Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla

            La frase que titula este trabajo se le atribuye a Sigmund Freud y aunque desconozco el contexto de dicha afirmación y no me pasa desapercibido el carácter contradictorio que tiene en relación con la práctica psicoanalítica por él creada, me sirve para ilustrar un poco la inquietud que quisiera hacerle llegar a usted ministro Villegas en relación a ciertas ideas expuestas en el programa "Toda Venezuela" de VTV de la mañana de hoy.

            El tema del II Plan Socialista de la Nación 2013 - 2019 me ha dejado verdaderamente sorprendido. No por su contenido, del cual aún no me entero, pero sí por su repentina aparición y la rapidez con la que han empezado a instrumentarse reuniones, en diversas partes del país, para "su enriquecimiento", cosa que nadie discute, por lo demás, pero que en mí multiplican las dudas y reafirman las críticas que desde hace rato he venido exponiendo.

            El presidente Chávez ha dicho que él mismo ha redactado dicho documento y no me cabe la menor duda en torno a los propósitos que persigue dentro de los lineamientos de la política revolucionaria que se lleva adelante. Seguro estoy que "su espíritu constituyente" tiene como sustento la idea de mayor bienestar para el pueblo.

            Bien. Usted, señor ministro, ha comparado este plan socialista con el de la MUD -lineamientos programáticos neoliberales, sin duda alguna, y felizmente no aplicables (por ahora, ya que tengo muchas reservas con la irreversibilidad del proceso)-, pero dice el dicho que toda comparación es odiosa, y más cuando la comparación misma pone de relieve las fallas de la parte que se cree defender. ¿No cree que un programa elaborado por 400 personas tenga más aciertos que otro elaborado por una sola? Por el hilo discursivo suyo, sé que su respuesta es la siguiente: No se puede poner sobre la balanza a 400 técnicos neoliberales, por un lado y a un presidente revolucionario por el otro. Esta respuesta es inobjetable desde el punto de vista de los objetivos perseguidos y echa por tierra aquello que dicta el sentido común de que dos cabezas piensan más que una: está claro que dependerá de las cabezas y de lo que esté en juego pensar.

            Pero en política, y menos en política revolucionaria, el sentido común es el mejor consejero y jamás sustituirá el análisis concreto de la situación real, por lo que

YO subjetivamente considere debe ser un programa por muy socialista que crea que sea y mucho haya recorrido el país en una campaña electoral. Y si vamos a ser consecuentes con la razón de ser de la revolución socialista que es la participación y el protagonismo del colectivo, me suena más participativo, más colectivo 400 "sabihondos" que uno. Y si se objeta que además de sabihondos son tan especializados que están de espaldas a la realidad del país, la otra parte considerada ¿cómo me garantiza lo contrario?

            Se ha referido usted a un proceso inédito por medio del cual se empieza a discutir el Programa para "llenarlo de pueblo". De hecho todo proceso eleccionario culmina "llenándose de pueblo", es decir, participando todos en la elección. No es casual la metáfora empleada toda vez que de lo que se trata es de hacer participar a la gente en la aprobación del "plan de Chávez" como usted bien lo ha llamado. Ahora pregunto amigo ministro ¿lo verdaderamente inédito no era que el pueblo lo elaborara o que participara masivamente en la elaboración del mismo, bajo la sabia conducción del presidente? No creo que pueda existir excusa que no sea la falta de tiempo para las elecciones de diciembre y en tal caso arrojaría sombras sobre el carácter no electorero del mismo.

           Como verá ministro Ernesto son muchas las dudas que me ha dejado su intervención en la televisión esta mañana (que no es su intervención, lo aclaro, son indefiniciones del proceso, que a través de usted, como vocero, se expresan), pero tampoco es la intención abrumarlo con tantas preguntas que, de antemano sé que usted, como individualidad y dentro de su competencia, no puede responder. Por lo pronto sólo le dejo ese par de interrogantes que quizá puedan ser despejadas en colectivos críticos y no pasivos consumidores de lo que emana de una revolución que, cual garúa, nos cae de arriba y nos empapa.

            Con mucho respeto.


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