Ecuador, ya tiene presidente

Es una de las frases de la campaña electoral del movimiento país que impulsa la reelección de Correa. Yo manifiesto que Rafael Correa es un candidato difícil de vencer por sus resultados frente a las promesas de los otros candidatos lo que le otorga una alta credibilidad producto de su gestión y lo más importante para los ecuatorianos es, que el pueblo tiene esperanza con el candidato presidente para que el país continúe con el desarrollo y los cambios públicos en esa calamitosa estructura política.

Por otra parte Ecuador ya tiene presidente porque el resto de candidatos emplean una estrategia tonta por la retórica usada desde que el banquero candidato Guillermo Laso prometió subir el bono de la pobreza del 38 a 50 dólares, desde ese momento, todos se lanzaron en una serie de ofrecimientos económicos como reducir el IVA, los impuestos, traer inversión extranjera, pactos fiscales o llevar el bono hasta los 100 dólares cuando el problema del país no es del todo económico.

Hace dos años Ecuador creció en su PIB el 8.3% desde ese momento es uno de los pocos países que se mantiene con un crecimiento económico alto en la región situado entre el 5 y el 6% que se nota en las empresas, industrias, en las utilidades de la banca y en el consumo con un aumento claro de sus ingresos permitió reducir la pobreza extrema como lo han hecho todos los países inmersos en procesos revolucionarios; bonanza económico no solo por el precio del petróleo, que si ayuda y mucho, sino por la inversión social que realiza el gobierno, motiva que la sociedad no sienta que el tema económico sea lo más importante para resolver ya que el gobierno de llegar el caso tiene en los subsidios, préstamos para agricultura, vivienda y negocios un aval estratégico y oportuno para decir “Ecuador ya tiene presidente”.

Ecuador tiene los mismos problemas que el resto de América Latina, la inseguridad y violencia producto del narcotráfico colombiano y mexicano que utilizan el país no solo para el tránsito de la cocaína sino para el procesamiento de la coca en laboratorios difíciles de encontrar hacen presumir por el número de avionetas que han tenido que aterrizar de emergencia en pistas privadas, de fumigación o simplemente en las carreteras que el narcotráfico, lavado de dinero no solo estuvo en las salas de juego sino que está inmerso en el turismo, construcción, comercio, industria pesquera, banca, cooperativas y es a gran escala pero es muy complicado detectarlo.

Otro de los problemas que el nuevo gobierno del presidente Correa debe solucionar en las provincias es la falta de trabajo, el trabajo informal y los controles de las diferentes entidades para supervisar la anarquía producida por la especulación y robo no solo de los productos de primera necesidad ejecutado básicamente por los intermediarios sino en todo lo relacionado con el turismo, el comercio llámense farmacias, repuestos automotrices, quienes sostienen el caos especulativo del país desde los laboratorios y por las importaciones.

Insisto, otro de los serios problemas que veo en Ecuador, es que es una democracia secuestrada por los militares, ellos, el 10 de octubre del 2010 tras la revuelta policial que se transformó en un golpe de estado, las FFAA realizaron su jugada política para aprovecharse de la situación exigiendo mejores salarios, sueldos y nuevos equipos militares, que el gobierno trata de justificar sin conseguirlo porque está a la vista que esos gastos de defensa e incrementos salariales por el orden de un 50% no están a la par con el desarrollo del pueblo cuyo salario está en los 308 dólares y el costo de la canasta, la más básica, ronda los 600 dólares, de todas maneras, esos juguetes bélicos y la equiparidad salarial con la policía ayuda a sostener la revolución ciudadana y también, porque, los militares ecuatorianos saben que, con UNASUR y la integración que esta produjo en la región ya no es tan fácil transformarse en los lacayos de la CIA que busca derrocar a Correa, Chávez como a Morales. La integración es un freno para los militares golpistas que todavía andan por ahí en gran número.

No me atrevo a afirmar que los ecuatorianos ya sean un pueblo maduro buscando el cambio socio-político, no al menos en la cantidad suficiente para salir a las calles y defender a su gobierno entregando la vida si es necesario para sostener la revolución, es probable que lo haga en un número mayor que el visto en la revuelta policial y eso es un gran problema porque la CIA trabaja incansablemente desde la embajada de EEUU en Quito para ejecutar un golpe de estado, posibilidad que a la agencia como los militares golpistas se le cierra rápidamente si Correa gana en la primera vuelta porque el pueblo estaría ratificando su respaldo mayoritario a la revolución ciudadana administrada por el.

Lo que sí está claro es que en Ecuador, ya no hay espacio para los políticos demagogos, esta campaña convertida en un largo bostezo es el ejemplo de lo que manifiesto, partidos políticos como el PRE de Bucaram, PRIAN de Noboa, PSP de Lucio Gutiérrez, fulanos con fórmulas descalificadas que Correa viene barriendo desde el 2007, y ninguno de los 7 candidatos a la presidencia han pegado fuerte en ese 60% de jóvenes del padrón electoral entre los 16 a los 39 años simplemente porque ahí se encuentra lo fuerte de Correa, que ven que la sociedad está mejor encaminada hacia una mejor democracia porque esta menos asfixiada con la politiquería que ahogo la Republica por dos siglos.

Por último, el pueblo del Ecuador observa como las izquierdas del país se desnudaron solitas en su reflexión, en su participación desde las bases, se convirtieron en desleales, cínicos y oportunistas, se quitaron la ropa ante el pueblo demostrando que para ellos ser de izquierda no es un principio de vida, quedaron como ratas sin pelaje, lo bueno es que pueden ser contados con los dedos de la mano. La izquierda ecuatoriana busca renovarse, tiene que hacerlo, es una imperiosa necesidad para impulsar los cambios en el país.

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