EEUU dejará la base de Manas en Kirguistán en 2014

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

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El 24 de diciembre recién pasado, el presidente de Kirguistán, Almazbek Atambayev, convocó a una gran conferencia de prensa la cual fue extraordinaria por la serie de novedades importantes que dio en torno a la política interna e internacional. De acuerdo con analistas, el tono y la significación detrás de sus declaraciones implican que Kirguistán ha iniciado el camino de una alianza más estrecha con Rusia.

Una de las observaciones más impactantes del presidente Atambayev fue en relación al futuro de la base militar norteamericana en Kirguistán. “No debería haber ninguna dimensión militar en el Aeropuerto Internacional de Manas,” señaló. “Esta es mi posición principal, postura que no ha sido asumida bajo ninguna presión.” Según el presidente de Kirguistán, la presencia norteamericana ha tenido un efecto desestabilizador en la región… La producción de drogas durante los 11 años de guerra en Afganistán no ha dejado de incrementarse. En el futuro, la presencia norteamericana en Manas puede causar grandes problemas a Kirguistán.

Esta declaración en el sentido que los norteamericanos debían salir de Manas ya había sido hecha antes por un presidente kirguiz. No obstante, en la realidad esto nunca se concretó. A este respecto, muy reveladora fue la experiencia del anterior presidente kirguiz, Kurmanbek Bekiyev.

En el mes de febrero del 2009 Rusia se comprometió a suministrar 150 millones de dólares a Kirguistán como asistencia gratuita, un préstamo blando por 300 millones de dólares y otro préstamo por 1,7 mil millones de dólares para la construcción de la mayor planta hidroeléctrica de la región, la Central Eléctrica Kambarata HPP-1. Según algunos analistas, una de las condiciones informales del préstamo fue el cierre de la base norteamericana de Manas. Sin embargo, habiendo recibido los dos primeros préstamos, Bishkek decidió mantener la base militar norteamericana cambiándole el nombre por Centro de Tránsito y aumentando su alquiler más de tres veces a 60 millones de dólares por año. Posteriormente, en abril del 2010 cayó el gobierno de Kurmanbek Bekiyev.

El nuevo gobierno de Kirguistán, encabezado por Roza Atunbayeva, agudamente necesitado de asistencia económico-financiera, decidió no forzar el cierre de la base. De hecho los norteamericanos consiguieron un acuerdo en el sentido que la base podía continuar en el futuro. El alquiler le vino muy a tiempo a una república damnificada por la revolución. Por otra parte, el gobierno provisional de Kirguistán el cual era una coalición heterogénea de fuerzas políticas de disímiles orientaciones claramente no tenía intención de arruinar las relaciones con Estados Unidos. De hecho, dos meses antes que el gobierno de Kirguistán prorrogara el contrato con Estados Unidos por la base militar de Manas, el cual fue anunciado antes de las elecciones parlamentarias del 10 de octubre del 2010 se indicó que el contrato se había prorrogado por un año, pero luego se supo que el acuerdo por la base militar norteamericana era por un período de tres años.

Las nuevas elecciones presidenciales de Kirguistán efectuadas el octubre del 2011 fueron ganadas por Almazbek Atambayev quien durante su campaña prometió cerrar la base de Manas. “El acuerdo sobre el Centro de Tránsito expira el año 2014” señaló Atambayev durante una entrevista con periodistas rusos el 15 de agosto del 2012… “en cumplimiento de nuestras obligaciones, con seis meses de antelación, notificaremos a la parte norteamericana el término del contrato y a partir del 2014 habrá allí un gran núcleo de transporte civil internacional.”

El gobierno anterior, indicó, ya había arruinado su reputación internacional al no cumplir con sus obligaciones. Con el objeto de remediar la situación, fue necesario cumplir con los acuerdos anteriores.

En Kirguistán, con frecuencia se especula acerca del por qué el gobierno no se apresura en cumplir su promesa de cerrar la base. Según el líder del Partido Akshumkar, Temir Sariyev, “el ex presidente Kurmanbek Bakiyev tenía ese único argumento –la base militar de Manas. Algunas organizaciones internacionales tienen una considerable influencia en el proceso político de Kirguistán, pero cada vez que Kurmanbek Bakiyev mencionaba la base militar, todos los otros problemas se desvanecían de la escena, incluso el respeto a los derechos humanos. “No fue ninguna sorpresa que la presidenta interina Roza Otunbayeva, prorrogara el contrato sobre la base.

Según Nurbek Omuraliev, Director del Centro de Metodología Científica e Investigación Social, miembros del gobierno interino podrían ser acusados ante la Corte Internacional de Justicia por crímenes contra la Humanidad cometidos durante los choques étnicos en el sur de Kirguistán. “Pero, se sostiene en algunos círculos –dijo él—que mientras Kirguistán tenga este Centro de Tránsito o base militar como se le llama comúnmente, nuestro gobierno no tiene nada que temer.”

Es obvio que los norteamericanos no quieren separarse de la base. La mayor parte de sus tropas deberían abandonar Afganistán en el 2014. La base militar de Manas –dicen ellos—se necesita para demostrar una presencia militar “limitada.” A fines de julio del 2012 el Congreso norteamericano sostuvo unas audiencias sobre el tema, en torno al cual el Sub Secretario de Estado para Asia Central y del Sur, Robert Blake, dijo que Estados Unidos está negociando con Kirguistán mantener la base.

El gobierno kirguiz ya ha decidido el orden de las acciones a tomar una vez que los norteamericanos se retiren de Afganistán. Según el presidente Atambayev, Bishkev tiene “un acuerdo con Rusia de asistencia al ejército de Kirguistán.


Atambayev también hizo hincapié en la celeridad para la instalación de otra base militar rusa en el sur de Kirguistán. “Me encantaría acordar otro poder de respaldo en el sur de Kirguistán,” declaró durante una conferencia de prensa. En el pasado, la instalación de una base rusa en las regiones del sur de la república fue –según él—bloqueada por el ex Ministro de la Defensa, Anatoly Serdyukov, pero, quizás con un nuevo jefe en el Departamento de Defensa, las cosas cambien. El problema de la ubicación para una base militar rusa en el sur de Kirguistán, fue planteado durante los últimos años de la presidencia de Kurmanbek Bakiyev pero entonces el proyecto no se concretó. No obstante, en las actuales circunstancias es probable que debido al deterioro de la situación en Afganistán, la necesidad de una base militar en el Valle de Fergana se torne aun más urgente.

Por otra parte, el presidente Atambayev acusó al ex ministro de la defensa ruso por no resolver la cuestión de la transferencia del control de la planta “Dastan” que produce torpedos misilísticos para la marina rusa. Según el presidente Atambayev, Serdyukov se opuso terminantemente que empresas rusas se asociaran con “Dastan”. En esta ocasión, el único futuro para la planta sería a través de la cooperación con Rusia o la planta tendría que cerrarse como ha ocurrido con otras plantas de ingeniería que fueron construidas durante el período soviético.



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