La formación del venezolano es vital para nuestro país

La Misión Saber y Trabajo tiene que resultar un éxito

“Soldados: Lo que tanto hemos deseado va a realizarse hoy: he ahí a Boves. Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria; mostradles vuestra omnipotencia. En esta jornada que ha de ser memorable, ni aun podemos optar entre vencer o morir; necesario es vencer. ¡Viva la República! ”.

José Félix Ribas (Caracas, 19/09/1775 – Tucupido, Estado Guárico 31/01/1815).


En primer lugar, quiero aclarar, que me parece incongruente la forma en la cual han respondido algunas personas al comentario realizado por mí, ante la carrera de Pastor Maldonado el pasado domingo 18, pero esa es mi opinión y nunca me he arrepentido de lo que digo ni de lo que hago, a pesar de haberme traído bastantes inconvenientes a lo largo de mis 61 años. Les advierto a quienes utilizan el correo electrónico para desahogar su frustración que: “no abro el mismo, cuando se trata de personas o instituciones desconocidas, por aquello del SIDA electrónico”. Por tanto no pierdan su tiempo.

En segundo lugar, el mismo Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, ha repetido, hasta el cansancio, que debemos ser practicar la tolerancia (él mismo ha sido insultado en innumerables oportunidades) con las demás personas, más aún con quienes comulgamos con la misma idea (la instalación de un verdadero y duradero socialismo en nuestro país). Por tal motivo, a pesar de haber observado en Aporrea centenares, quizás miles de artículos con múltiples errores conceptuales, ortográficos y hasta estrambóticos, no me preocupo en atacar a quienes lo han escrito, a pesar de ser bastante intolerante (lo reconozco), pero soy de la opinión que todos pensamos de manera diferente, según su formación y experiencia. No suelo tratar de cambiar el modo de pensar de los demás, como tampoco permito que nadie trate de cambiar mi manera de pensar. Todos los seres humanos somos diferentes e irrepetibles, incluso los gemelos idénticos u homocigóticos y afortunadamente es así, pues que aburrido sería el mundo si todos fuésemos iguales, como extraídos de una misma máquina o útero, como si fuésemos autómatas. El más chavista de todos los habitantes de este mundo es el propio Hugo Rafael Chávez Frías y quien pretende serlo más que él mismo, me suena a falso y ditirámbico (elogioso y empalagoso).

En tercer y último lugar, quiero expresar que no todas las acciones gubernamentales nos tienen que complacer y debemos aplaudirlas. Es conveniente comprender que los seres humanos naturalmente somos opuestos al cambio, sólo si dicho cambio no lo beneficia (no así si siente que lo perjudica, a lo cual siempre se opondrá de diferentes maneras, inclusive asumiendo una actitud pasiva o activa de obstrucción al cambio).

Pasando al tema que deseo tratar hoy, que fue expuesto ya el sábado 17 y publicado el domingo 18 del presente mes, por este mismo medio de comunicación social: LA MISIÓN SABER Y TRABAJO. Por eso encabezo este artículo con las famosas palabras de José Félix Ribas, antes de la batalla de La Victoria, que tanto se pronuncian antes de un evento importante en nuestra nación.

Según lo planteado por los voceros del gobierno nacional, (diversos ministros del despacho) la referida misión, tiene como principal objetivo, abatir el desempleo desde su “piso”, de aproximadamente un 7% de la población económicamente activa, mediante en primer lugar, la formación de las personas en actividades productivas, en especial en labores de producción de alimentos (todos los seres vivos nos alimentamos, sin distingo de ningún tipo), procesamiento de estos y producción de diversos productos mediante la formación del recurso humano para lograr así crear empleos llamados “autosustentables”, lo cual significa que se mantengan en el tiempo y que no dependan constantemente de la ayuda gubernamental, a través de subsidios. También se formarán recursos humanos en el área de los servicios, pero deben ser empresas de cierta magnitud, que estén interconectadas con otras del mismo corte (por ejemplo empresas de transporte), que sin producir pérdidas para el Estado, resuelvan problemas y sustituyan a las tan ineficientes y costosas empresas privadas, que se han acostumbrado a medrar a costa del Erario público y que tanto contribuyen a encarecer los productos de consumo masivo. Todo ello debe ir aparejado con la recientemente creada Superintendencia de costos y precios justos, para lograr que la acción conjunta de todos los órganos de la Administración pública se articulen para detener uno de los más sentidos problemas que aquejan al venezolano, como lo es la inflación (los más afectados son quienes menores recursos económico tienen). Debemos recordar que la población que cancela los precios más elevados es la de las comunidades de más bajos recursos (los barrios y sobre todo los cerros), pues el traslado: transporte y tiempo que invierten en comprar cualquier artículo, primordialmente los alimentos, les obliga a adquirirlos en la llamada “bodeguita”, donde la especulación es mayor proporcionalmente, que en los grandes supermercados (donde también la hay).

Una fórmula que se debe plantear (que ya se está viendo, en el diseño del plan de formación de la Misión) es el volver a la producción de alimentos tanto en el campo como a nivel urbano (existen muchos terrenos ociosos en las ciudades, que pueden utilizarse para ese fin). En Caracas, de donde soy oriundo he visto con satisfacción que terrenos donde viví durante mis años de niñez y juventud (San Martín y el Valle), se han rescatado áreas que no sirven para otros usos, por no ser urbanizables, donde se está procediendo a sembrar, conjuntamente con la comunidad organizada diferentes alimentos, que sirven para el consumo primordialmente de las mismas personas que lo producen (debe promoverse la participación de las personas de la tercera edad y los jóvenes y niños, como ya se viene haciendo). En el caso del adulto mayor, se trata de una verdadera terapia, porque no hay nada que deprima más a una persona de avanzada edad, que el sentirse inútil y si no puede colaborar con un trabajo físico efectivo (por ejemplo el transporte de objetos pesados, que es lo que comúnmente el vulgo considera trabajo), puede aportar su experiencia que también es sumamente importante y quizás vital para la educación de quienes nos van a sustituir (las generaciones del presente).

Si existen más de trescientos municipios en el país, es indispensable y vital: municipalizar la producción de alimentos y en especial el procesamiento y comercialización en el propio municipio de los mismos. Es conveniente destacar que en nuestro Estado Bolívar, casi todos los productos agrícolas se traen desde los estados andinos, pagando altos precios por estar dicha comercialización en manos de Empresas distribuidoras de alimentos (entre ellas los “Abastos Bicentenarios” y “Central Madeirense”) que facilitan el acceso a los alimentos pero igualmente los encarecen, por su concepción capitalista del comercio y por los altos costos del transporte de los productos que comercializan. Está probado que si es el mismo productor quien comercializa sus propios productos (sin la participación de intermediarios, “del productor al consumidor”) se favorecen ambos extremos de la cadena y si se encuentra la producción del rubro en el mismo municipio, obviamente el transporte y la comercialización será mucho más fácil y económica.

Se debe propender al consumo de alimentos naturales y limitar al máximo (o al mínimo) el procesamiento de los mismos, pues es bien sabido que la industrialización de lso alimentos desnaturaliza los mismos y sólo se debe utilizar para preservarlos para evitar su deterioro, en especial cuando debe ser transportados y comercializados lejos de su lugar de origen, no así al consumirlos frescos (un ejemplo típico es el pescado, que es extremadamente e incomparablemente mejor fresco que refrigerado o salado).

Igualmente los alimentos procesados, en todas partes del mundo se les agregan aditivos naturales y sobre todo artificiales, que los desnaturalizan (prácticamente todos los productos alimenticios poseen características distintas a las del producto natural, pues es la esencia del procesamiento y de la manipulación del mismo, para evitar su descomposición y alargar el tiempo durante el cual se pueden consumir). Esto no siempre es saludable y más bien es perjudicial, pues muchas de estas sustancias son comprobadamente nocivas a la salud, por su alto contenido de sodio (no sólo como sal común), grasas, azúcares, almidones o harinas y muchas sustancias químicas, que los industriales (algunos inescrupulosos) utilizan no sólo para preservarlas sino sobre todo para sustituir gran parte del producto, en realidad valioso, por sustancias de mucho menos valor e incluso perjudiciales a la salud (por ejemplo en las famosas “Hamburguesas”, que tanto les dan a los niños sus “amorosos padres”, para llenarlos de grasas y quien sabe cuantas sustancias dañinas que estas contienen.

Un ejemplo de lo anteriormente escrito es la gran producción de maíz en “La Paragua” y sus alrededores y la falta de una planta de que se encargue de procesar dicho cereal, en ese mismo lugar o en otro cercano y tener que trasladarlo al centro del país, para que en Aragua o Carabobo, se procese el mismo y luego tengamos que trasladarla de vuelta a nuestro Estado con todo lo que implica ello en el encarecimiento de los costos de producción.

De la misma manera: ¿no sería preferible que existiera una harina precocida de maíz denominada “La Paragua”?, que compitiera en calidad y en precio con la “famosa y casi sinónimo de harina precocida” de la Empresa cervecera, que tantas veces ha pretendido y sigue intentando, producir un “golpe de estado” en contra de nuestro gobierno y que seguimos financiando directa e indirectamente con la producción de maíz subsidiado por el Estado venezolano, para luego vendérselo a dicha empresa, para que se ocupe sólo de su procesamiento y sobre todo de su comercialización. Yo sé que no es fácil realizar esta tarea, pero “para recorrer un largo camino es necesario dar el primer paso”.

En resumen como se dice la palabra “crisis” también tiene como acepción “oportunidad” y la siembra de productos alimenticios, su procesamiento cuando sea conveniente y necesario, su distribución en manos del Estado, para que se respeten los márgenes de comercialización y los precios regulados, evitando el acaparamiento y la especulación en las manos inescrupulosas de los empresarios, que ya se han acostumbrados a que dicha práctica sea común (pues hasta lo declaran impúdicamente en la televisión, por sus propias Empresas de comunicación social), evitaría o por lo menos disminuiría la propensión al alza indiscriminada de los precios que tanto daño hace a nuestra economía y en especial a las capas medias y de menores recursos de nuestra sociedad (a quienes poseen elevados recursos, sectores A y B, que son sólo el 3% de la población, no debemos protegerlos, ellos se protegen solos y además se han apropiado y se siguen apropiando de la mayoría de los recursos que ingresan al país y poseen los medios de comunicación social para propalar y magnificar rumores y tratar de desestabilizar al gobierno nacional, además impunemente).

Por todo lo antes dicho, creo que esta es una oportunidad de oro para lograr además de elevar el nivel de empleo de la población más desasistida, crear empleos sobre todo estables en el tiempo, autosustentables, que no requieran del auxilio y del subsidio del Estado, sólo del impulso inicial que por supuesto va a ser necesario, que se haga énfasis en los sectores primario y secundario de la economía y que del terciario (los servicios) sólo se seleccionen los verdaderamente necesarios y que no se formen personas para que engrosen las legiones de desempleados, que únicamente se les cree una falsa expectativa de empleo y que luego sean defraudados y decepcionados por la realidad (que causa enorme frustración y resultados electorales adversos, ahora y en el futuro). La concepción y sobre todo y “LA IMPLEMENTACIÓN Y EL SEGUIMIENTO” de esta misión debe estar en manos muy responsables y de personas que en verdad estén comprometidos con el Gobierno, pues de lo contrario se despilfarrarán recursos y la oposición, como es su costumbre explotará para su propio beneficio los errores que solemos cometer. Espero también que se nos permita a nosotros los de la tercera edad aportar nuestros conocimientos y opiniones para colaborar desinteresadamente con el éxito de esta misión que como todas tiene un excelente propósito pero sólo ello no garantiza que tenga un final feliz, pues en hay muchos interesados fuera y dentro del Gobierno para que el Socialismo fracase, en especial nuestros principales enemigos están en los países que ambicionan nuestras riquezas, por considerarlas propias al haberlas tenido en el pasado en sus manos cedidas desvergonzadamente por los Gobiernos entreguistas del pasado, pero no volverán.

Debemos lograr la cedulación de nuestros compatriotas, al igual que la inscripción en el Registro electoral (se cierra el venidero 15 de abril), para que todos votemos (hay que vencer la abstención). Si sufragamos todos, lograremos evitar la agenda de violencia que impera en el oposicionismo. Debemos ganar por la más amplia ventaja que se pueda. Somos mayoría pero tenemos que demostrarlo ante el oposicionismo y sobre todo ante el mundo, pues los enemigos más poderosos y acérrimos, están fuera de nuestras fronteras. En nuestro país sólo existen sus aliados incondicionales, que saben que a través de un proceso eleccionario, no pueden regresar al poder. Es por eso que siempre tienen una agenda oculta (a veces no tan velada, sino francamente abierta). No me cansaré de decirlo.


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