Carta pública

Propuesta de unidad de William Castillo VTV, en derecho a réplica a Yukpas

William Castillo
Presidente de VTV
Caracas, Venezuela,-

Estimado compañero,
Es un poco de aire fresco, ese programa especial de derecho a réplica que Venezolana de Televisión, que usted preside, le otorgó a nuestros venezolanos Yukpa, y en especial al Cacique Sabino Romero, tan injustamente maltratado por el sistema del Estado.

Sé cuán difícil son estas cuestiones, como que se arrastran desde la conquista, sin solución. Vimos, cómo usted trataba de restarle importancia las denuncias y sin proponérselo,  justificar lo inconstitucional y contracultural  de la equívoca política de estado, de demarcación, asignación de títulos de propiedad (?) y parcelamiento de tierras tradicionalmente colectivas de la nación Yukpa.
La demarcación y parcelamiento, por parte del Estado, generó el problema, como lo afirmaron los asistentes al programa, y está en contradicción con lo cultural de la tenencia de la tierra de nuestras naciones indígenas, donde, como lo afirmara  Mariátegui, la tierra, como las aguas y el aire, deben ser y son colectivos y eso, si respetamos las culturas originarias, se debe mantener.

Sé por experiencia de lo que hablo, provengo de una comunidad campesina donde la tierra era colectiva. Es un debate donde por años, la retórica populista y electorera de los gobiernos, se ha equivocado. En el caso de la nación Yukpa es la demarcación lo que ha traído la división, las muertes, a manos de los sicarios pagados por los latifundistas, criminalización de su legítima protesta, encarcelamiento y el hostigamiento para venir a Caracas.

Comapñero William, su propuesta, de que el pueblo Yukpa debe unirse y dialogar es correcta, pero sin la intervención de "waitíes", ni funcionarios amenazantes del Ministerio para los Asuntos Indígenas.
Corresponde, para el nuevo mandato del Presidente Chávez, ahora sí, con un eficiente "seguimiento", aplicar las 3 erres: Revisión, Rectificación y Reimpulso  a todo el conflicto, donde hay muchos problemas que deben hacerse transparentes, como el hecho que los ganaderos, latifundistas, se atrincheran con sus sicarios armados, afirmando "que de los 250 millones aprobados para cancelar las expropiaciones no han recibido un centavo". Nos preguntamos, ¿retardo?, ¿burocratismo? ¿corrupción? sea lo que fuere, hay vidas humanas perdidas, que cada vez más incrementan la estadística de líderes campesinos e indígenas asesinados por orden de los latifundistas, sin que se conozca públicamente investigaciones, juicios, encarcelamiento de los responsables. O sea, están quedando impunes.

En síntesis, el problema, tal como usted lo expresó, es "difícil", al cual yo le agregaría de suma complejidad, y debe ser tratado con altura, porque el debate y las decisiones pasan por "lo cultural de la tenencia de la tierra", al respecto, me permito, -por aquello de que las palabras se las lleva el viento- una modesta reflexión publicada en Aporrea.org en el 2010, sobre este tema, que no es sólo de Venezuela, sino de todas las naciones indígenas en Latinoamericanas y sus gobiernos.

Suramérica y los "Sabinos" posibles. SOBRE LO CULTURAL EN LA TENENCIA DE LA TIERRA - Aníbal Ortizpozo - www.aporrea.org - 25/11/10
 
No me cansaré de repetir que lo que invisibiliza la diversidad y definición de la existencia misma de los pueblos originarios está en el concepto peyorativo global de “indio colonizado, diferente e inferior, estatuto de pueblo vencido y subordinado”.De este modo “el colonizador contemporáneo” racionaliza y justifica la dominación y su posición de privilegio. Los Estados en su afán integracionista han promulgado leyes protectoras de los “indios” para salvarlos de sí mismos, que se acatan pero no se cumplen y ellos siguen sujetos a su antigua servidumbre y a su secular pobreza. Cualquier acción en defensa de los pueblos originarios puede ser descalificada, considerada como paternalista, indigenista y segregacionista. Nuestra solidaridad debe estar orientada hacia la defensa de sus derechos humanos, así como a su participación real en la reglamentación de dichos derechos. Hacer compatibles el desarrollo, la modernidad con su identidad étnica, sus tradiciones y su continuidad histórica.

En el epicentro de su exterminio y miserables condiciones de vida contemporánea, está el despojo de sus tierras, como lo afirmara José Carlos Mariátegui “no se puede liquidar la servidumbre, que pesa sobre la raza indígena, sin liquidar el latifundio.” En lo referente a la protección y respeto de su patrimonio cultural (formas de vida) en el expreso mandato constitucional venezolano, por distintas razones y sin malas intenciones, se hace todo lo contrario, se contradice la ley, cuando se les asignan, pequeñas porciones de tierra, parcelas, haciéndolos propietarios privados, cuando su ancestral forma de vida es lo comunitario, vivir en extensas comunidades donde la tierra, el agua, los frutos, el ganado, como el aire, es de todos.

Esto lo saben las autoridades, sin embargo, les resulta más cómodo y electoralmente más rentable dividir la tierra, por ejemplo, de los Yukpas, introduciendo la división entre ellos, favoreciendo a la derecha latifundista y al oportunismo político. Distinto y válido es el caso que un guarao, yanomami, cariña o yukpa viva en los ranchos de Petare, porque es trabajador en una fábrica de Caracas y se le haga propietario del suelo que habita.

Los pueblos originarios, han dejado de ser minorías remotas y pasivas, se interesan y están luchando, por su vida presente y el futuro del conjunto de la sociedad en que viven, en la que quieren verse, junto a los demás sectores, iguales en deberes y derechos pero culturalmente diversos. La pobreza, marginación, desprecio y agresión de que han sido objeto por más de cinco centenarios, no pueden continuar en sociedades que aspiran la justicia social.

Es una resistencia prolongada, sostenida a la que se suman, cada vez más, los pueblos con conciencia política de su existencia.
 
www.ortizpozo.com

http://abiayalablog.blogspot.com/

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