No obstante, este dominio se logra si somos capaces de inventar las vías para instalar los CFI en nuestro área de influencia. Quienes creemos en la revolución bolivariana tenemos la obligación de proponernos a crear de la nada, la infraestructura requerida para dedicarle un par de horas al día a: (i) enriquecer nuestro marco de referencia individual, (ii) aprender a relacionar lo que observamos, (iii) procesar el significado de los hechos sociales y (iv) emitir juicios con base en la ideología revolucionaria. Ese espacio de infraestructura se traduce en una sala de una casa de habitación, o en un local sin uso en horas de la noche, o un patio que facilite la colocación de sillas y pizarra. El momento que traza la coyuntura del 2006 le exige al auténtico revolucionario abrir un paréntesis en su cotidianidad, para ir al sitio de enseñanza (CFI). El revolucionario comprometido tiene que aprender a analizar los acontecimientos políticos del momento, indagar acerca de la situación geopolítica mundial, interpretar los hechos observables de los EE.UU., pedir opiniones a expertos y confrontar posiciones. Con la instalación de los CFI, en todos las localidades donde habiten revolucionarios, podremos entonces aprender a relacionar lo abstracto (interpretación subjetiva) para producir lo simbólico (modelos de análisis) y, como resultado de ello, elaborar conclusiones racionales (conciencia revolucionaria).
La cultura reformista heredada (democracia representativa), vigente en casi todos los niveles de la gestión del Estado, sigue operando como "usufructuaria" del poder, inspiradora de la corrupción. El aparato burocrático funciona con un alto porcentaje de elementos contra-revolucionarios. La reforma, opuesta a la revolución, no sólo está viva en la práctica clientelar del burócrata, sino también en individuos puntofijistas usurpadores de la dignidad bolivariana. Ideológicamente, ellos dañan al Proceso. Lo desvirtúan permitiendo la existencia de un quiste contra-revolucionario amparado ante una mentada "institucionalidad" que no es más que el antichavismo puro. No obstante, ese quiste es amputable. Se extirpa si el revolucionario se le contrapone con talento y claridad ideológica. Los adversarios del Proceso, serán apartados de los caminos que estamos construyendo los comprometidos con el chavismo y la revolución, cuando dominemos el conocimiento revolucionario y estemos dispuestos con convicción y voluntad a crear la red ideológica del Proceso a través de los CFI.
izarraw
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