Un nuevo nuevo modelo comunicacional, por el amor de Dios!

El presidente de la República, Nicolás Maduro, hizo un llamado este viernes a los medios públicos a integrarse con el pueblo venezolano, "hagamos una revolución comunicacional", dijo, durante el encuentro Ecuménico por la Paz y la Vida, que se realizó en el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores. Manifestó: “queremos tener medios públicos con público, de qué vale tener medios, si no los ve nadie”.

(Nota de prensa en Web YVKE Mundial, 28/6/2013)


Con el clamor de Nicolás por delante, me uno a esa solicitud, hecha de manera vehemente por el actual Jefe de Estado. Así como me uní, muchas veces a la arengas de Chávez, solicitando “apertura, flexibilidad, creatividad, seriedad, inclusión, etc.”, a los medios públicos. A unos medios que durante 15 años nos han prometido, y amenazado, con un nuevo modelo comunicacional que, vale decir, ya está quedando viejo. Los ministros del Minci se convirtieron entonces, en voceros de ese nuevo modelo, que nunca ha cristalizado, que se ha venido quedando en el papel, en la entrevista, en el reportaje, en las bases de los premios a los PNI, en las hemerotecas generacionales de la revolución. De vez en cuando aparece en tertulias, en seminarios, en encuentros, en foros, y, sucesivamente, en reprimendas de los presidentes Chávez y Maduro, que siempre han tenido las ganas de que los medios se conviertan, por fin, en unos medios públicos, CON PÚBLICO. Y no es que nadie los ve, tienen su público. Pero, ¿hacia dónde apuntan los medios del Estado? ¿Tienen programación, digamos, entretenida? O mejor, ¿tienen en sus alforjas programas dignos de espectadores ávidos de buena televisión?. Con todo y todo, TVes parece haberse puesto los pantalones y ha mejorado su programación, buscando un público que quiere ver buena televisión.

No es que nosotros cuestionemos a los medios de una manera bizarra o traída por los pelos, tenemos 30 años en la TV venezolana, hemos trabajado en todos los principales canales privados del país, y si escribimos estas reflexiones es para aportar, estimulados por la apreciación que a buen tiempo hace el presidente Maduro, justo el Día Nacional de Teatro. Nosotros nos preparamos para momentos estelares, para aportar lo que, entendemos, merece y necesita nuestra televisión: creatividad, oficio, despliegue de talento, seriedad, romper esquemas dogmáticos; en síntesis, hacer buena y sana televisión. Sin desmeritar el ingrediente ideológico, sin darle concesiones a la mediocridad de la TV que conocemos y que queremos mejorar, abriendo puertas a la gente que sabe hacer televisión de calidad, sin bridas, sin fajas, y que a todas luces son personas que la misma gente que dirige los medios públicos debería conocer, saber quiénes son, dónde están, qué hacen, cuántos son. Algunos con larga trayectoria, otros surgidos de los concursos de PNI, otros que quieren irse de televisoras privadas para hacer lo que siempre han querido hacer: manejar contenidos inteligentes, plenos, honestos. En todo caso, quieren mejorar la oferta creativa del medio. Los que venimos de los medios privados y queremos aportar nuestro saco de arena, nos encontramos con la desidia de los organismos encargados de promover y financiar los programas de Radio y TV. O no tienen dinero, o no tienen tiempo, o no tienen voluntad para procesar y atender la urgente necesidad de contenidos que deberían tener nuestros medios públicos, más allá de que pareciera no existir una coordinación en la producción de esos contenidos, carecen de sinergia para proceder. Por lo tanto, van mermando la buena voluntad de los PNI, van socavando la atención y la motivación con que se realizan los proyectos.

Entonces nosotros vivimos el nuevo modelo comunicacional por dentro. Ganamos todos los premios del Minci, en Radio, en TV, pero nunca hay recursos para que haya buena televisión, o se arrancan a grabar los proyectos y nunca se pueden terminar. Así que esa la otra pata de la mesa en el clamor del presidente Maduro. Si no hay atención y verdadero apoyo a los Productores Nacionales Independientes, y no hay eco de estos PNI en los medios del SibCI, jamás vamos a generar contenidos de calidad. Sin el apoyo inicial del Estado, imposible.

La idea puede ser maravillosa, patriota, con buen contenido, escrita con calidad, digna de hacerla pública con público, pero no pasará de ser una buena idea preñada de buena voluntad. Por todo esto: queremos en los medios y en los organismos encargados de los recursos, gente que se comprometa con el pueblo, y que entienda que el buen gusto no tiene ideología, y que el talento para escribir una buena idea es una cosa y producirla con calidad y ponerla al aire dignamente es otra cosa. Que entienda que la burocracia mata la tesón de los artistas que creemos en que se puede hacer mejor televisión mañana mismo, pero que hay que comenzar hoy. Queremos gente que entienda que no se puede hacer televisión con buenas ideas y con tres lochas, y que hay que suprimir actores y locaciones y capítulos para poder llegar al cierre del presupuesto. ¿Cómo enfrentar al monstruo? ¿Solo con buenas ideas, con maravillosas ideas, mal producidas? Si se le pone empeño a querer hacer buena televisión, buena radio, hay gente con ideas, aquí y ahora. Pero, ¿habrá disposición de los medios públicos? ¿Hay recursos para emprender ese nuevo nuevo modelo comunicacional que pidió Nicolás? ¿Hay buenas ideas para programación en los que dirigen el aparato comunicacional del Estado? ¿Qué esperan? El público espera, el pueblo espera, el país espera. De esa manera nos verá el mundo. La revolución es ya, y con los medios. ¿O seguiremos escuchando la promesa de un nuevo nuevo nuevo modelo comunicacional?

Omer Quiaragua Pinto
C.I: (V) 5553946
Dramaturgo/Guionista de TV y Cine
Productor Nacional Independiente MinCI N° 6134

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