Intenciones de un diputado “inocente”

Hace días debutó públicamente el diputado Pedro Pablo Fernández, hijo de Eduardo Fernández, reconocido dirigente del socialcristianismo. Como su padre, durante buena parte de su vida, milita en el partido Copei, organización que junto a Acción Democrática fue responsable del estado de pobreza y degradación a la que fueron sometidas amplias capas del pueblo. Ambas toldas tendrán marcadas para siempre –nunca debemos olvidarlo- la sombra del crimen político aplicada hacia quienes durante cuatro décadas se rebelaron, justamente, contra sus políticas de hambruna y otras desigualdades.

Invitado al espacio Dando y Dando –que a través de VTV conduce su colega asambleísta Tania Díaz- enfatizó repetidamente que cualquier decisión planteada sobre asuntos de interés nacional, amerita respeto entre quienes lideran tanto a la Revolución como a quienes la adversan. Ejemplificó con él mismo, reiterando tal actitud hacia el también diputado Fernando Soto Rojas, quien lo acompañaba en el citado programa. “Estoy en desacuerdo con los mecanismos de lucha que usó como comandante guerrillero, pero lo respeto”, expresó siempre.

La propuesta “educada” de Fernández llama la atención. Podría incluso, seducir y es lógico: solventar en paz las diferencias sólo deja ganancias que en definitiva es lo que queremos. Pero para su infortunio sólo horas antes y también posteriores de sus declaraciones, correligionarios suyos mostraron y muestran aún su determinación de –irónicamente- irrespetar la institucionalidad de la República. Sin aspavientos, como guapos y apoyados, declaran que no reconocen la autoridad de funcionarios como Nicolás Maduro, Vicepresidente de nuestro país.

Altamente interesante sería que el propio Fernández asumiera posición al respecto. ¿Será que no se ha percatado que todo cuanto ocurre es producto de la lucha de clases desatada en la Patria? Tal confrontación, y seguro que él está consciente de ello, sólo cesará cuando la esencia que da vida a la explotación se convierta en polvo cósmico. ¿Qué persigue con sus palabras? ¿A quien pretende confundir?


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