La polemica entre Farruco y Fruto

Caracas y la GMVV: Fruto tiene razón

En la polémica que ha surgido alrededor de las declaraciones de Fruto Vivas en relación a las obras de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) en Caracas (“Expreso mi rechazo a las infelices declaraciones de Fruto Vivas”, Farruco Sesto, Aporrea, 22/07/2013), voy a ponerme del lado de Fruto, respetado maestro, y en la acera del frente del ministro Farruco Sesto y de mi querido profesor Juan Pedro Posani. La reacción de estos dos altos e influyentes funcionarios a tres o cuatro párrafos contundentes de la entrevista de Fruto (Últimas Noticias, 21/07/2013) fue inmediata y categórica en defensa de lo realizado por la GMVV. Por su parte, la posición crítica de Fruto luce como la de alguien que, siendo un reconocido revolucionario y militante de las ideas socialistas, no teme exponer a todo pulmón y gañote sus puntos de vista valientemente cuando lo considera necesario. Y mira que, como es usual en él, su opinión ha tenido impacto.

La actitud crítica e indoblegable de Fruto frente a muchos temas y, en este caso, frente a las arbitrariedades que desde el poder (público o privado) se comenten contra la ciudad, lo han convertido desde siempre en una referencia para generaciones de ciudadanos y arquitectos en Venezuela y en Latinoamérica. Sus denuncias contra el enorme impacto negativo que en nuestras ciudades ha tenido la especulación inmobiliaria privada y, más recientemente, acerca de los desaciertos de la GMVV,  son notorias y de amplia trascendencia pública.

En pocas palabras Fruto ha dicho que no basta con un enfoque cuantitativo de la vivienda, por más que ella esté dirigida a los más necesitados. Aunque exagera, como es usual en él, al decir que su evaluación de lo que ha sido la construcción masiva de viviendas en Caracas es “Muy mala, la peor”, Fruto deja muy claro que al ciudadano y a la ciudad les hace falta también lo que Farruco, al referirse a las declaraciones de Fruto, califica despectivamente como “lugares comunes”, pero que yo más bien llamaría “lo mínimo a cumplir para hacer ciudad” es decir, generar fuentes de empleo para la gente, y dotar a las viviendas de equipamiento urbano y de servicios. ¿Es acaso un lugar común exigir, como lo hace Fruto que “…ese volumen gigantesco de edificios (tenga) espacios para jugar los niños”? ¿Es un lugar común exigir que la ciudad no sea sólo edificios de viviendas sino que ella debe incluir parques, canchas deportivas, escuelas, dispensarios, agua y electricidad? Estas son más bien exigencias mínimas para un hábitat digno que además son requeridas por la normativa urbana y que no se están cumpliendo en los desarrollos dentro de Caracas.

El ministro Sesto admite que no hay dichas previsiones cuando en una entrevista reciente a un medio impreso (El Nacional, 7 de julio de 2013) declara: “Hasta ahora hemos hecho exactamente lo que hace el sector privado. El sector privado no planifica, va, consigue un terreno y construye su edificio; comprueba si  lo puede hacer por las ordenanzas y si no, forcejea y consigue los permisos.” Según esta declaración entonces las obras para la transformación de Caracas, en particular las de vivienda, no se planifican, algo difícil de creer. De esta manera se entendería por qué no se informa formal y oficialmente sobre los planes de vivienda que se ejecutan en Caracas, por ejemplo. Según admite el ministro sería porque dichos planes no existen. Quizás a esto se deba su desproporcionada reacción frente a las declaraciones de Fruto.

Dice además el ministro que “Cuando esta gran operación (la GMVV) concluya, ojalá más temprano que tarde, Caracas debe haber saldado su deuda de vivienda pero, al mismo tiempo, la de espacios públicos, equipamientos socio culturales y espacios productivos”. Y nosotros nos preguntamos, ¿Dónde están los planes para dichos espacios y equipamientos? ¿Con quién se está consultando? Lamentablemente, no existe información oficial sobre dichos planes.

El ministro manipula cuando dice que “Estoy hablando, desde luego, para los bolivarianos de este país. Para los que no soportan la injusticia… Ese es el reto. Al menos, es el intento de ofrecer una respuesta posible a los más pobres. A todos ellos. No a unos pocos elegidos. A todos.” De acuerdo a este argumento Fruto, y todos los demás que hemos criticado el enfoque cuantitativo y “viviendista” de algunos proyectos de la GMVV, estaríamos en contra de resolver los problemas de los más pobres.

Manipula también el ministro cuando plantea que “Chávez nos había dicho que salieran de sus refugios a una vivienda digna. ¿Estuvo mal eso? ¿Qué debiéramos haber hecho para no ser motivo de crítica? ¿Qué otra alternativa que no fuera  dejarlas a su suerte o forzarlas a irse al interior?” Este es un típico falso dilema que pudiera plantearse así: ‘o lo haces como lo hemos hecho, o fuerzas a la gente a irse de Caracas’. Falacia manipulativa. Nadie serio, que yo sepa, ha planteado que la gente se vaya  al interior. Lo que se ha debido hacer es planificar, comunicar, abrir los procesos de toma de decisiones al escrutinio público y a la participación. ¿A quién se han consultado los proyectos? Se dirá que hubo que proceder de inmediato por la emergencia; pero es bien sabido que la emergencia no es excusa para no planificar.

La otra alternativa por la que pregunta el ministro, y ante la cual dice no tener otra respuesta, no sería en todo caso la que según los críticos se viene ejecutando: la construcción acelerada de apartamentos en edificios que no responden a su entorno, sin las respectivas previsiones de equipamiento urbano y sin ampliación de los servicios, medios de transporte y empleo,. Esto no es bajo ningún respecto la solución para nuestras ciudades, y menos para Caracas. Lamentablemente, eso es lo que se percibe al recorrer, por ejemplo, los desarrollos en la Av. Libertador y en el Centro de Caracas, así como en Playa Grande, Caraballeda y Tanaguarenas en Vargas: no existe ni se ha informado sobre equipamiento urbano adicional, ni sobre planes para ejecutarlos.

No es menester demostrarle al ministro ninguna mejor respuesta como lo solicita en las frases finales de su artículo: esa otra alternativa existe. Sería la de planificar, la de tomar previsiones para humanizar y hacer inclusiva a la ciudad. Sería la alternativa del desarrollo urbano armónico y sostenible, que resuelva en primer lugar los urgentes problemas de vivienda (aspecto imprescindible para la inclusión social), pero que lo haga acompañado de planes de empleo y productividad, de equipamiento urbano, de espacio público amplio y seguro, que los niños tengan escuelas donde asistir, que la gente cuente con centros asistenciales donde los puedan atender; acompañado de planes de construcción, e inclusión de la población, en los sistemas de educación y salud inmediatos a su vecindario así como de planes de ampliación de las redes de servicios urbanos. No se puede justificar no haberlo hecho con el argumento de que por la emergencia no hubo tiempo, y que todo eso vendrá luego. Con razón Fruto dice que los niños no tienen dónde jugar. Además, en ningún momento Fruto declara, como dice el ministro, que “en Caracas no cabe una casa más”; lo que Fruto dice, y siempre ha insistido, es que no cabe más gente si no se hacen las previsiones necesarias de equipamiento, servicios y zonas verdes.

Hoy por hoy se hace indispensable una evaluación crítica a fondo de la Gran Misión Vivienda Venezuela, de sus logros y de sus errores u omisiones. Es difícil creer, como admite el ministro, que no hubo planificación y que las viviendas se han construido como supuestamente lo hace el sector privado, es decir, contando con que “otro” se ocupará en algún momento de garantizar la calidad de vida del ciudadano. Si así fuese esperemos que, por el bien de nuestra ciudad, se elaboren, consulten y ejecuten prontamente los planes de equipamiento y ampliación de redes de servicios, y se informe oportunamente a la ciudadanía acerca de sus plazos de ejecución. Si esto no se hace de inmediato, Fruto, nuevamente, tendrá la razón.

Domingo Acosta ([email protected])
Profesor Titular, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV

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