Nixon: “son unos hijos de puta nuestros”, y, ¿estos qué son?
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Así catalogaba Richard Nixon, a los dictadores, Trujillo; Somoza; Batista; Strossner, admiradores, serviles y lame botas del imperio norteamericano: “Cierto es que son unos hijos de puta; pero son unos hijos de puta nuestros”. O sea, no sirven para nada; son malas personas, hablando vulgarmente, según la RAE, pero, están a nuestro favor. Son buenas malas “gentes”, hijos de puta buenos, porque nos ayudan a joder y matar a los que no piensan como nosotros ni nos obedecen.

Y de estos, hijos de puta, ha habido y hay muchos en el mundo. Rastreros, valga la comparación con el perdón de de los seres inferiores, que han traicionado principios, movimientos y amigos…cual Judas, o, peor que Judas, porque han traicionado familias, patrias, pueblos…de hinojos ante el amo.

En nuestro país, hemos tenido no pocos: Páez; Gómez…Betancourt; Leoni; Caldera; Pérez; Herrera; Lusinchi y una sarta de politiqueros, secuaces pudientes, acólitos y jala bolas, desde la instauración de la “democracia representativa y represiva”, los que ya tenían en salsa a Venezuela, la gallina de los huevos de oro negro y demás, para entregárselas en bandeja de plata a sus amos del norte, hasta el año 1998, cuando más o menos, se les quita el poder que ostentaban y que ostentan aún, con menos desafuero, por ahora.

Esos, hijos de puta, dejaron su ralea, a los que uno de ellos, zorro blanco senil, denominó: lechuguinos; petimetres y mariposones, que siguiendo el instinto de sus antepasados, unidos han hecho más de una para volver a ser lo que otrora fueron, apoyados por sus amos imperiales a punta de verdes y de la maquinaria propagandística comunicacional internacional y nacional.

¡Ey! Son tan, pero tan hijos de puta, estos engendros, que viajan constantemente a Colombia a pedirle línea a otro recontra hijo de puta llamado, Álvaro Uribe, en contra de su patria y sus congéneres trayendo, paramilitares colombianos y tratando de relacionar vilmente al gobierno de su “patria” con la narco guerrilla.

Miasma de la misma llaga necrótica, a los que toda Venezuela ha visto incursos en cualquier fechoría habida y por haber, incólumes y orgullosos, sonrisa canalla en rostro de piedra, ante el aplauso de sus compinches y la cobertura de los medios alcahuetas que los hacen ver como pobres perseguidos políticos del rrreeegimen que roban y matraquean, pero que altruistamente y con justicia, ayudan con migajas a unos pocos, cual, Robin Hood, contemporáneos.

¿Pregunto? ¿Si a aquellos los llamó Nixon “hijos de puta nuestros”, y los demás antes descritos también lo son, incluyendo al recontra hijo de puta de Uribe, qué serán estos últimos lechuguinos; petimetres y mariposones?

Se los dejo a su imaginación



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