha entrado en una zona llena de peligros, con una tripulación angustiada por la pérdida de su Comandante, afectada por la carencia de suficientes suministros, con posibilidades ciertas de algunos focos de amotinamiento, con malas condiciones climáticas; y por si fuera poco, sobre el nuevo piloto se proyectan diversos temores y  cuestionamientos: desde la carencia de claros mapas para sobrellevar terrenos desconocidos, hasta evaluaciones sobre su suficiente pericia para gobernar la nueva situación.

De manera, que no basta con utilizar cuatro o cinco personajes con cierta pericia técnica u olfato político, para modelar selectivamente la atención, la percepción y la construcción de la agenda de opinión pública. El asunto es que las tensiones están presentes en la calle. Correr la arruga o desplazar la atención hacia otros temas implica un alto costo político y una irresponsabilidad de liderazgo, sobre todo si se habla de liderazgo revolucionario.

Por otra parte, la tan citada enciclopedia en línea Wikipedia, señala:

“Crisis (del latín crisis, a su vez del griego κρίσις) es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas como las físico-químicas. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución.”

En esta acepción, el dilema entre reacciones automáticas y respuestas inteligentes, está a la orden del día. De allí la importancia del significado del ideograma chino de “crisis”.

Tradicionalmente en Occidente la palabra crisis señala el momento de mutación durante una enfermedad, que puede desembocar en un estado de empeoramiento o de mejoría del convaleciente. También se aplica a puntos de inflexión que marcan momentos de inestabilidad en procesos históricos. Si se acepta la noción de mundo cambiante, en que todo fluye, todo deviene, las crisis son hitos que indican cambios radicales para bien o para mal. En gran parte depende de la actitud mental de las personas que enfrentas la situación de crisis. En el idioma chino, la palabra “crisis” (危机, weiji), se compone de dos ideogramas:

• Wēi (危) que se traduce como “peligro”, o “amenaza”.

• Jī (simplificado: 机, tradicional: 機) que, entre varias acepciones (máquina, avión, punto crucial, etc.), se puede traducir como “chance” u “oportunidad”. Sobre el significado de “oportunidad” de la palabra jī (机) es posible examinar algunas palabras chinas que involucran ese ideograma:

• Jī huì (机会), es la palabra completa para “ocasión” u “oportunidad”,

• Jī yù (机遇) significa “oportunidad favorable”

• Jī yuán (机缘), es “buena suerte”

• Liáng jī (良机), podemos traducirla como “buena oportunidad”

En conclusión, ante una crisis podemos asumir dos opciones: o nos atemorizamos y deprimimos al verla de manera pesimista sólo como una señal de peligro fatal, o nos decidimos con optimismo y coraje a sacar el máximo provecho de las oportunidades que tal circunstancia encierra. Considero que la única opción posible no es el pesimismo de la voluntad, pero tampoco el voluntarismo ciego. Practicar el análisis estratégico en estas circunstancias es indispensable, por más difícil que sea la situación. Y es justamente la situación lo que hay que cartografiar adecuadamente para indagar sus síntomas.

II.- LOS DATOS DE LA CRISIS ELECTORAL:

La crisis electoral de la revolución bolivariana hay que analizarla a partir de un análisis profundo de las brechas alcanzadas hasta ahora, no tratarla de manera superficial, utilizando diversos datos que permiten minimizar los problemas existentes, maquillar las estadísticas electorales, o desviar la atención sobre logros inexistentes. Hemos planteado en otro trabajo que lo sucedido no debió causar sorpresa alguna, pues la tendencia de la irregularidad del voto en la revolución bolivariana era un hecho constatable desde el año 2007.

Si todavía hay crédulos que consideraron que era posible objetivamente conquistar, a partir de la tendencia histórico-electoral realmente existente entre 2007-2010 los llamados 10 millones de votos, no queda otra consideración que decirles: ¡cayeron por inocentes! Era improbable estadísticamente conquistar esos 10 millones de votos, y a los síntomas nos referimos cuando observamos la tendencia de las brechas expresadas en valores relativos o porcentajes de ventaja entre la opción bolivariana y la opción opositora:

GRAFICO 1

Es preciso analizar también la tendencia de votos absolutos en elecciones presidenciales y de gobernadores para captar algunos aspectos que han sido eludidos, como por ejemplo, que los la brecha obtenida por el Presidente Chávez en octubre del año 2012 es ligeramente superior a la brecha obtenida por las candidaturas bolivarianas a gobernadores frente a la oposición en el año 2008, con una participación electoral menor. También datos omitidos como la  participación electoral de bolivarianos y opositores en las elecciones a gobernadores en el año 2008, contrastando con la participación efectuada en el año 2012 en las elecciones a gobernadores:

GRAFICO 2

Finalmente, es claramente visible la tendencia de la brecha obtenida si analizamos elecciones de gobernadores y elecciones presidenciales, pues para la revolución bolivariana es visible con total claridad que la caída de fuerza electoral. El siguiente gráfico muestra el comportamiento de las brechas en valores absolutos en las elecciones de gobernadores y presidenciales desde el año 2006:

GRAFICO 3

La descripción de brechas muestra la tendencia a la caída de la ventaja entre la opción bolivariana y la opción opositora. La zona de riesgo político comenzaba justamente con el tramo de ventaja menor o igual a 500.000 votos.

Si luego de estos datos, se mantiene la creencia en la probabilidad estadística de alcanzar los 10 millones de votos, con brechas mayores a las alcanzadas en el año 2006, entramos justamente en un fenómeno de negación del cierto espacio de racionalidad electoral. Lo que sucede, en términos de probabilidades estadísticas es todo lo contrario: la revolución bolivariana tiene el desafío, primero, de salir de la zona de riesgo político; es decir, alcanzar ventajas superiores a 500.000 votos a escala nacional;  segundo, recuperar y ampliar esta ventaja a más de 1.000.000 de votos. Aun así, estaríamos por debajo de los resultados alcanzados por Chávez en octubre de 2012.

Un dato completamente sorprendente es la caída de la participación de votos en las elecciones de gobernadores entre el año 2008 y el año 2012:

GRAFICO 4

En el chavismo dejaron de participar en el 2012 1.962.666 votantes con relación al 2008, mientras en la oposición dejaron de participar 2.061.660 votantes con relación al 2008. Pero la brecha se mantuvo sobre un millón de votos. Este resultado contrasta sorprendentemente con relación a las presidenciales, en tan sólo 6 meses de diferencia, donde la participación se mantuvo, pero los resultados fueron completamente distintos en relación a las brechas electorales:

GRAFICO 5

Luego de este último gráfico, queda en claro cuál es la magnitud de la crisis electoral de la revolución bolivariana. Mientras en las elecciones de gobernadores, el “chavismo” mantuvo una brecha superior a un millón de votos, en las elecciones Presidenciales la brecha fue de sólo 224.739 votos. ¿No es eso la eclosión de una crisis electoral? ¿No significan estos datos el “punto de quiebre” de la hegemonía electoral de la revolución bolivariana?

Si profundizamos mucho más en las variaciones de brechas en cada uno de los estados, comparando los resultados de las presidenciales del año 2012 con las presidenciales del año 2013 nos encontramos con resultados que fortalecen la tesis de la quiebra de la hegemonía electoral de la revolución bolivariana:

TABLA 1

Entre los estados con mayor pérdida de ventajas tenemos a todos los que conforman el principal corredor electoral del país: Zulia, Miranda, Distrito Capital, Carabobo, Lara, Aragua, Anzoátegui, Bolívar y Táchira.En el cuadro anterior es posible analizar en detalle las desventajas más significativas: Zulia, Miranda, Lara, Anzoátegui, Bolívar, Táchira, Mérida y Nueva Esparta. Hasta allí la lectura convencional. Pero si analizamos la caída en la ventaja en sólo seis (6) meses tenemos un cuadro dramático de pérdida de ventajas que no tiene antecedente ni comparación en elecciones presidenciales, sólo comparable con el referendo de la reforma constitucional del año 2007.

Si analizamos la siguiente tabla podemos comparar la pérdida (signo negativo) o recuperación de votos (signo positivo) de la revolución bolivariana en los eventos que se desarrollaron en tan sólo seis (6) meses, con la incidencia de dos eventos fundamentales: a) el mensaje del día 8 de diciembre de Chávez para someterse a una nueva operación; b) la partida física de Chávez el 5 de marzo de 2013.

TABLA 2

Estos datos contrastan con el desempeño de la candidatura opositora, la cual ofrece un cuadro radicalmente distinto:El primer dato que es evidente es la pérdida de votos al contrastar a Maduro con Chávez. El segundo dato es que la candidatura de Maduro no pudo recuperar votos alcanzados por la candidatura bolivariana en el Táchira.

TABLA 3

Algunos lectoras pensaran al leer la lista, ¿Por qué no es exactamente la misma que los estados donde se pierden las elecciones? Pues el razonamiento es sencillo. Hay variaciones de desempeño en Estados que a pesar de haberse ganado, contrastan con los resultados obtenidos en las elecciones presidenciales del año 2012. Como es posible constatar parcialmente en la Tabla 1, hay variaciones de brechas en el desempeño electoral por Estados que generan señales de alerta, sobre todo si analizamos en detalle la Tabla 2. La esperada recuperación del voto de Maduro con relación a los gobernadores no fue suficiente para alcanzar la diferencia de votos obtenidos por Chávez frente al desempeño de las candidaturas bolivarianas a gobernadores. En algunos estados, incluso, esta diferencia llama la atención: Táchira, Zulia y Nueva Esparta.El significado del avance y recuperación del voto opositor entre los eventos electorales del año 2012 y 2013, no sólo pueden explicarse con base a fortalezas propias, sino que debe analizarse con precisión la caída del desempeño electoral de la revolución bolivariana, incluso, la caída enigmática de desempeño en un conjunto de Estados, que debe exigir la revisión a fondo de las estructuras de movilización electoral del GPP y del PSUV en: Táchira, Zulia, Nueva Esparta, Mérida, Delta Amacuro, Barinas, Trujillo, Anzoátegui, Apure, Falcón y Cojedes.

Por otra parte, el análisis de brechas de las propias elecciones del 14 de abril deja al descubierto un conjunto de debilidades y derrotas en los siguientes estados:

TABLA 4

 

Las celdas en color negro expresan los estados donde se sufrieron derrotas, las de color amarillo donde las ventajas son tan pequeñas que una derrota allí manteniendo el resto de los estados sus brechas implicaría la posibilidad cierta de derrota electoral de la revolución bolivariana, y las celdas en color lila indican la necesidad urgente de un plan de ampliación de ventajas.

III.- CONSIDERACIONES FINALES:

Si los factores del gobierno no aplican un exigente plan de recuperación de votos en los estados donde hay debilidades y derrotas, conjuntamente con un plan de ampliación del voto en aquellos estados donde aún se conservan ventajas, la prospectiva electoral pudiera ser sumamente negativa.III.- CONSIDERACIONES FINALES:

De manera que la recuperación del voto conjuntamente con la ampliación del voto en aquellos estados donde aún se conservan ventajas, debe combinarse de manera óptima para alcanzar una primera meta de superar la ventaja de 230.000 votos a 600.000 votos o más, en una primera etapa de recuperación. Una meta optima entonces requiere alcanzar para la revolución bolivariana una cifra no menor a 8 millones de votos.

Que la crisis electoral no desemboque en una crisis política es responsabilidad de toda la estructura de dirección del PSUV y del Gran Polo Patriótico, así como de la alta dirección política de la revolución bolivariana. Para conquistar este objetivo, y así asegurar la estabilidad, la legitimidad y la eficacia política en la revolución bolivariana se requiere romper con todos los prejuicios, negaciones y racionalizaciones que impiden a sus dirigentes salir de la “jaula de cristal”, de las autocensuras y de los debates-tabúes.

La derrota estuvo muy cerca. Sólo planes de acción eficaces pueden hacer que la victoria este desde ahora asegurada. La revolución está  en riesgo y con ella, todos los beneficios y conquistas alcanzados en 14 años de luchas continuas. Pero así mismo, se han acumulado vicios, problemas, ineficiencias y lo que es más grave, una pérdida de confianza en el único antídoto que tiene un proceso revolucionario para corregirse: la consulta, el debate, la deliberación, la participación y el protagonismo más amplio y directo del pueblo en las grandes decisiones de las estructuras de los partidos aliados, del PSUV, del llamado GPP (si es que aún existe). No estaría de más reconocer que lo que comenzó  con una activación del poder constituyente originario ha caído en el pantano burocrático de los cogollos que hablan en nombre de Chávez y la Revolución Bolivariana. Una verdadera tragedia política.

Hoy no sólo está en riesgo el futuro del chavismo como fenómeno sociopolítico y sociocultural de la revolución bolivariana, sino el cauce mismo de la corriente histórica-nacional-popular que acogió  en su seno al proceso popular constituyente que encauzó y condujo la revolución bolivariana. El futuro de la izquierda anticapitalista, de la democracia participativa y protagónica, del proyecto histórico de nuevo socialismo para el siglo XXI, incluso de los avances en materia de derechos y garantías reconocidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, todo esto puede hacerse polvo si la irresponsabilidad priva en la conducción del gobierno y el proceso político bolivariano.

Los tiempos duros de la larga noche neoliberal de los años 80-90 y la crisis de la partidocracia punto-fijista dió paso a los héroes del 89 y de 1992, dio paso a los militares patriotas, a los revolucionarios que no claudicaron a los cantos de sirena del reformismo y a la eclosión de un primer ciclo de activación del poder constituyente originario. Bastara saber si los tiempos duros de la descomposición de los mejores ideales, proyectos y prácticas de la revolución bolivariana den paso a quienes, guiados por el legado victorioso de Chávez e incorporando nuevas energías y referencias para la lucha, puedan recrear y renovar su obra abierta, o sencillamente capitular para perjuicio de todo un pueblo y la unidad nuestro americana.

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