El Sibci y los desafíos en Venezuela

Creemos que el Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (Sibci), debe continuar con la proyección de contenidos educativos, culturales y de sana recreación en los medios públicos de Venezuela y hacer que una bomba de tiempo llamada “pueblo”, abra los ojos ante todas las artimañas que transmiten los medios privados.

En Venezuela, existe un inicuo estigma que posiciona a la Ecología, como una problemática elitista que sólo pasa por el afer de quienes no tienen que pagar la luz, el teléfono y el agua para sobrevivir y mantener las riendas de una familia. La salud del Medio Ambiente es vital para desempeñar las actividades de la rutina diaria y evitar que el estallido que aguarda al simple hecho de existir, no se siga comiendo las horas del discernimiento.

La falta de contenidos ecológicos en las cátedras que se imparten dentro de las escuelas públicas y privadas, hace que los niños y adolescentes no sientan remordimiento de atentar contra la Pachamama. Si seguimos evadiendo las leyes y se permiten delitos, como: las Corridas de Toros, los Circos y la piratería de comprar y vender ilegalmente videojuegos violentos, películas y software de PC; pues el futuro será algo más que incierto para quienes se atrevan a tomarlo por los cuernos.

Sin embargo, el problema socioambiental se agudiza, por culpa de los medios privados de TV, que inundan de antivalores la psiquis de los televidentes que “disfrutan” de sus nocivos shows mediáticos. En sus programaciones, NUNCA hay espacio para los temas ecológicos, porque no les conviene que la gente se preocupe por el Medio Ambiente. Es mucho más rentable crear una cultura de consumo en la Sociedad Venezolana, que emerge dentro de un canibalismo corporativo lleno de publicidades para que el fin siempre justifique el Medio.

Lo lamentable, es que muchísimos “camaradas” que dicen pertenecer a la Revolución, sintonizan a diario todos los perversos programas que se transmiten. No es casualidad, que los medios privados tengan los mayores índices de audiencia en Venezuela. Las personas NO tienen la mínima idea, del daño psicosocial que esos contenidos han creado en la mente colectiva de la población. Los convierte en seres tan patéticos, que expresan su descontento social saliendo a las calles con una cacerola en mano, que chocan repetidamente en la sien de la estupidez y la simpleza de ser unos “animalitos” que protestan en contra de su propia desgracia.

Tal aseveración, es cotejable en los continuos apagones que se producen en Venezuela, por fallas en el suministro del servicio eléctrico. Es cierto que son molestias repentinas que crean una tensa calma en la ciudadanía. Pero más hostilidad, se aprecia en el simplismo de la gente en honrar al culto de lo superfluo. El problema, NO se soluciona quemando cauchos en la vía pública con un recibo de pago en mano. Tampoco se solventa en el individualismo de instalar una planta autogeneradora de energía eléctrica por el capricho familiar. Ni haciendo “conteos regresivos” en espera de la llegada de la luz, para que tras regresar, se prenda cualquier aparato que tenga un vengativo interruptor de ON-OFF.

La clave para erradicar el problema socioambiental, se basa en generar una reflexión sobre la interacción: Hombre-Medio-Sociedad. Con el fin de lograrlo, es fundamental ahorrar energía, reciclar y aceptar que el entorno que albergamos, requiere de voluntad en estimarlo a diario. Nos gustaría que el Sibci, promueva campañas informativas sobre la adopción y el apadrinamiento de niños en situación de calle que buscan un refugio de vida. Cuando reconocemos que nuestras acciones generan una reacción positiva o destructiva en la Naturaleza, se establece un proceso de sensibilización que deviene en mayor empatía, paciencia y gratitud entre todos.

A resaltar, el compromiso de Tves y Vive Tv, en crear espacios televisivos juveniles, que aportan valores a la infancia criolla. Debemos mencionar: “Tricolor TV”, “Dinotren”, “Las leyendas de Tatonka”, “La bestial Conquista”, “Los Hermanos Koala” y “Frontino Valentino”, que aparte de entretener, crean una responsabilidad ambiental, altruista y didáctica en los televidentes. Si a nuestros muchachos le inculcamos el hábito de la lectura, junto a sintonizar esos nobles contenidos audiovisuales, tras llegar de la escuela, después de hacer la tarea o en la hora de la merienda, se les inyectaría moral, luces y saberes para la Vida.

Así, cuando sean adultos y tengan necesidad de reclamar, sabrán que sus padres se equivocaron al tomar una cacerola y hacerla chocar como “animalitos” en las principales calles del país. Ellos NO van a ser gente de pueblo, sino ciudadanos llenos de conciencia social. Para màs información, visitar www.ekologia.com.ar y Preludio

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