El bonsai

Hace muchos años asistí a un concierto de los cubanos: Jesús del Valle (Tatíca) y Carlos Ruiz de la Tejera: “Cantos de Amor y Vida”.

Era su primera visita a Venezuela y los artistas recrearon un monologo que le escribió el venezolano Aníbal Nazóa especialmente para Carlos Ruiz de la Tejera. Se llaamaba El Bonsái.

El monologo comienza con un niño vendedor de periódicos que le pregunta un viejo mendigo que duerme en las calles, ¿Qué “noticias” debe pregonar para llamar la atención de los compradores?, y entre otras noticias aparece una que dice: “reducen un cocotero al tamaño de diez centímetros, es la primera palmera bonsái”.

El niño sorprendido pregunta al viejo ¿Qué cosa es un bonsái? Y este le responde: “Un bonsái es una técnica japonesa muy antigua para reducir los árboles”, el viejo haciendo gestos con las manos le dice: “Tú coges un arbolito chiquitito así, ¡recién nacido!, le das poca agua, poca tierra, poca luz, y al cabo de los años cuando vas a disfrutar de la sombra resulta que este no levanta ni una cuarta del piso”.

Seguramente, amigo lector (a), usted ha visto un bonsái y le habrá parecido lindo, pero el viejo del monologo dice: “habría que preguntarle al árbol si le gusta que lo conviertan en un enano”.

Aníbal Nazóa, compara a los jardineros -que reducen a las plantas (futuros árboles) como: la Ceiba, el Samán, el Ciprés a pequeñas miniaturas- con los organismos financieros y explotadores como el Fondo Monetario Internacional (FMI) que reducen a los países a proveedores de materia prima. ¡Nos convirtieron en jardines de bonsáis!

Aníbal Nazóa con su obra, hace un homenaje, a Cuba, que se negó a ser bonsái, y hace un llamado a los países de Nuestra America para que se rebelen.

Con Hugo Chávez -el Árbol- Venezuela y nuestros pueblos han dejado de ser bonsái.

¡Chávez vive, la lucha sigue!


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