Tuiteros de la Oposición: cándidos hackers de la Guerra de Cuarta Generación

Los tuiteros del surrealismo mediático de  Venezuela escriben  con toda libertad sobre todo y de todos, incluso, sobre política nacional  aun cuando no la entiendan. También los periodistas lo hacen por diversos medios, ello lo materializan insultando terriblemente al Presidente Chávez, lo han hecho procazmente, lo han deshuesado, ofendido y mancillado como a ningún magistrado nacional a lo largo de la historia republicana venezolana.

Nadie en estos 14 años de democracia participativa ha sido perseguido por expresar respetuosa y dignamente sus ideas políticas y sus posiciones contrarias al actual Gobierno. Sin embargo, los tuiteros que podrían ser objeto de persecución por los cuerpos de seguridad no son los usuarios que adoran a San Francisco de Asís ni a los Carmelitas descalzos;  tampoco son  las rezanderas de la Legión de María. Estos personajes  son expertos de las TIC, son hackers que tumban periódicos digitales comprometidos con la Revolución, que sabotean cuentas del  twitter, direcciones WEB y correos electrónicos personales e institucionales.  Actúan como sicarios informáticos de la Guerra de Cuarta Generación  al servicio de la Oposición venezolana e imperialista.

Estos señores tuiteros que la Oposición defiende y denuncia como víctimas de una persecución política y como un golpe a la libertad de expresión, no son más que una cínica manera de ocultar el plan de desestabilización  al Gobierno del Presidente Chávez. Estos comunicadores de “la sociedad civil” no hacen un uso respetuoso de los principios constitucionales de la libertad de pensamiento y expresión que  el antichavismo rabioso defiende a los cuatro vientos. Estos individuos son actores políticos comprometidos con el sabotaje y jurídicamente responsables de sus actos; por lo tanto, son sujetos de sanción y castigo por insubordinación a los principios que rigen la convivencia democrática, el orden público, así como la salud mental y psicológica del venezolano.

La libertad de expresión en nuestro país está consagrada como un fundamente pétreo de la Carta Magna republicana. Es un valor constitucional imprescindible por su eterna vigencia y por su universalidad, pero ella es finita, tiene sus límites y terminan cuando comienzan a vulnerar los linderos ajenos, es decir, la libertad del otro, sea Individual o colectiva. Por lo tanto, si el Estado actúa para proteger los derechos constitucionales de la nación y de los afectados, no se entiende cómo,  la Oposición “racional”, pueda justificar y defender públicamente la acción ilimitada y desproporcionada de unos tuiteros, cuyo actividad de desinformación va dirigida a crear en la población venezolana, estados de disociación psicótica, los cuales, ha quedado claramente demostrado, ya se expresan en la confusión sobre la realidad electoral en la que los perdedores ganan o en la incomprensión de un inexistente Golpe de Estado constitucional considerado por la MUD. ruptura institucional que ignora crasamente la interpretación del Art. 231 de la CRBV hecha por el Tribunal Supremo de Justicia en su sala plena el día 9 de enero del presente año, sentencia firme que clarificó todas las dudas generadas por la ausencia del Presidente reelecto para su juramentación el 10 de enero ante la Asamblea Nacional.

 Esta política comunicacional de la derecha criolla e imperial se inscribe en el terreno de la delincuencia organizada como cartel mediático que opera felizmente en Venezuela. Ya era tiempo de decirle “basta a la impunidad massmediática” y actuar sin miedo. La Revolución debe enfrentar, en todos los terrenos, a quienes nunca han reconocido el nuevo pacto de gobernabilidad que sostiene a las instituciones democráticas sobre los hombros del Poder Popular y la defensa de unas Fuerzas Armadas comprometidas con la refundación de la Patria que nos legó Bolívar.

 

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@RIVASPETRUS


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