A 60 años de la televisión en Venezuela: el canal 5 no tuvo dolientes y CAP lo cerró

Este 22 de noviembre se cumplen 60 años del inicio de la televisión en nuestro país y serán contados con los dedos quienes recuerden esa hazaña. La Televisora Nacional (TVN), canal 5, iniciaba sus transmisiones el 22 de noviembre de 1952 bajo los indicativos YVKA-TV; corría la mañana de esa jornada en el cerro Marín, sede de la TVN y Marcos Pérez Jiménez junto con Germán Suárez Flamerich (presidente de la Junta de Gobierno), inauguraban los estudios de la primera estación de televisión de Venezuela. El Estado había invertido, para la época, más de dos millones de bolívares con el fin de poner en marcha el noveno sistema de televisión del planeta. A pesar de la onerosa cantidad de dinero involucrada, las transmisiones de la estación se vieron interrumpidas a los pocos minutos de salir al aire debido a fallas técnicas. Venezuela entraba de manera ?accidentada? a la era de la imagen y utilizando la norma estadounidense NTSC (Comité para el Sistema de la Televisión Nacional, en español).
 
El 1º de enero de 1953, la Televisora Nacional comenzaría su programación regular después de cumplir el período de prueba; durante ese mismo año, surgirían las cadenas privadas Televisa (hoy Venevisión) en el canal 4 y Radio Caracas Televisión, primero en el 7 y luego en el 2. Desde el principio, la pionera criolla se destacó por su programación de calidad y la pléyade que desfiló por sus instalaciones, lo cual la convirtió en una escuela de formación de talento. En 1965, mientras estaba dirigida por el poeta y periodista, Pedro Francisco Lizardo, la TVN fue la primera en ofrecer un noticiero diario de 60 minutos, llamado ?Noticia 5?, cuando en el resto de los concesionarios apenas se dedicaba un cuarto de hora a la agenda informativa. Entre las personalidades que estuvieron en las pantallas de la Televisora Nacional, se hallan: el periodista, poeta y humorista, Aquiles Nazoa, con el espacio ?Las cosas más sencillas?; el maestro José Antonio Calcaño, con el programa ?Por el mundo de la cultura? (1976-1978); y el cronista de Caracas, Carlos Eduardo Misle (Caremis), con su inimitable ?Corototeca de Caremis?. Del decenio de 1980 recordamos: ?La fauna y su gente?, con el Dr. Pedro Trebbau; ?Variedades Deportivas? con Herman ?Chiquitín? Ettedgui; ?¡Secretísimo!? con Neyda Plessman; ?UCV 0:24?; y ?Síntesis?. Entre los enlatados de alta factura de la TVN logran evocarse: ?Telematch?, de la teutona Transtel; y ?Los cartones polacos?, de la Varsovia socialista. Ya por esos años, década de 1980, la parrilla de programación arrancaba a las 2pm y terminaba a la medianoche.
 
A pesar de que muchos tildaban la propuesta de la Televisora Nacional de ?aburrida?, había intentos indiscutibles por llevar contenido interesante a la población y es así como la TVN devenía en un oasis radioeléctrico para quienes huían de la chabacanería y trivialización de RCTV y Venevisión. La tragedia de la Televisora Nacional empezó en 1974, cuando Carlos Andrés Pérez adquirió la Cadena Venezolana de Televisión (CVTV) al Grupo Vollmer y más tarde ésta se transformaría en Venezolana de Televisión (VTV). Justo allí se daba una dualidad insostenible: el Estado no podía financiar dos redes públicas de TV y por ello fue liquidando en ?cámara lenta? a la Televisora Nacional. VTV absorbía el presupuesto y la estación del cerro Marín iba apagándose debido al estrangulamiento económico. Desde ese fatídico instante, la TVN se ganó el cruel apodo de ?la Cenicienta de la televisión venezolana?.
 
En diciembre de 1990, el nefasto Carlos Andrés Pérez, en su segundo período de mandato, decidió clausurar la Televisora Nacional alegando razones financieras. Muy pocos exclamaron ?¡esta boca es mía!? y ningún medio privado reseñó tan aberrante atropello a la libertad de expresión, al derecho laboral. En el caso de la TVN no hubo extinción de concesión o revocación de ésta, simplemente fue un descarado e ilegal cierre. Pero nadie fue a la SIP, a la AIR o a la OEA. ¿Por qué sería?
 
A partir de enero de 1991, la frecuencia del canal 5 en Caracas y sus estaciones repetidoras en el resto de Venezuela, pasaban a ser meras ?réplicas? de la señal matriz de Venezolana de Televisión. Así fue hasta el 4 de diciembre de 1998, cuando Rafael Caldera cedió el espectro de la TVN ?de manera irregular- a una fundación liderada por la Iglesia católica y con la ?asesoría? de RCTV, Venevisión y Televen. Nacía el mamotreto jurídico de Vale TV y el Estado nacional perdía una franja estratégica de las ondas hertzianas.
 
EL CANAL 5 DEBE VOLVER A MANOS DEL ESTADO: HACIA UNA TELEVISIÓN CULTURAL DE CALIDAD
 
Desde 1998, el Estado venezolano tiene una deuda con todos nosotros: retomar la frecuencia del canal 5 en Caracas y reubicar a Vale TV en la banda de UHF (Frecuencia Ultra Alta), ya que el proceso de despojo patrocinado por Rafael Caldera y su camarilla de apátridas, fue una bofetada a la Historia, al sentido común de un pueblo. El Gobierno Revolucionario está en el deber de rescatar un bien de dominio público, con el objetivo de establecer una televisora exclusiva para la cultura y las artes. ¿Cómo es posible que todavía no dispongamos de una estación de TV con cobertura nacional y consagrada al potencial de nuestros museos, las galerías de arte, la música académica, las melodías autóctonas? Platicamos de una ventana por donde pueda verse un concierto de la Filarmónica de Berlín y también un recital del Ensamble Gurrufío; una Navidad sinfónica en Viena o el deleite vocal de las polifonías de Carayaca. Una alternativa plural y enriquecedora.
 
La nueva Televisora Nacional, canal 5, debe ser un vehículo de promoción de la capacidad creativa y humana de Venezuela, del orbe. Guardar silencio acerca del tema es convalidar un atroz expolio radioeléctrico.
 
*Traductor, locutor y productor de radio
@rpkampuchea
 
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