Quién lo diría, Vanessa

Ahora tenemos nuestra censora oficial o alguien que se presta a ello con singular alegría, Vanessa Davies. Sí, esa misma, la periodista, la catira atrevida de palabra y de actos, claro, ya vamos teniendo escuela.

A Becerra lo deporto, a Los yukpa los vuelvo invisibles, a los medios comunitarios los llevo al descrédito, a los que opinan distinto los despido y "vamos por todo" pero luego le damos un espacio llevado, al lugar que Vanessa desea, ella coloca las preguntas y casi se responde, algo así como una encuesta digerida y dirigida. Vanesa, Vanessa la chica bonita con algo menos de tuetanos para enfrentar lo que se debe, para no preguntar por los asesinatos a las comunidades indigenas, por el robo de tierras, por la complicidad gubernamental.

Vanessa pregunta a conveniencia, Vanessa censura, Vanessa manda a cerrar cuadro, Vanessa manda a colocar cortinas.

Imaginar el diálogo antes y después y luego del programa: " llámalos, vamos a meterlos al programa y salimos de eso, vamos a armarles un programa y todos contentos y, no te preocupes yo pregunto lo necesario y quedo bien" me imagino razonando con su equipo de producción "  es que afean el programa, es que mira la próxima gobernadora de Falcón no le vayan a contaminar su rico aroma".

Las cosas son como son, un censor o una censora es solo eso. Puede gritar libertad pero seguramente manda a quemar la imprenta, puede decir que hablen los sin voz, si pero que hablen bajito. 

Las cosas van marchando y la lucha electoral hace tiempo que se viene comiendo a este proceso, ni una opinión desfavorable. La red de medios públicos o mas bien medios del gobierno no tienen ni una critiquita a lo que pasa. Hasta Vanessa se presta a las cosas que ocurren o la Vanessa de mis recuerdos la muchacha linda de palabra y de accion ya esta en la centrífuga, dando vueltas sobre lo que ella sabe hacer; se aprendió la tarea, fue buena alumna.

Sabe qué pregunta hacer y cuando reír y cuando ver fijamente a la cámara dos y como ganar tiempo hablando de los bonitos zapatos de quien la visita o de la corbata de quien entrevista pero ya aquella muchacha valiente tiene su marca. Vanessa es obediente, Vanessa hace lo necesario, Vanessa conserva su puesto y su cargo, Vanessa es aplaudida porque sabe extender cortinas para esconder un problema, Vanessa tiene Guaramo pero para guardar silencio...

Lo demás vendrá solo ahora a recordar lo mejor de Vanessa, sus largos silencios...

Con Vanessa recuerdo a Izarra, si el ministro. Lo conocí en México hace mas de 20 años, el muchacho intrépido  el chico que hablaba sin parar, el joven que levantaba la voz en reuniones de amigos y luego se volvió el dedo acusador de su colega Becerra. El acusador de turno, el que goza con la captura de un revolucionario, el que a través de sus medios coloca el cartel de terrorista al que le venga en gana...

Vanessa no llega a ese nivel ... 

TODAVÍA NO... 

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