Con Lucía y con Miguel Ángel no se metan

Cuando y era un chamo e íbamos a visitar la casa ajena, como se decía antes, mamá me ponía en los palitos; “No hagas rubiera, no hables en alta voz, no abras la nevera, no pase por el medio de los adultos…” Y yo sólo alcanzaba a decir con cara de tucusito en campo sin flores: “Si amá, no haré nada de eso”, Pero cuando ya estaba en la casa ajena y me encontraba con Guayaba, Roberto, Toto, “Frescolita”, los hermanos Telerín y Zoilo que se la daba de filósofo me olvidaba de todo y hacía lo que hace un muchacho con un cerro de vitaminas encima; brincar, saltar, reír y correr.

Mamá me veía por la ventana y con sus hermosos y grandes ojos que parecía dos paraparas en el país de Las Mujeres Bellas”, me decía con ellos: “Ya verás cuando lleguemos a casa”.

Pero yo no sentía miedo, sabía que no me haría nada y que su boca sólo exhalaría palabras tiernas, bellas, como concierto de arpa clásica y que en mi mejilla explotaría un cálido beso de amor, que era la mejor reprimenda. Sin que me castigara yo iba acumulando esos conocimientos de mamá y poco a poco trataba de no portarme mal en ninguna parte. Ante semejante prueba de comprensión, pues…

He leído dos notas de una señora y un señor que vulgarmente se ensañan contra Lucía y Miguel Ángel en esta página de Aporrea: eso no se hace, ellos tienen sus correos si es que se les ve a criticar algo, que es natural como personajes sometidos a la comunicación social. Mas lo lamentable es que ambos jóvenes a cada momento, en sus programas, dicen cuáles son esos correos a los cuales se les puede escribir, ¿por qué creer que los jóvenes se comportan iguales a los viejos?

Mamá me enseñó sin ponerme en ridículo, sin someterme al escarnio de esos pequeños enemigos que a veces tenemos. Me imagino a cierta oposición contenta porque los mismos que se hacen llamar revolucionarios, lucubran fetidez contra el par de muchachos. El señor de apellido italiano llamó a Miguel Ángel payaso, ignorante, dudó de sus conocimientos filosóficos y dijo que “preferí apagar la tele” Bueno señor usted tiene derechos que nadie les niega.

Cada vez que escuchó a Vargas Llosa en sus burradas políticas, pongo en dudas que ese señor sea escritor de tan excelentes libros, pero así es la vida. Nada es perfecto, porque a las aves las imitaron los genios de la aviación. Así mismo serán los “intelectuales” de pacotilla que no son capaces de entender que existe algo que dice, Juventud DIVINO TESORO, porque hay un gran sendero entre la juventud y la vejez que para algunos ha sido desconocido. Yo le digo a uno de mis nietos: “No por viejo sé más que nadie, niño, lo que pasa es que yo he caminado más veces los senderos que tú y por eso en vez de pintarte los baches en el espacio debo ir contigo a mirarlos”

Hay enseñanzas que en su timidez se hacen bravías, enseñanzas que se dan casi en susurro, calladitas , sin que los demás, que no tienen nada que ver con ellas, se den cuenta. Yo no soy intelectual en ninguna mierda, pero pueden estar seguros que aunque sepa dónde está el tilde, jamás le diré a boca de jarro a nadie, menos a un joven, en cual letra va cabalgando; yo lo llamo aparte y le pregunto; “Sé que lo sabes, sé que no lo ignoras, pero como eres tan joven, tan indetenible, tan veloz, porque tu alma es un volcán, no te diste cuenta…”

Como no soy maestro, ni erudito, ni una versión actual de Andrés Bello, solamente me queda decirles a Lucía y a Miguel Ángel que me emociona verlos, escucharlos, me hacen reír, me devuelven el espíritu con sus travesuras, con sus risas, con ese aura que traspasa cámaras, videos, distancia llegándome al espíritu de carcamal de 70 años. Hacen su trabajo. “Ser joven es tener la razón, aunque ésta sea invisible” más en un medio audiovisual donde el acartonamiento no sirve para un carajo y el idioma es un sonido que no suena ni mal ni bien dada la dinámica del medio.

[email protected]

Esta nota ha sido leída aproximadamente 2321 veces.

Ángel V. Rivas


Visite el perfil de Angel V Rivas para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.