10 de enero, subversión vs. profundización de la revolución

-La estrategia de guerra permanente y la guerra de baja intensidad que se desarrolla contra Venezuela

- El anticapitalismo y el retorno al Estado del Bienestar son insuficientes

-Objetivos de la ultraderecha venezolana:

* Fracturar, desmoralizar y desmovilizar al chavismo

* Fortalecer y revivir los fantasmas perversos del imaginario opositor

* Ante una eventual consulta electoral la ultraderecha viene impulsando una guerra de baja intensidad

* Deslegitimar las instituciones

-El “enredo” jurídico y golpe “jurídico-constitucional”

-La tradición constitucional continental

- Bases para una política revolucionaria que derrote la guerra de baja intensidad y marche hacia la construcción del socialismo bolivariano: unidad del pueblo, poder popular, unidad cívico-militar, construcción de la economía y la producción social, el desarrollo ecológicamente sustentable, gobernar bien, revolucionar al que revoluciona.

La estrategia de guerra permanente

La estrategia de guerra permanente de la que he venido hablando en varios escritos (uno de ellos está colocado en la página de la Red PatriaUrgente) e hice una presentación en el programa Dossier, entrevistado por Walter Martínez (septiembre de 2011), es una política global que no sólo acompaña a la globalización neoliberal, sino que es consustancial con ella. Es el modo de existir del capital financiero, que va destruyendo los Estados soberanos y las manifestaciones de soberanía nacional y autonomía, las fronteras nacionales en función de la conformación del mercado mundial; va liquidando la democracia e imponiendo soluciones totalitarias, eliminando los procesos de negociación interclasista (como el Estado del Bienestar y las soluciones socialdemócratas), multiplicando la pobreza, liquidando la diversidad cultural y la diversidad biológica. El capital ya no puede convivir con el Estado del Bienestar. El socialismo bolivariano debe tener esto claro.

Independientemente de que se puedan hacer alianzas con sectores socialdemócratas que reivindiquen el papel del Estado y los programas sociales y las políticas económicas consustanciales con él, el socialismo bolivarianos se orienta por la construcción del poder popular, por tanto, el control de la producción y las instituciones por ese poder. El socialismo bolivariano no se limita a maquillar las más feas aristas del capital a través del Estado del Bienestar.

La estrategia de guerra permanente ha transformado radicalmente la relación entre la política y la guerra, siendo que hoy la guerra no es la continuación de la política por otros medios. Hoy la política imperial es la continuación de la guerra por otros medios. La paz imperial no es más que la manera de encubrir la violencia o una maniobra para facilitar el desarrollo de la guerra.

Por el contrario, la construcción de la paz es la mejor defensa de los pueblos frente a la estrategia de guerra permanente. Frente a ella una estrategia de paz permanente y un pacto mundial por la paz, son el fundamento de las políticas de los pueblos para desenmascar, aislar y derrotar la violencia imperial. En este sentido vale la pena recoger la intervención del Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en el acto de solidaridad con Chávez y la revolución bolivariana realizado en Caracas el pasado 10 de enero.

El desarrollo de la estrategia de guerra permanente es eminentemente político pues necesita derrotar y aislar políticamente a las fuerzas partidarias de la paz, para poder desencadenar la violencia y la guerra.

Esa estrategia tiene varios componentes tales como:

1) Una ofensiva política e ideológica permanente orientada no sólo a legitimar la dominación como algo consustancial con la vida cotidiana, sino lograr la sumisión total a partir del desarrollo de imaginarios colectivos en los que la dominación aparece como un hecho natural, insoslayable. Con “defectos”, con problemas, pero como la mejor manera de existir. Siempre hay la posibilidad de superarse y cambiar, por lo que no tiene sentido rebelarse. Los “competitivos”, sin duda, lograrán avanzar.

2) Sobre esta base, en correspondencia con las justificaciones que se vayan creando, se pueden desarrollar los siguientes factores:

Uno, guerra tradicional con el uso de fuerzas regulares e irregulares (el caso actual de Siria); dos, actos terroristas contra la fuerza armada, los servicios públicos, la población civil, etc. (es también el caso de Siria); tres, golpes de Estado con las diversas modalidades que se han venido ensayando. Los golpes de Estado tradicionales como el derrocamiento de Salvador Allende; los golpes parlamentarios como el derrocamiento de Zelaya en Honduras o el de Lugo en Paraguay; cuatro, la desestabilización, la desorganización de las organizaciones revolucionarias y la desmoralización del pueblo revolucionario o parte de él, para tratar de ganar la batalla política combinada con el golpe “jurídico-constitucional,” tratando de que culmine con un eventual triunfo electoral de la extrema derecha. Es lo que se podría estar ensayando en Venezuela; cinco, campañas militares utilizando las ventajas estratégicas y tácticas que pueden proporcionar la robotización de la guerra, la privatización de ella y la guerra cibernética. Finalmente, según las circunstancias y la calidad del objetivo, una guerra nuclear combinada con la guerra cibernética y la robotización. Este podría ser el caso de un eventual ataque a Irán.

En todos los procesos y desarrollos de la estrategia de guerra permanente, el poder mediático ocupa un lugar central y decisivo. Sin él, la estrategia de guerra permanente no podría desarrollarse tal como la conocemos hoy.

El anticapitalismo y el retorno al Estado del Bienestar son insuficientes para derrotar al capital financiero.

Ante la profundización de la crisis del capital, no es suficiente la lucha anticapitalista que podría concluir en una reedición del Estado del Bienestar. La reedición del Estado del Bienestar como opción frente al capital financiero y el capitalismo del desastre, el capitalismo fundado en la guerra contra la humanidad y el planeta, es una opción que está apareciendo de nuevo, incluso en Venezuela.

La justicia social no es necesariamente socialismo y en última instancia, como lo demuestra la experiencia, el capital sólo la ofrece parcialmente, en ciertas circunstancias históricas como las que se crearon en los años 60: enfrentamiento Este-Oeste, conflicto entre capitalismo y socialismo, auge popular mundial, luchas por la descolonización, la liberación nacional y el socialismo, lucha armada contra el capital en distintos lugares del planeta… El capital la ofrece cuando ha sido la única opción que le queda para sobrevivir y luego pasar a la ofensiva negando y destruyendo todas las concesiones que hizo en los momentos de dificultades estructurales y coyunturales.

Es la experiencia que conocemos a través del tránsito del Estado del Bienestar hacia la globalización neoliberal (ver mi trabajo sobre este tema que ha sido colocado en la página de la Red PatriaUrgente), nos indica, que superado el momento crucial de esas dificultades, el capital ha retornado imponiendo las políticas neoliberales (que no son simples políticas económicas sino una visión global de la sociedad, de la naturaleza, de las relaciones interpersonales, de la vida), que se desenvuelve apoyada en la estrategia de guerra permanente, la negación de la democracia, el resurgimiento y establecimiento del totalitarismo, el restablecimiento de la esclavitud, una acelerada destrucción de la naturaleza, la extensión de la guerra apoyándose en la privatización de la guerra, la guerra cibernética, la guerra robótica y la guerra nuclear.

Ante los desastrosos resultados para la humanidad y la naturaleza provocados por la globalización neoliberal, el pensamiento neokeynesiano y socialdemócrata regresa reivindicando la intervención del Estado tratando de encontrar caminos de justicia social y económica a través de la política fiscal, monetaria y financiera.

Esto tiene que ver con el debate que se realiza en EEUU en torno la elevación de los impuestos a los ricos, la negación de los recortes a los gastos sociales en salud y educación, la intervención del Estado para garantizar y generar nuevos empleos. En Francia, el socialdemócrata Hollande intenta aplicar impuestos a los ricos de un 75%, para impulsar la redistribución del ingreso y formas de justicia social.

Estos esfuerzos son importantes, pero el pensamiento y la práctica bolivarianos necesitan ir más allá. Limitarse a las políticas del Estado del Bienestar, por radicales que sean, es absolutamente insuficiente para derrotar al capital y construir otra sociedad. Por la vía del Estado del Bienestar, un mundo mejor no es posible.

Sin duda, en algunos países del Norte se está dando un reajuste con respecto a las políticas neoliberales. Un reajuste parcial, un reajuste intentando salvar al capital, corregir las graves injusticias generadas, que de continuar profundizándose como está ocurriendo en Europa, pueden conducir a un cuestionamiento generalizado al capital. Desde ahí el tránsito hacia un proceso revolucionario, no es imposible. Ante esa perspectiva, la socialdemocracia trata de introducir variantes o correctivos a las injusticias extremas, para tratar de salvar el capital.

Me pareció conveniente incorporar en este punto, algunas reflexiones de nuestro compañero y hermano Francisco Cedeño. Aquí están:

“A escala mundial, la voluntad política emancipatoria carece de un contenido radical integral. Y amplios sectores de la izquierda se limitan a una defensa o rechazo del desmantelamiento del Estado de Bienestar. Esta insuficiencia de la izquierda la imposibilita de construir una alternativa política internacional, en estos tiempos de crisis estructural y terminal del capitalismo: de resistir, combatir y derrotar al capital global.

En la actualidad, el alcance de las protestas de los pueblos y las organizaciones anticapitalistas, se direcciona a erosionar la legitimidad política de la elite imperial, a confrontarse con diversas modalidades de populismos neofascistas y a defender la paz frente a la política militarizada de los señores de la guerra y las finanzas.

En un escenario mundial de recurrentes crisis económicas y financieras, de inminente devastación ecológica y colapsos ambientales, de extrema explotación y exclusión social y de crisis total del modelo liberal democrático, que son el resultado directo e inmediato del esquema de reproducción ampliada del capitalismo financiarizado (permanentemente al borde del colapso): la izquierda no puede limitarse a recoger y remendar precariamente los platos rotos del Estado de Bienestar. De otra manera hay que superar el límite, la barrera del estrecho horizonte y las esperanzas domesticadas que están ancladas en el anhelo de que al final el capitalismo es eterno que es necesario, después de todo, que el capitalismo triunfe.

La lucha por la que vale la pena vivir es el combate que se hace cargo de la contraofensiva ideológica, política, económica, social y militar de la elite imperial y sus cachorros. Lucha que debe fundamentarse en las contradicciones contemporáneas (los antagonismos estructurales y constitutivos) del capitalismo: exclusión y explotación social extrema, expropiación mundial de los bienes comunes, crisis ambiental, la producción y control biogenético de poblaciones – la vida sintética.

Es una perentoria necesidad, una urgente cuestión, la defensa irrestricta del proceso de cambio de la sociedad venezolana, de la Revolución Bolivariana, del socialismo orientado por el principio del poder constituyente y del poder popular. Proceso de cambio que es un desafío al orden del capital global, que significa la posibilidad de cristalizar una alternativa real a la barbarie capitalista y decide, hoy, la posibilidad de la universalidad de una nueva época y civilización. Hay que reafirmar nuestra compromiso y lucha radical, de materializar la potencialidad de transformación revolucionaria de colectivos políticos, culturales y sociales que hemos decido, en este momento de crisis del capital, avanzar y universalizar la idea de la sociedad de los iguales y los bienes comunes.

Confrontamos la revuelta, de todos los matices, de la derecha. Sabemos bien, muy bien que toda contrarrevolución, más temprano que tarde, tiene como desenlace una brutal represión, la derogación de las conquistas populares y la derrota de largo alcance del pueblo y las organizaciones políticas de izquierda.”

La política de la extrema derecha y sus objetivos

En Venezuela estamos en un momento crucial, en un momento estelar de la batalla política, de la batalla por la educación y la concienciación del pueblo para provocar un deslinde vital entre el pueblo, más o menos el 90% de la población, y las fuerzas reaccionarias, las fuerzas del capital. La extrema derecha tiene planteado sobrepasar el porcentaje cercano al 40% de las fuerzas populares y superar el 50% del respaldo popular para convertirse en mayoría. Ellos creen que con la enfermedad del Presidente Chávez ha llegado su oportunidad y están dispuestos a tomar cualquier atajo.

Lo primero que debo destacar es que la oposición no está unida. Hay un sector de ella que ha tomado distancia con respecto a la desestabilización y ha mostrado una intención de trabajar respetando las instituciones, los resultados electorales del 7-O y del 16-D y sus significados y consecuencias políticas.

Sin embargo, un núcleo representado por Julio Borges, de Primero Justicia y un sector de militares retirados aparentemente encabezado por el General Fernando Ochoa Antich, mantiene una posición dura y de hecho plantea un desconocimiento a la institucionalidad vigente en el país. De acuerdo con las declaraciones suministradas por el presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, Monseñor Diego Padrón, quien sostiene que “está en grave riesgo la estabilidad política y social de la nación” (Correo del Orinoco, 08-01-13), se puede inferir que la cúpula de la iglesia católica, como siempre lo ha hecho, se suma a la opinión y la acción del núcleo de la oposición radical.

¿Qué persiguen estas fuerzas?

Fracturar, desmoralizar y desmovilizar al chavismo

Consideran que la coyuntura creada por la enfermedad del Presidente Chávez les puede facilitar un atajo para descomponer la situación política, tratar de confundir y/o desmoralizar a sectores chavistas, sobre esa base intentar fracturar al chavismo a través de una sostenida guerra psicológica y una ofensiva mediática difundiendo rumores, chismes, etc.

Ellos desean demostrar que hay una fractura del liderazgo chavista, que hay un enfrentamiento entre Diosdado Cabello y Nicolás Maduro. Eso no es cierto, ambos dirigentes tienen la solidez y madurez necesarias, y la lucidez política como para saber cuál es su papel en la actual situación nacional-mundial. A la ultraderecha no le interesa la verdad. Ellos lo que desean es sembrar la duda que mine la confianza, que mine la moral. De acuerdo con la táctica goebbelsiana de repetir la mentira hasta que se convierta en verdad, o por lo menos en un fuerte rumor que siembre la duda.

Incluso, casi se vuelven chavistas diciendo que Diosdado Cabello y Nicolás Maduro no están a la altura de la tarea que Chávez les encomendó, pues según ellos, en lugar de cumplir con el mandato de Chávez, están enfrascados en una pugna por el poder. El Vicepresidente Nicolás Maduro viola lo que le encomendó Chávez (siempre según ellos), para que Diosdado Cabello no se encargue de la Presidencia. Diosdado no acepta que el candidato a futuro Presidente sea Nicolás. De esa manera ambos quedarían descalificados por no “comprender” la situación del país, no cumplir con el mandato del Presidente Chávez pues están dominados por sus intereses personales.

Esta campaña se refuerza internacionalmente, va y viene de manera insidiosa. Ellos saben que el núcleo principal de la dirección chavista no caerá en esa trampa. También que la base militante del chavismo, dentro y fuera del PSUV, tampoco, pero confían en que parte del electorado chavista pueda ser víctima de esta manipulación.

Además, confían en que el Presidente Chávez no vivirá. Entonces buscan un doble impacto desmoralizador: el Presidente Chávez no está y los que dejó a cargo, no respetan el mandato que les dio porque no les interesa el país, sólo sus intereses personales. Creen que ese ambiente les permitiría ganar unas eventuales elecciones convocadas para este año y cortar de raíz el proceso bolivariano.

Este es un solo ejemplo de las maniobras y manipulaciones que están emprendiendo y emprenderán para fracturar y desmoralizar al chavismo, pues cuentan con que la gente no se recuperaría de la ausencia del Presidente Chávez y de la consecuente y permanente descalificación de la dirigencia chavista. Esa campaña apenas está comenzando.

No cuentan con la posibilidad de que ante una ausencia del Presidente Chávez el pueblo se galvanice, se cohesione y les propine una contundente derrota. Las consignas “Chávez no se va” y “Yo soy Chávez”, “Todos somos Chávez”, han calado muy hondo. La presencia y la fuerza espiritual del Presidente Chávez es muy grande y su espíritu es capaz de movilizarse y desde esa otra dimensión de la vida, volverlos a derrotar. Confiamos en que el Presidente Chávez vivirá y vencerá. Tenemos el deber de alertar sobre el carácter oscuro y diabólico de esta política de la extrema derecha, representante de las fuerzas imperiales.

Fortalecer y revivir los fantasmas perversos del imaginario opositor

La histeria anticubana, el anticomunismo y la defensa de la propiedad privada, el racismo y la cultura de la exclusión; la convicción de que nunca han sido derrotados electoralmente pues siempre ha habido fraude; que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana es un instrumento de Cuba, corrompido y narcotraficante, al servicio de intereses antipatrióticos; que la institucionalidad vigente es una farsa y debe ser desmontada pues mientras ella exista pervivirá el chavismo (así, en los hechos, se llevan a la Constitución Bolivariana por delante); Que PDVSA debe ser rescatada de los ignorantes, de los falsos gerentes que la han convertido en una reserva logística para los planes castrocomunistas, que la enfermedad del Presidente Chávez es la intervención de la providencia divina para librar a Venezuela de un dictador que ha traicionado a la patria, etc.

Revivir estas fantasías perversas es fundamental para volver a compactar una fuerza de choque en la calle y desde ella tratar de liderar a toda la oposición, sobre la base del chantaje, la manipulación mediática, la confrontación conspirativa y desestabilizadora. Esto no significa que no se estén preparando para una eventual confrontación electoral. Están manejando distintas formas de lucha. Esperan llegar hasta allá con unas instituciones socavadas, un pueblo chavista golpeado moralmente, un PSUV y una FANB fragmentadas y un escenario internacional envenenado contra el proceso bolivariano.

Ante una eventual consulta electoral la ultraderecha viene impulsando una guerra de baja intensidad

La guerra de baja intensidad, como sabemos, no descarta el uso de la fuerza militar, pero hace un uso limitado de ella. Persigue una victoria más completa, compleja y efectiva, pensando en el largo plazo, por el camino de lograr el aniquilamiento político y moral del adversario. Se apoya principalmente en las mentiras mediáticas, la desestabilización, la guerra psicológica, peripecias terroristas, forjamiento de escándalos con denuncias sobre narcotráfico y corrupción, propaganda sucia sobre disensiones internas dentro de la dirigencia política revolucionaria, el alto gobierno y las autoridades militares, la compra y corrupción de conciencias, la destrucción de las organizaciones y movimientos sociales, la persecución policial, la tortura y los efectos desmoralizadores que sobre los sectores populares esta ofensiva política, ideológica, de propaganda, de operaciones militares de baja intensidad, podrían provocar.

Mao Zedong planteó que la insurgencia debía moverse entre la población “como pez en al agua”. Uno de los objetivos de la guerra de baja intensidad es “quitarle el agua al pez”. En Vietnam y en otras guerras de alta intensidad una de las maneras de llevar adelante esa política fue mediante el desplazamiento y confinamiento de la población. Para tal fin en Vietnam se construyeron las “aldeas estratégicas”.

En una guerra de baja intensidad como la que se desarrolla en Venezuela, se trata más bien de un “confinamiento” de las fuerzas populares de carácter político, intelectual, ideológico, psicológico a través de los medios señalados anteriormente.

Deslegitimar las instituciones como fundamento de la desestabilización

Las siguientes son declaraciones de Julio Borges publicadas por El Correo del Orinoco. Son sumamente claras y casi no merecen comentarios. Veamos:

“¿La oposición confía en que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) pueda ser el árbitro de lo que ocurra después del 10 de enero?

–Para nada. El TSJ es una sucursal del PSUV, y es un Poder Judicial vergonzoso que no representa sino los intereses del partido de gobierno.

– ¿Entonces quién puede ser el arbitro?

–El pueblo en todas sus manifestaciones: electorales, de calle, de opinión pública. El pueblo tiene que ser quien nos ayude a encontrar una salida a la crisis venezolana.

– ¿De qué manera pudiese hacerlo?

–Lo ha hecho muchas veces. Si algo ha caracterizado la historia del pueblo venezolano es que siempre reacciona cuando le corresponde que se imponga la democracia, la ley y la verdad, y esto no va a ser una excepción.

– ¿Esa imposición del pueblo implica una sublevación, como un Caracazo?

–No, no tiene que ser tan dramático. El país es de los venezolanos, no es de La Habana (subrayado mío) ni de quienes están en el poder. El país somos todos, misteriosamente el país no es de nadie, pero es de todos, y eso es lo que se tiene que hacer valer.

–Pero si la oposición no cree en las instituciones, ¿de qué manera se puede imponer el pueblo?

–Ya lo veremos, aquí han sucedido diferentes episodios en los cuales nuestro pueblo tuvo un despertar y una conducta apropiada frente al abuso de poder.

–¿Como por ejemplo?

–Sucedió en el año 1957 y 1958, y así te puedo nombrar miles de veces en la cuales nuestro pueblo venezolano ha tenido una actitud mucho más democrática y heroica que quienes lo dirigen. (Subrayado mío).

– ¿La MUD llamará a exigir “la verdad” sobre el Presidente?

–El país lo que quiere es una claridad, primero en el discurso (...) Sobre las acciones vamos a discutir todas las cosas que se puedan hacer, pero lo que yo le quiero transmitir al país es la confianza y seguridad de que aquí hay una dirigencia que tiene un sentido venezolano, patriótico y democrático, y que está aquí para hacer valer la Constitución y defender los derechos del país. No nos vamos a dejar convertir en un país donde todo se decida en Cuba. (Subrayado mío) (4 Política | Nº 1.196 lunes 07 de enero de 2013 Correo del Orinoco).”

Mucho se puede comentar sobre esta declaración. Sólo haré comentarios puntuales:

Es claro su desconocimiento a las instituciones vigentes y a la soberanía popular. Como sabemos, el Art. 231 da dos opciones para la juramentación del Presidente Chávez: una, el 10 de enero ante la Asamblea Nacional; dos, si algún acontecimiento “sobrevenido” impide que lo anterior ocurra, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en las circunstancias que este determine.

Julio Borges se anticipa a los hechos y ante la pregunta sobre si el TSJ puede ser el árbitro de lo que ocurra después del 10 de enero, dice:

“Para nada. El TSJ es una sucursal del PSUV, y es un Poder Judicial vergonzoso que no representa sino los intereses del partido de gobierno.”

Cuando le piden que precise acerca de cómo se puede resolver la situación, hace un claro llamamiento al derrocamiento del gobierno diciendo:

“Sucedió en el año 1957 y 1958, y así te puedo nombrar miles de veces en la cuales nuestro pueblo venezolano ha tenido una actitud mucho más democrática y heroica que quienes lo dirigen.”

Ahora bien, Julio Borges no es el único desestabilizador. Debemos citar también el Manifiesto del Frente Institucional Militar (FIM), integrado por oficiales retirados, y a uno de sus asesores, el general Fernando Ochoa Antich. Este general explicita mejor lo que señala Julio Borges en relación al derrocamiento de Pérez Jiménez y las analogías que se quieren establecer con la situación de hoy. En el diario El Universal del domingo 06 de enero dice:

“La decisión de Marcos Pérez Jiménez de permanecer en el poder después de finalizar el período presidencial generaron (SIC) las condiciones para que un grupo de oficiales medios se insurreccionara el 1 de enero de 1958. A partir de ese momento, se inició una importante crisis política que condujo a los Altos Mandos a derrocar al dictador. La Junta de Gobierno, presidida por el contralmirante Wolfang Larrazábal, interpretó el sentimiento de los venezolanos, que aspiraban el establecimiento de un régimen democrático, y convocó a unas elecciones justas y transparentes. La Fuerza Armada fue el factor fundamental para alcanzar esa aspiración popular. La historia es siempre buena consejera. Actualmente, los venezolanos exigen derrotar el odio y recuperar la tan ansiada unidad nacional.”

Esto lo dice Ochoa Antich alabando y complementando el Manifiesto del FIM. Este Manifiesto es muy claro y lo que no aclara, Ochoa Antich se encarga de hacerlo. Veamos lo que dice el Manifiesto:

“La Fuerza Armada siempre ha enfrentado con acierto los grandes retos históricos que se le ha(SIC) presentado al interpretar cabalmente el sentimiento nacional.”

“La Fuerza Armada debe entender que nuestro pueblo aspira a que el 10 de enero de 2013 se cumpla cabalmente con el artículo 231 de la Constitución Nacional que establece la obligación del presidente electo de juramentarse ese día ante la Asamblea Nacional.”

Según el Manifiesto, de no cumplir el Presidente con esa “obligación”, estaríamos ante una falta absoluta. Es decir, el Presidente deja de serlo. Entonces, aquí viene el llamamiento clave: “El Frente Institucional Militar, ante la compleja situación nacional, exhorta a nuestros compañeros de armas a cumplir cabalmente sus deberes militares y respetar plenamente la Constitución Nacional.” Claro, una constitución nacional interpretada a la medida de los intereses desestabilizadores.

Es decir, respetar la versión que ellos están dando del Art. 231, del cual se saltan la segunda parte, que señala que el Presidente se puede juramentar ante el TSJ, organismo encargado de establecer las condiciones para que ese acto se cumpla. Hacen lo mismo que hizo Globovisión, omiten la segunda parte del Art. 231, lo que no es más que una grosera manipulación y una flagrante violación de la Constitución Bolivariana.

Julio Borges y Ochoa Antich, se encargan de explicitar como se debe ejecutar ese llamamiento a “cumplir cabalmente sus deberes militares”. Ambos plantean tomar el camino del 23 de enero (con cuya historia y gestación nada tienen que ver y por eso pueden tergiversarla), que culmina con el derrocamiento de Pérez Jiménez, lo que significa estar incursos en el delito de incitación a la rebelión contra las instituciones establecidas en la Constitución de 1999 y el desconocimiento del pronunciamiento soberano realizado por el pueblo el pasado 07 de octubre. Obviamente, esta es una provocación.

Ahora, este llamamiento no conduce necesariamente a la gestación de un golpe de Estado, pues en la actualidad ellos no tienen fuerza para eso. Los militares integrantes del FIM, son oficiales retirados, por tanto, sin mando de tropas. Su objetivo inmediato es tratar de golpear la moral de la FANB, descomponerla y luego, hacia el futuro, ver como evoluciona la situación. Es parte de la guerra de baja intensidad. Es parte de la preparación para una convocatoria a elecciones.

El Manifiesto hace otra parte del trabajo sucio: deslegitimar las consultas electorales. Cuando inmediatamente después de conocerse los resultados de las elecciones del pasado 7 de octubre, sectores de la oposición se lanzaron a gritar fraude y a promover disturbios callejeros, no les fue bien. Entonces, en lo inmediato, a los líderes opositores comprometidos con la desestabilización no les conviene volver a gritar fraude.

Ese trabajo se lo dejan al FIM, quien en su manifiesto dice: “No se puede olvidar que los resultados electorales del 7 de octubre de 2012 se vieron favorecidos indebidamente por el abuso de poder y un descarado ventajismo que los ilegitima totalmente.” De nuevo el mismo discurso: nunca han perdido las elecciones, los ha derrotado el CNE, el fraude electrónico, el ventajismo. Por tanto, la elección de Chávez como Presidente es “ilegítima totalmente”. Esta opinión intenta sembrar la duda en la FANB, estimular los fantasmas perversos que habitan en el imaginario opositor y continuar con la desestabilización.

Profundizando la guerra sucia el FIM agrega lo siguiente:

“Esta situación política se hace aún más complicada y difícil de resolver por la inaceptable intervención del régimen cubano en nuestros asuntos internos. No es sólo la ilícita presencia de funcionarios de dicho gobierno en el ejercicio de altos cargos en el Estado venezolano, sino el rumor, no desmentido por el gobierno nacional, de la existencia de unidades militares cubanas en nuestro territorio. La opinión pública ha venido señalando que la escogencia de Nicolás Maduro como posible candidato del PSUV se realizó por presiones personales de los hermanos Castro sobre Hugo Chávez”. Sin comentarios.

De nuevo la manipulación tratando de generar sentimientos anticubanos en la población, descontento en la FANB, desacreditar al Vicepresidente Maduro, lo que, aparte de fines golpistas, tiene claros propósitos electorales. Una vez más nos topamos con la guerra de baja intensidad como expresión de la Estrategia de Guerra Permanente.

El “enredo” jurídico y golpe “jurídico-constitucional”

Es un enredo de la oposición radical

Para nosotros, los que participamos en la Red PatriaUrgente y la mayoría de los venezolanos, este asunto ha estado claro desde el principio. Siempre dijimos que el Art. 231, el Art. 5, complementados con el Art.233 de la Constitución de 1999, aclaraban suficientemente la situación. Hoy, especialmente con el pronunciamiento del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), este asunto ha sido resuelto a favor del respeto a la soberanía popular. Sin embargo, como los promotores de la guerra de baja intensidad que se libra contra el proceso bolivariano, tratan, no de aclarar dudas legítimas, sino de complicar más la situación, considero necesario volver a insistir sobre el particular. Hablándole, no sólo a los venezolanos, lo que nunca será innecesario, sino también a las miles de personas, que terminan sumando millones, que conectados por Internet, siguen paso a paso proceso venezolano.

En primer lugar, respaldo plenamente las conclusiones del TSJ, las que han sido debidamente explicadas y difundidas.

El Artículo 231 es muy claro y dice así:

“El candidato elegido o candidata elegida tomará posesión del cargo de Presidente o Presidenta de la República el diez de enero del primer año de su período constitucional, mediante juramento ante la Asamblea Nacional. Si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente o Presidenta de la República no pudiese tomar posesión ante la Asamblea Nacional, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia.”

El Vicepresidente Nicolás Maduro notificó debidamente a la Asamblea Nacional sobre la imposibilidad de que el Presidente Chávez, por reconocidas condiciones de salud, estuviese presente para el acto de juramentación pautado para el 10 de enero. Le tocó entonces al TSJ interpretar la segunda parta de este artículo.

Para interpretarla, tiene el mandato establecido por el Art. 5 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), el cual dice:

“La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quién la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público.
Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos.”

La soberanía popular es intransferible. Ningún órgano del poder público o miembro alguno de ellos, puede ejercerla. Esos órganos emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos. En parte alguna este artículo considera a los órganos públicos o a sus miembros como representantes de la soberanía popular. Esa representación está derogada por la CRBV. Por tanto, los órganos del poder público y sus miembros sólo son mandatados, no pueden, pues, decidir más allá del mandato que reciban por parte del pueblo soberano.

El 07 de octubre de 2012 el pueblo reeligió como Presidente a Hugo Chávez Frías, por lo tanto, mientras el esté vivo y no haya sido declarada su “falta absoluta” de acuerdo con los procedimientos que nuestra Constitución (Art. 233) establece, él es el Presidente de todos los venezolanos. Incluso, aun cuando estuviese en el espacio exterior, seguiría teniendo esa condición.

Por tanto, el TSJ no puede realizar interpretación alguna del Art. 231 o de cualquier otro, que contradiga la decisión soberana del pueblo venezolano. Por el contrario, el TSJ tiene que hacer lo que hizo, buscar todas las formas legales, para que se cumpla el Art. 5, pilar esencial de nuestra Carta Magna. El principio de la soberanía popular está absolutamente blindado y si algo está protegido es el acto soberano de eligir a un presidente, un gobernador, un alcalde, un diputado… La única posibilidad de negar ese acto es impugnando la elección demostrando su carácter fraudulento, por lo tanto, violador de la decisión soberana del pueblo.

Nadie puede esperar que el TSJ declare una “falta absoluta” más allá de lo establecido por el Art. 233 de la CRBV, el cual dice:

“Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: la muerte, su renuncia, la destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la incapacidad física o mental permanentemente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato.”

Como resulta obvio ninguna de estas causales está presente. El Presidente se encuentra de permiso por razones de salud. Ese permiso ha sido otorgado por la Asamblea Nacional. Obviamente, no se han cumplido los noventa días concedidos por la Asamblea Nacional ¿De dónde va a inventar el TSJ una falta absoluta? Lamentablemente, como en su fuero interno muchos opositores radicales saben que esto es cierto, oran para que el Presidente Chávez muera. Por eso he dicho que nuestras oraciones deben tener una indestructible carga positiva, libre de odio o cualquier otra negatividad, para crear un manto de energía protectora en torno a nuestro Presidente (ver “Oración en el Bronx”, Correo del Orinoco, 8 de enero de 2013).

Para hacerlo tendría que realizar una interpretación de la CRBV en sentido amplio, es decir, distinguir donde el legislador no distinguió, lo que está explícitamente prohibido por un principio general del derecho y muy concretamente, en este caso, por el Art. 5 constitucional. Toda interpretación tiene que respetar el mandato que dicho artículo establece, que no es otro que preservar la Presidencia del Presidente Chávez. Entonces, no es que los miembros del TSJ sean unos lacayos del PSUV. Lo que tienen es conciencia de la responsabilidad histórica que les ha correspondido, que no es sobrevenida. Está taxativamente establecida por la CRBV.

Es diferente la situación de la oposición radical que por intereses políticos desea provocar una salida repentina del Presidente Chávez, tratando de precipitar una crisis política que pueda suministrarle el atajo extraconstitucional que tienen más de una década buscando. Si por alguna razón la salud del Presidente Chávez se complica, todo venezolano preocupado por la paz y la estabilidad de la nación, desea que este asunto se resuelva de la manera más armónica posible. Para que así sea, el pilar de esa solución es el Art. 5 constitucional. Por supuesto, ese deseo de armonía, no es compartido por un sector reducido de la oposición nacional e internacional, aquel que ora por la muerte del Presidente Chávez.

La tradición constitucional continental

La legislación y la tradición constitucional continental se fundan en la necesidad de defender el poder originario que ejercen los pueblos a través del sufragio. No hay formalidad que sea más importante.

Comenzaré por señalar experiencias provenientes de EEUU pues pese a que yo creo que no es un modelo de democracia, la generalidad de los líderes opositores lo considera un modelo societario referencial.

Comenzaré citando al compañero cubano Jorge Gómez Barata quien cita los siguientes ejemplos:

“Hasta hoy el único gobernante norteamericano juramentado fuera del país fue William R. King, vicepresidente del 13° presidente Franklin Pierce, quien en 1853 enfermo de tuberculosis viajó a Cuba para tratar de restablecerse y no estuvo presente en la toma de posesión en Washington. Una dispensa del Congreso le permitió jurar el cargo en La Habana.”



“Cuando el 2 de agosto de 1923 el presidente Warren Harding falleció repentinamente, su vicepresidente, Calvin Coolidge se encontraba en una apartada zona rural de Vermont por lo cual asumió la presidencia un día después. El juramento fue tomado por su padre. 110 años después, en 1963 Lyndon Johnson tomó posesión a bordo del Air Force One.” (“Venezuela: Golpe de Estado Clínico.” Moncada, Grupo de Lectores en el mundo).

El caso de Lyndon Johnson lo amplia el Dr. Alexander Luzardo de la siguiente manera:

“Por cierto, entre los datos históricos a tomar en cuenta, se recuerda la juramentación del Vice-presidente Lindon B. Johnson ante una Jueza del Distrito Norte de Texas de nombre Sarath Hughs, en el avión presidencial AIR FORCE ONE, Boeing 747, en pleno vuelo de Dallas a Washington, con fecha 22 de noviembre de 1963 luego del asesinato del presidente norteamericano Jhon F. Kennedy.”

Complementa esta información el Dr. Luzardo de la siguiente manera:

“Asimismo, luego del 11 de septiembre de 2001, con los actos terroristas conocidos, el AIR FORCE ONE, es el centro de gobierno de los Estados Unidos mientras el Presidente esté dentro de la aeronave en cualquier parte del mundo.”

Es decir, perfectamente, tal como lo ha hecho el Tribunal Supremo de Justicia, el Presidente Chávez sigue siendo, desde Cuba, el Presidente de todos los venezolanos, pues en este caso y en todos los anteriores, lo relevante no fueron ciertas formalidades legales, sino la necesidad de preservar las instituciones, la estabilidad del gobierno y las prerrogativas de un presidente en Ejercicio.

En América Latina existe un caso emblemático, el de la hermana República de Colombia, sobre el cual nos ilustra el mismo Dr. Alexander Luzardo:

“La Constitución Política de la República de Colombia al abordar el tema de la juramentación es sumamente clara en su artículo 192, que dice textualmente:

Articulo 192. El Presidente de la República tomará posesión de su destino ante el congreso, y prestará juramento en estos términos: “juro a dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la constitución y las leyes de Colombia”.

Si por cualquier motivo el Presidente de la República no pudiere tomar posesión ante el Congreso, lo hará ante la Corte Suprema de Justicia o, en defecto de ésta, ante dos testigos.”

Dos simples testigos. Ello se debe a que el propósito es garantizar que se cumpla la voluntar popular. Por eso, ante cualquier eventualidad, tomará juramento ante dos testigos y será Presidente Constitucional de la República de Colombia. Es decir, el Congreso y la Corte Suprema pueden ser disueltos, un desastre climático o cualquier otro “motivo sobrevenido” puede impedir que se reúnan. Entonces, bastará con que el Presidente tome posesión ante dos testigos. Este es un buen ejemplo de cómo se trata de garantizar la voluntad popular y la estabilidad de las instituciones. Tiene gran valor pues viene de Colombia, un país con una importante tradición jurídica.

Creo que es desde esta perspectiva desde donde se debe valorar la decisión tomada por el Tribunal Supremo de Justicia. Las formalidades jurídicas no deben primar sobre la voluntad soberana del pueblo.

Afortunadamente esto se ha ido aclarando y aunque no es la parte central del debate, pues este es un debate político, no jurídico, no será llover sobre mojado insistir en los aspectos jurídicos, pues hay un sector de la oposición que trata de encubrir bajo la máscara de la “legalidad”, la guerra de baja intensidad que desarrolla. Este tema no va a desaparecer. Por el contrario, es y será uno de los temas estructurantes de la política opositora y de la política imperial. El pueblo requiere y requerirá orientación permanente. Hoy y mañana.

Basta con observar la guerra mediática que internacionalmente se desarrolla en este momento contra Venezuela. La cuestión jurídica ocupa el lugar decisivo. Como bien sabemos, el derecho es un componente ideológico esencial de la dominación del capital a escala mundial. En el extranjero, debido a la manipulación sobre este tema, persiste la confusión.

EEUU acepta la decisión del Tribunal Supremo de Justicia

Si observamos los ejemplos señalados anteriormente se puede inferir que la tradición jurídica estadounidense (defensa de la estabilidad institucional y de las prerrogativas de un presidente electo o en ejercicio), está en línea con la intencionalidad de la decisión del TSJ (no necesariamente con la línea argumental). Pero no es la primera vez que oímos que lo que vale para EEUU, puede no ser válido para otros pueblos.

Victoria Nuland, vocera del Departamento de Estado de EEUU, ha dicho que respeta la decisión del Tribunal Supremo de Justicia. La siguiente es una versión de la agencia EFE. La cito, por cuanto expresa la actitud de cautela, que frente a la opinión de EEUU, ha tenido una importante corriente de opinión dentro de la prensa internacional:

«EEUU respeta la decisión del Supremo y pide diálogo interno en Venezuela»







EFE, 13.01-13

«Washington -- El Departamento de Estado de Estados Unidos evitó el miércoles valorar la decisión del Tribunal Supremo venezolano sobre la posibilidad de que Hugo Chávez inicie un nuevo mandato sin prestar juramento y confió en que se den las condiciones para un debate interno sobre el futuro de la presidencia.

“Lo importante es ver cómo los venezolanos interpretan la decisión del Supremo…; es una decisión que deben tomar los venezolanos”, indicó la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, en rueda de prensa.»

Como es natural en la relación entre Estados soberanos, EEUU ha dejado esto en manos de los venezolanos.

Obviamente el peso geopolítico e histórico de la República Bolivariana de Venezuela, es muy grande. Lo es muy grande también el del Presidente Chávez. Después de Bolívar (y esto no implica adulancia alguna) no ha habido otro Presidente con el peso mundial que tiene el Presidente Chávez. Creo que desde mi lugar de trabajo tengo alguna posibilidad de valorar esta situación. Si alguien lo sabe son los gobiernos de EEUU, que han invertido millones de dólares y miles de actividades encubiertas, para desestabilizar y derrocar el gobierno del Presidente Chávez. En consecuencia, favorecer en este momento la desestabilización de la República Bolivariana de Venezuela, podría tener consecuencias imprevisibles. Luego, la relación de fuerzas existente en América Latina y el Caribe, no permite que Venezuela sea desestabilizada sin que se den reacciones contrarias. Esas reacciones podrían venir no sólo de los países de la Alba. Sino de Unasur, la Celac, Petrocaribe, incluso de la OEA.

Probablemente no sólo desde nuestro continente podría haber esas reacciones. Es probable que países con gran peso mundial, tampoco respalden la desestabilización del gobierno venezolano.

Es hoy ampliamente reconocido el papel estabilizador que el Presidente Chávez ha tenido en América Latina y el Caribe. Si se está negociando la paz en Colombia, es porque, entre otras razones, nuestro Presidente le dedicó a ese proceso pasión y esfuerzo.

Luego, los procesos de integración representados por Petrocaribe, Unasur, la Celac, la Alba, la ASA (América del Sur-África), la Aspa (América del Sur-Países Árabes)… El impulso a las luchas de descolonización, de independencia, el derrocamiento del Alca, el freno a las estrategias neoliberales en nuestra región y en el mundo, el progreso de las banderas socialistas a escala mundial… Han tenido al Presidente Chávez como protagonista esencial.

La cooperación solidaria, el comercio justo, los intercambios mutuamente beneficiosos, el Banco del Sur, la importancia del trueque en las relaciones internacionales… También se los debemos al pensamiento y la acción del Presidente Chávez.

Los pueblos indígenas, las civilizaciones primigenias de todos los colores, los más olvidados entre los olvidados, han encontrado en él una voz, un consuelo, gestos y hechos de vindicación y redención.

Con motivo de su enfermedad las manifestaciones de solidaridad, de dolor, de fuerza, de salvación, en los más diversos idiomas, en los más diversos rezos y cánticos religiosos, han sido impresionantes.

El nombre y las fotos del Presidente Chávez han recorrido las plazas más importantes del mundo: en EEUU, Europa, África, Medio Oriente, Asia… Donde quiera que los “indignados”, depauperados, desesperados, revolucionados del mundo se han sublevado, ahí ha resonado su nombre.

En este momento la desestabilización de Venezuela tendría importantes oposiciones y muy amplias manifestaciones de solidaridad y apoyo para Venezuela y su gobierno.

Hoy podemos valorar en toda su dimensión la visión geopolítica del Presidente Chávez y los logros concretos alcanzados. Él es uno de los geopolíticos contemporáneos más importantes. Una geopolítica desarrollada no para avasallar (como resulta común en las doctrinas geopolíticas desarrolladas desde el Norte), sino para aportar a Venezuela y a los pueblos del Sur caminos de liberación.

Hasta donde puedo inferir, la voz de Obama no es la voz de la cúpula-militar financiera que gobierna el mundo. Por eso las calificadoras de riesgo, como Standard & Poor, brazos ejecutores del capital financiero, han enfrentado a Obama y las políticas anticíclicas (antirecesivas) que él ha intentado emprender. Me atengo a una frase del Presidente Chávez: “Obama es un hombre bueno”, que fue una manera de responder a la siguiente declaración del Presidente Obama:

«El presidente de los Estados Unidos, señaló que no le preocupa la alianza Irán- Venezuela. "Venezuela no representa ningun (SIC) peligro para nuestra seguridad nacional" señaló el mandatario estadounidense (ÚN | AFP, 11/07/12).»

La ultraderecha venezolana, que no se siente representada por Obama, continúa en la tónica desestabilizadora. Saben bien que la cúpula militar-financiera mundial continuará con su estrategia planetaria de guerra permanente, que se expresa hoy en Venezuela a través de una guerra de baja intensidad, de la cual esa ultraderecha es fiel brazo ejecutor.

Creo que por razones políticas muy serias, no debo decir más.

Bases para una política revolucionaria que derrote la guerra de baja intensidad y marche hacia la construcción del socialismo bolivariano

Como se ve, no hablaré de “la política revolucionaria”. Esa debemos elaborarla entre todos. Modestamente voy citar algunos aspectos que considero relevantes.

Me parece que debemos impulsar los siguientes pilares:

La unidad de todo el campo popular. Por supuesto, del campo chavista, teniendo la visión de que se trata de unir a más o menos el 90% de la población venezolana, donde como es obvio, hay sectores no chavistas. Hay que atreverse a construir con firmeza, amplitud, sabiduría y con “ardiente paciencia”, a través de la práctica cotidiana en el seno del pueblo, el bloque social de los oprimidos.

El sectarismo, la prepotencia, pueden ser sumamente peligrosos. Distinguimos entre unidad y alianzas. La unidad con los sectores populares, respetando la diversidad y las diferencias. Alianza con sectores externos al movimiento popular.

El gran reto de la dirección revolucionaria es fortalecer la unidad, que no debe anular el intercambio de opiniones, la discusión fraterna, la crítica, el ejercicio democrático en toda la sociedad y en el seno de las organizaciones revolucionarias, lo que supone la más honrada y cabal aceptación de la pluralidad de las fuerzas revolucionarias y del movimiento popular. Este proceso debe estar en la base de la construcción del poder popular, con la mayor libertad y la mayor lealtad.

La construcción del poder popular. La profundización de la revolución pasa por la implementación de las leyes sobre el poder popular. Estas leyes como lo hemos repetido todos, no son negociables, sólo deben ser implementadas de manera concreta con amor, firmeza, consecuencia, tenacidad y perseverancia.

Sin poder popular no hay revolución. La consolidación de la movilización popular, la concreción del proceso de concienciación que vivimos debe irse materializando en el fortalecimiento del poder popular.

Un camino para derrotar la burocracia y el burocratismo, males que han acechado y acechan a todas las revoluciones, es el fortalecimiento del socialismo como Poder del Pueblo.

La pedagogía política. Si algo debemos darle continuidad es a la inmensa labor de pedagogía política realizada por el Presidente Chávez. El pensamiento bolivariano, robinsoniano, zamorano, cristiano, socialista y las raíces culturales de Venezuela y América, se fusionaron a través de los discursos, las charlas, los Aló Presidente, los diálogos, las conversaciones, las visitas, los escritos, las marchas, las caminatas, las anécdotas, los chistes, los cuentos del Estadista, del Arañero de Sabaneta, del diplomático, del hermano, el amigo, el compañero, el Presidente, Comandante, caminante, Hugo Chávez Frías.

Es pues la hora de la pedagogía. La agitación, la movilización de calle, las consignas… son necesarias, pero la pedagogía política debe ser el fundamento imprescindible de la construcción de la unidad y el poder popular.

El pueblo se ha ido constituyendo como tal, ha crecido, ha madurado y una parte sustantiva de él está hoy movilizada y en pie de lucha, gracias a esa labor pedagógica del Presidente Chávez.

La unidad cívico-militar. Así ha ido avanzando, fortaleciéndose y consolidándose esta revolución. Es otro de los grandes méritos del Presidente Chávez. Al hablar de unidad popular, construcción del poder popular y de pedagogía política, la unidad cívico-militar es una clave esencial. Esa unidad se consolidó en los episodios de abril de 2002 y ha continuado progresando. Este es un momento de profundización.

Se aproxima el 04 de febrero. El histórico momento de aquel por ahora, que ya es un por siempre. Una celebración unitaria es imprescindible.

La construcción de la economía y la producción social. Tenemos que ganar la batalla por la producción. No podemos seguir importando buena parte tanto de lo que consumimos como de nuestros insumos productivos. A la larga, eso hace insostenible al proceso bolivariano y su posibilidad de seguir siendo uno de los ejes de la revolución mundial.

Por ese camino no podemos alcanzar ni la soberanía alimentaria ni la soberanía productiva. Es decir, seguiremos siendo dependientes. Este es un fraterno debate en desarrollo y está contenido en el diálogo sobre el Programa de la Patria 2013-2019.

La estrategia para la construcción del socialismo nos plantea el debate sobre las políticas económicas. El papel del Estado, del mercado, de las políticas monetarias, financieras, fiscales tanto dentro de un enfoque coyuntural como de largo plazo, comprendiendo que son un solo proceso.

Como ejemplo señalo las conversaciones que se hacen sobre un ajuste en la paridad del bolívar con respecto al dólar. Sé que no es la intención, pero no puedo dejar de decir que cualquier medida aislada nos puede colocar en el camino de las devaluaciones sucesivas. Sobre todo si tomamos en cuenta que estamos dentro de una maniobra especulativa contra el bolívar. Especuladores están haciendo su trabajo para obtener mil millonarias ganancias a través de una devaluación.

La moneda es también un instrumento de la construcción socialista. De ahí la importancia del Sucre, de las políticas de trueque, de la cooperación solidaria, del comercio justo…

La moneda es como un carbón encendido que pasa de una mano a otra… Los logros que se han obtenido en el impulso al crecimiento de la producción y la disminución de la inflación pueden ser barridos por la moneda y la especulación cambiaria.

Otro tema que sólo señalaré, es si podemos seguir aceptando al Producto Interno Bruto (PIB) como instrumento para medir las variables económicas en un proceso de transición al socialismo. Las variables económicas no son tales, son variables de una gran complejidad y el PIB sólo mide aquello a lo que el mercado le fija un precio. No la complejidad representada por un proceso productivo donde intervienen inapreciables fuerzas humanas, sociales, naturales, planetarias, cósmicas…

El desarrollo ecológicamente sustentable. Está asociado a los temas anteriores. El desarrollo sostenible y sus tres pilares (económico, social y ambiental) es absolutamente insuficiente para la construcción económica y social del proceso bolivariano. Esto nos sumerge en el debate sobre el objetivo V del Programa de la Patria, la defensa de la vida y todas las formas de vida, que considero es el eje transversal de dicho programa.

Hay unas urgencias planteadas por la salud del Presidente Chávez. Creo que tengo conciencia de ellas. Pero creo también que una de las mayores urgencias es mirar el presente desde el futuro y el futuro desde el presente, como siempre lo hizo el Presidente Chávez. Es decir, no estoy descubriendo nada.

Hay una sola coyuntura, la coyuntura del capital. No hay pues una coyuntura nacional y una coyuntura internacional, una política nacional y una política exterior. Hay una coyuntura del capital que es planetaria, con expresiones concretas en cada lugar, y por tanto, necesitamos profundizar la estrategia nacional-mundial que ha venido diseñando el Presidente Chávez.

Como bien sabemos, los retos del proceso bolivariano son planetarios. Por eso Unasur, la Celac, la ASA, la Aspa, Petrocaribe, la Alba…

Esa estrategia nacional-mundial se enfrenta a la estrategia de guerra permanente, modo de existir del capital financiero. El pacto mundial por la paz, la cooperación solidaria, el comercio justo, la unidad del Sur respetando la gran diversidad que es el Sur, la refundación de las Naciones Unidas, la necesidad de derrotar políticamente a las fuerzas imperiales…

Son algunos de los pilares de la estrategia nacional-mundial del Presidente Chávez, son aspectos fundamentales de esa mirada hacia el presente desde el futuro y del futuro desde el presente.

Finalmente, el eje de estos pilares, el pilar que lo sostiene todo, es gobernar bien. No como un acto burocrático, sino como actos que van materializando un mundo mejor. Enjugar el dolor y convertirlo en fuerza de creación. Gobernar bien para el pueblo venezolano, para construir unidos con los pueblos hermanos y construir en el día a día un mundo de esperanzas que se van realizando. Una revolución es una revolución de la vida cotidiana, de los valores, de los imaginarios, de las maneras de hacer y de pensar, de amar, de querer, de soñar…

La oración es muy importante para la casi totalidad del pueblo chavista. Es importante orar y luchar. Gobernar bien es parte de ese proceso de orar y luchar.

Educar al que educa, revolucionar al que revoluciona, es también un requisito para gobernar bien.

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