Moscú, julio 6 - El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, acusó este
jueves a los países occidentales de intentar provocar una guerra muy grande en
Siria.
“Lo más probable es que su postura (la de Occidente) conduzca al
deterioro de la situación, escalada de la violencia y, a la larga, una
guerra muy grande”, ha destacado el canciller ruso después de mantener
una reunión con su par alemán, Guido Westerwelle, en la capital de
Rusia, Moscú.
Lavrov, al advertir sobre las posibles consecuencias del fracaso del
nuevo plan para solucionar el caso sirio, ha asegurado que su país no
aceptará una operación de imposición de la paz en el país árabe,
porque esto no es otra cosa sino una intervención y no podemos
aprobarla, ha afirmado.
El secretario general de la Liga Árabe (LA), Nabil al-Arabi, exigió
aplicar contra el Gobierno de Bashar al-Asad el capítulo VII de la Carta
de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que prevé el uso de la
fuerza ante la amenaza a la paz.
El 30 de junio se celebró un encuentro en Ginebra, Suiza, con la
participación de los jefes de la ONU y la LA, así como los responsables
de la política exterior de la Unión Europea (UE), además de China,
Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, Turquía, Irak, Kuwait y
Catar.
Como resultado de esta reunión, se emitió un comunicado que llama a
cesar la violencia y marca las pautas de la futura transición política
en Siria, entre ellas, la creación de un Gobierno que podría incluir a
los partidarios del presidente sirio y a miembros de la oposición.
Sin embargo, los opositores sirios, quienes acusan a Damasco de
poner en peligro la vida de los ciudadanos sirios, ignoraron el cese el
fuego y tildaron este acuerdo de “farsa”.
Damasco, por su parte, responsabiliza a la oposición de la muerte de
miles de ciudadanos, incluidos militares, que con ayuda exterior, trata
de crear el caos en este país.