Pobre clase media antes de Chávez

Ayer me puse a revisar los periódicos de los últimos años de la IV República con el propósito de refrescar un poco la memoria sobre cómo vivía la clase media antes de que llegara el Comandante y mandara a parar la extinción de esta especie producto de las políticas neoliberales impuestas por Washington. Políticas económicas que empobrecieron a la clase media, pero que sin embargo estas capas medias estarían dispuestas a volver a sufrir siempre y cuando la MUD, si algún día llega al poder, desaparezca de su vista a los descendientes de esclavos que con Chávez bajaron de los cerros y ocuparon los espacios públicos.

El 9 de octubre de 1998 Ramón Guillermo Aveledo escribió un artículo en El Universal titulado ¿Te acuerdas de la clase media?. Manifiesta Aveledo en este artículo que el empobrecimiento de la sociedad venezolana es consecuencia “del fuego cruzado de la indiferencia del sifrinismo tecnocrático neoliberal y de la incompetencia populista”. Sobre la clase media nos dice: “la clase media baja por el tobogán del empobrecimiento. (…) Los intereses son altos (…), la casa se aleja, el carro hay que olvidarlo y se hacen asfixiantes los giros de la nevera, la lavadora o la cocina”.

El 8 de noviembre de 1997 Eduardo Fernández escribió un artículo en El Universal titulado “Vamos a hacer la revolución”. Aquí Fernández hace un llamado a todos los venezolanos: “Tenemos que hacer la revolución en Venezuela. (…) el sueño de una sociedad sin clases. Una Venezuela donde todos seamos ciudadanos de primera. (…) La clase media ha sufrido una patética degradación, lo que ha causado desencanto y un comportamiento político errático que tenemos que combatir. (…) los viajes de placer ya no llegan sino hasta Naiguatá, porque ni a Margarita se puede ir”.

El 15 de diciembre de 1996 Giuliana Chiappe escribió un reportaje en El Universal titulado “La clase media dejó de viajar como antes”. En este reportaje entrevista a gerentes de Agencias de Viajes ubicadas en Caracas. Osvalda Tini Ivkovic, directora gerente de la agencia de viajes Transmazónica, ubicada en Las Mercedes dice: “Los viajes al Caribe casi se acabaron. Sólo van los de clase alta que juegan en los casinos los fines de semana. A nivel nacional bajó todo. Sólo continúan solicitando esos destinos quienes requieren ir por negocios o porque tienen casa en alguna ciudad del interior”.

El 11 de enero de 1997 Luis Enrique Oberto G. escribió un artículo en El Universal titulado “El reclamo de los médicos y de la clase media”.  Dice Oberto: “la clase media venezolana (…) ha disminuido la cantidad de alimentos que consume; ha reducido sus compras de ropa, calzado y enseres del hogar más allá de lo indispensable; y, vista la imposibilidad de asumir los costos de intervenciones quirúrgicas u otros tratamientos, ha dejado de ir al médico (…)”.

El 27 de julio de 1998 Yamileth García Sosa entrevista para El Universal a Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis. Y le pregunta que dónde se observa más el deterioro del nivel adquisitivo de la clase media. Este le reponde: “Por un lado en la calidad de su vivienda, que ahora está deteriorada; el acceso a renovar o adquirir una nueva vivienda, la potencialidad para mantener a sus hijos con el mismo estatus y en el tema alimentario, donde han tenido que modificar su dieta en base al nuevo presupuesto total familiar”.

El 27 Febrero 1997 Roberto Briceño León escribió un artículo en El Nacional titulado “Realidades y nostalgias de la clase media en descenso”. Nos cuenta Briceño que “la clase media venezolana ha podido tener buenos y varios carros, pero ahora no puede actualizarlos y algunas veces ni repararlos. Ya no puede darle el carro viejo a los hijos y se aferra a un bien importante”.

Ante semejante drama que vivía la clase media antes de Chávez, en enero de 1997 Luis Herrera Campíns advirtió al gobierno de Rafael Caldera y Teodoro Petkoff que estábamos ante el comienzo de una rebelión de la clase media.

Semanas más tarde, en la Editorial de El Nacional del 28 Febrero 1997, Carmen Ramia recoje diversas opiniones sobre la crisis nacional y escribe: “Dicen algunos que estamos a las puertas de la segunda gran rebelión nacional. La primera habría sido la de los pobres, que estalló el 27 de febrero de 1989. La segunda sería la que está comenzando a protagonizar la clase media con sus demandas salariales y de mejoras de condiciones de trabajo, impulsada por igual por médicos, profesores y universitarios, bioanalistas o ingenieros. Para otros no puede ocurrir nada semejante porque, a su entender, la clase media es una clase egoísta y consumista, deformada por los largos años de facilismo y riqueza petrolera, acostumbrada a las seguridades económicas que ofrecía el Estado y por eso, sostienen quienes defienden esta tesis, la rebelión terminará con la probación de algunas peticiones económicas”.

¡Prohibido olvidar!

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