Prensa electrónica independiente: honor a quien honor merece

Desde hace una década (o más) los medios electrónicos independientes han desnudado corruptelas, arreglines e incluso robos en descampado, tanto políticos como financieros, que llevó a efecto el despreciable duopolio binominal

AL MOMENTO DE finalizar este año 2012 siento la necesidad de rendir un tributo –sencillo tal vez, ya que no pertenezco a la pandilla del Olimpo mediático- a quienes, desde hace años permiten al público disponer de informaciones veraces y análisis de mayor profundidad que aquellos otorgados por la llamada ‘prensa oficial’, que en Chile está conformada principalmente por consorcios como EMOL, COPESA y los canales de la televisión abierta, aunque para mayor desgracia también parece habérseles unido el canal CNN Chile.

Mi humilde tributo va dirigido entonces a la prensa independiente, en especial a la de impronta electrónica, caracterizada, en la mayoría de los casos, por una total independencia y aguda capacidad de análisis, sustentado ello en hechos y eventos que la otra prensa (la ‘oficial’) se esmera en esconder o ningunear a través de la farandulización.

Desde hace más de una década esa prensa independiente y electrónica viene notificando a los chilenos respecto del verdadero carácter ‘mayordomil’ y traicionero de la Concertación. Allá por el año 1998 muy pocas personas consideraban como ciertas -y quizá ni siquiera atendibles- las aseveraciones que articulistas y columnistas de aquella aún incipiente prensa libre explicitaban respecto de lo que hoy todos saben y aceptan como Duopolio Binominal.

Con la certeza de regar buena tierra, aquel río informático libre de ataduras y patrones, lentamente, abundantemente, fue ganando terreno y abriendo surcos en terreno fértil, hasta que impuso sus términos y hoy incluso “pautea” a la misma prensa ‘seria’, como gustan llamar a los diarios de Emol y Copesa algunos desavisados chilenos, alarmados porque medios como El Mercurio, La Tercera, y sus respectivos colgajos regionales, muestran indicadores de lectura que descienden a ojos vista cada semestre frente al incremento –también a ojo de buen cubero- de los usuarios de redes sociales, medios electrónicos y similares.

Desde hace entonces una década (o más) aquellos medios electrónicos independientes han desnudado corruptelas, arreglines e incluso robos en descampado, tanto políticos como financieros, que llevó a efecto el despreciable duopolio binominal, como ocurrió con las AFP’s, las Isapre, la CASEN, las termoeléctricas, Hidroaysén, el lucro en la educación, los escándalos de Corfo-Inverlink, las ‘casas Copeva’, y un larguísimo etcétera que en lo personal me hizo bautizar a la Concertación –en el año 2001- con el mote de “mayordomos” de la derecha económica y de las transnacionales, donde muchos dirigentes e hijos de dirigentes concertacionistas participaron y participan, en calidad de lobbistas, para amañar acuerdos parlamentarios que faciliten a esas empresas una cómoda y ‘legal’ expoliación de recursos naturales y humanos.

A este respecto, conocidos son los casos de las hijas de Belisario Velasco, tanto como el de Karen Poniachick y el del actual precandidato a la presidencia de la república, y ex ministro de Hacienda en la administración Bachelet, Andrés Velasco, verdaderos ’representantes’ de transnacionales norteamericanas que operan en Chile.

Todo ello fue dicho, escrito y reiterado muchas veces… y al igual que los muros de Jericó (derribados por el sonar de las trompetas), estas verdades finalmente cayeron como aludes sobre la conciencia y conocimiento de los chilenos. Me enorgullece saber que formé parte de aquella avanzada de ignotos y modestos columnistas que descorrieron las cortinas tendidas por las cofradías del duopolio para que la nación observase, a rostro descubierto, el verdadero paisaje que se escondía mañosamente detrás de ellas. Eso no fue un logro de los políticos, ni de la televisión o de la prensa ‘oficial’. Ello fue logrado exclusivamente por los medios alternativos, independientes, electrónicos… y por las redes sociales.

Por cierto, no estoy feliz… ni siquiera porque los porfiados hechos han puesto en evidencia concreta lo que he venido pregonando desde el año de la pera. La verdad es que debería estarlo, ya que fui mil veces basureado por el establishment local (donde Alianza y Concertación se unieron en la fronda de la corruptela y del ‘familisterio’) cada vez que uno de mis artículos conoció la luz pública a través de diarios electrónicos (más leídos, por cierto, que muchos de los periódicos de papel)… y ahora, las materias contenidas en los artículos de marras han sido desgraciadamente bendecidas por el juez del tiempo, es decir, por la objetiva e ínclita dureza de los hechos fríos y concretos.

¿Será necesario, a objeto de demostrar cuán certeros estuvimos en los pronósticos políticos, recomendar a los incrédulos releer, por ejemplo, http://www.kaosenlared.net/noticia/soy-parlamentario-duopolio-hago-antoja o http://www.kaosenlared.net/noticia/concertacion-gobiernos-mal-menor-mal-mayor-estas-alturashttp, o http://www.kaosenlared.net/noticia/usted-ciudadano-no-nadie...la-empresa-todo, pues abusando de la paciencia de los lectores podría insertar decenas de ejemplos como estos, pero creo que es suficiente con los ya mencionados.

Gracias a la fuerza y masividad de los movimientos sociales, una nueva época se viene sobre el país. Así, en un hecho más que probable, la Democracia Cristiana –agónica la Concertación- podría decidir el regreso a su redil histórico cercano a sus genes conservadores socialcristianos, a la vez que el Partido Socialista tendrá que limpiar su actual mesa directiva estalinista y fracasada, mientras otras tiendas, como el PC, el PRSD y el PPD, tendrán que efectuar un público mea culpa por sus jugarretas fútiles que sólo sirvieron para prolongar la agonía de una izquierda que, ahora, por obra y gracia de la derecha dura, cuenta con la magnífica oportunidad de aglutinar fuerzas, oxigenarse, levantar un programa antineoliberal, anticapitalista, y saltar al escenario político donde debería ocupar –como mínimo- el 20% de ese espacio, reconstruyéndose la antigua y tradicional escena política de los “tres tercios”.

Si todo lo anterior ocurre, por cierto que habrá que agradecérselo a la prensa independiente y a las redes sociales, base y apoyo de los movimientos ‘indignados’ que incrementarán sus protestas y demandas por un país socialmente más justo y celoso de sus recursos naturales.

Además, la próxima gran tarea de los chilenos será, a no dudar, la defensa a ultranza de la libertad de expresión, ya que tanto redes sociales, medios electrónicos y la propia Internet, serán perseguidas y amenazadas por los ladrones de siempre, quienes harán ingentes esfuerzos por controlar esos medios y amañarlos exclusivamente en beneficio de sus intereses y acciones que, como bien sabemos y conocemos, son las mismas con que han vendido Chile y explotado a la sociedad civil.

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Arturo Alejandro Muñoz


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