De periodistas sirviendo café al ministro Villegas

Leyendo algunas declaraciones del ministro Ernesto Villegas Poljak y viendo la voluntad que expresa de hacer del Sistema Nacional de Medios Públicos (SNMP), una estructura verdaderamente eficiente, plantearé un aspecto en función de contribuir a que el pueblo (arma atómica de la revolución como él mismo lo define) haga periodismo no como simple espectador ni receptor, sino como sujeto activo participando y construyendo la pauta del día  a día con los logros del proceso que lidera el presidente Hugo Chávez.

Me explico: se podrían instalar mesas de edición  conformadas por la comunidad organizada en barrios y urbanizaciones, donde la gente discuta los hechos y asuntos que considere conveniente de la mano de los periodistas de las instituciones públicas, y se procese y se envíe la información a los diferentes medios con obligatoriedad de difusión en los del estado, a fin de dar paso a un enorme engranaje comunicacional revolucionario.

Cuántos periodistas en los ministerios y en las instituciones adscritas; el problema es que, sin ánimos de generalizar, el potencial de muchos de esos profesionales se pierde en las cuatro paredes de las áreas ocupadas.

¿Y por qué se pierde? Se pierde porque:

1.- En algunas de esas oficinas no manifiestan criterio sobre el valor de los periodistas y las justas dimensiones que implica la labor comunicacional en esta revolución, por ende, quedan relegados a llamar por teléfono e invitar a los reporteros de los diferentes medios, para que cubran las noticias. Un trabajo que podría realizar una secretaria, sin pretender desmeritar la labor de estas profesionales.

2-. Existen jefes de oficinas al igual que periodistas, que odian a Chávez y más bien, en lugar de comunicar su gestión, la ocultan, la tergiversan, la dañan.

3-. A veces los periodistas son contratados sin tomar en cuenta su especialidad. Y muchos, como en La Universidad del Zulia, fuimos formados en áreas específicas. Algunos en periodismo impreso, otros en audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas; así tenemos que hay profesionales que son expertos tomando una foto, pero no desarrollan una nota y, por tal motivo se deja de hacer un trabajo valioso en detrimento de la revolución, si no están el gráfico y el redactor juntos.

4-.Tenemos que hay periodistas capaces, pero que no cuentan con una sede adecuada para laborar ni tienen las herramientas básicas de trabajo, de tal forma, que los comunicadores no pueden producir las noticias.

5-. Hay gerentes y directores  que subestiman al personal de medios y banalizan tanto su trabajo, que es común ver unidades de prensa reducidas a servir café, tequeños, pastelitos a los comunicadores que convocan a las reuniones, o desempeñando cualquier otra actividad diferente a las que le son inherentes con su profesión.

5-. Encontramos jefes que sólo les dan declaraciones a los periodistas de la calle, porque los de sus instituciones no les garantizan los espacios en los medios. Y obviamente requieren informar, divulgar, comunicar...

7-. Existen casos en que los jefes directos de los comunicadores sociales son arquitectos, médicos, ingenieros, entre otros, sin ningún conocimiento en materia comunicacional, sin embargo, inciden directamente en los trabajos periodísticos, corriéndose el riesgo de que la cuestión se vuelva un arroz con mango  y la oficina de prensa infuncional.

8-. Otro aspecto grave es que los periodistas de las oficinas revolucionarios generalmente cuando hacen el trabajo, lo hacen en función de los jefes más directos, del que los contrata, del que les paga, del que está ahí al lado, y se olvidan del gran engranaje que implica el proyecto Socialista del Siglo XXI; de tal suerte los reyecitos que surgen y tanto ha criticado el presidente Chávez.

9-. De la misma manera -aunque repito, no se debe generalizar- se nota una fractura entre las instituciones rojas rojitas en materia comunicacional. Lucen desconectadas unas de las otras y en consecuencia, los periodistas andan cada quien por su lado.

Considerando toda esta situación pienso que se debe:

1-. Ubicar y hacer una evaluación de los periodistas de los diferentes ministerios e instituciones. Es necesario saber con qué recurso material y humano se cuenta.

2-. Unificar criterios no sólo de palabras sino de hechos y, aunque los ministerios, así como las instituciones que dependan de estos tengan funciones diferentes, es de tener claro que el gobierno del cual dependen es uno solo y su objetivo debe girar en favor del proceso.

3-. Creo que el Ministerio del Poder popular para la Comunicación e Información (Minci), de alguna manera debe tener injerencia en las áreas de prensa de los otros ministerios y sus instituciones, con el fin de que supervise el material en beneficio de la revolución, sin trampas ni manejos sospechosos que atenten contra Chávez y la revolución.

4-. Elaborar trabajos de primera calidad, bien sea impreso, televisivo, radial, digital  y se hagan llegar a los diferentes medios de comunicación social a través del Minci, con órdenes expresas de que los del estado y los comunitarios le den cabida y garanticen su publicación. ¡Que no se queden en los escritorios!

5-. Dotar las oficinas de prensa con el material y los recursos necesarios, para que los periodistas puedan ejercer su trabajo.

6-. Sacar provecho a  los comunicadores de cada oficina según su área de especialización. Los que son de impreso que redacten y los de audiovisual, que se encarguen de la radio y la televisión, para que hagan una labor armónica y sincronizada de acuerdo con su experiencia. El objetivo es que el trabajo se realice y se de  el proceso de comunicación. 

7-. Asegurar que los jefes de las instituciones y los periodistas responsables de las oficinas de prensa, sean personas comprometidas con el proceso; eso evitaría que en algún momento determinado entorpezcan el proyecto socialista y la labor se efectúe sin medias tintas ni cartas debajo de la manga.

 Finalmente y luego de tomarse en cuenta toda esta difícil situación, propongo que los periodistas de esos ministerios e instituciones bolivarianas salgan de sus oficinas, y con la comunidad organizada construyan la pauta tomando en cuenta los aspectos y los hechos que les interesan al pueblo con respecto de este modelo socialista, al destacar los logros y el avance de los proyectos.

No es igual que un periodista llegue a un vecindario y lo exprima a peguntas previamente elaborada en la oficina de una redacción - con sesgos definidos en algunos casos-, para condicionar la respuesta de los entrevistados, a que el comunicador se presente y tome directamente el resultado de la discusión espontánea de la gente que siente en el alma el pulso de las comunidades. Seguramente la información oscilará entre las más mínimas fallas a los más grandes logros de la revolución, pero pienso que de eso se trata o se debe tratar, de ver realmente lo que sucede, lo que afecta a las mayorías y en todo caso rectificar. Además en una pauta elaborada de esa manera no se descarta que surjan propuestas interesantes, soluciones a problemas, en fin.

En cualquier sector podría haber  una especie de mesa, consejo de edición o como se le quiera llamar, conformada por los vecinos, para discutir los eventos que se suscitan en sus comunidades. Esa sería, repito, la verdadera pauta que los comunicadores de esas oficinas públicas deberían procesar. La revolución no puede estar supeditada a los lineamientos de un grupito periodistas encerrados en un cubículo pensando y decidiendo "lo que le gusta y quiere la población", aún con toda la buena intención que puedan tener.

Para finalizar sólo deseo que este material sirva de algo al ministro Villegas que, por encima de su humildad, le sobresalen las ganas - muchas ganas-, de trabajar y lograr los objetivos: hacer del Sistema Nacional de Medios Públicos una estructura eficiente al servicio del Socialismo del Siglo XXI, lo que es igual a decir: al servicio del bienestar de las mayorías.

[email protected]

@AlberMoran


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