Capriles, no me jodas

Capriles, no me jodas, qué caradura, te vas a presentar nuevamente a las próximas elecciones para elegir presidente. Pretendes convencer al mismo electorado con el mismo discurso anodino y el mismo nefasto programa neoliberal que te llevó a la derrota el 7 de octubre.

Capriles, no me jodas, resulta que ahora te preocupas por los pobres del país y las empresas de tu familia explotan los trabajadores desde hace años. De algún pozo, seguramente no mágico, salieron los dólares para la compra de tus dos apartamentos en N.Y.

Capriles, no me jodas, muestras preocupación por el índice académico del ministro de la defensa y tu récord de notas como abogado, egresado de la Universidad Católica, deja mucho que pensar.

Capriles, no me jodas, le endilgas a Maduro afán de poder. Tu desempeño como alcalde de Baruta duró 8 años y cuatro en la gobernación, es decir 12 años mandando y te faltan cuatro más: total 16 años. Con un agravante: no tienes una sola obra que valga la pena exhibir en Miranda durante tus nefastas gestiones.

Capriles, no me jodas, pretendes presentarte como adalid de la unidad del país cuando de manera grotesca mientes y cometes agravios contra millones de seguidores de mi comandante Chávez.

Capriles, no me jodas, atentas contra la dignidad de la familia de mi comandante Chávez y luego procuras transmitirles tus condolencias ¿Qué clase de decoro es ese que te permite mentir descaradamente sin mesura alguna?
Capriles, no me jodas, con tu cerebro lleno de ignorancia intentas juzgar el discurso Maduro. Pareces no recordar las cantidades de burradas y barrabasadas cometidas cada vez que abres tu bocota en una intervención pública.
Capriles, no me jodas, ansías conquistar el voto de los pobres aseverando en tus intervenciones públicas que los chavistas van a las marchas porque les pagan o, porque le dan una nevera o una cocina. Esta es una prueba del menosprecio que tienes por los humildes. Ciertamente, una persona de tu alcurnia no entiendes de afecto, a menos que sea tarifado.

Capriles, no me jodas, hasta donde llega tu hipocresía y tu capacidad para mentir. Informas que no llamaste a tus seguidores a la presentación de tu candidatura ante el CNE por respeto al luto de los venezolanos por la muerte de mi comandante Chávez. Sabías que si lo hacías ibas a quedar en ridículo: mentiras tras mentiras.
Capriles no me jodas, te rodeas de una cáfilas de corruptos involucrados en negocios no santos y denuncias, sin pruebas alguna, la gestión de los funcionarios de la Revolución Bolivariana.

Capriles, no me jodas, el año pasado tus seguidores montaron un espectáculo frente al congreso para solicitar el rango constitucional a las excelentes misiones creadas por mi comandante Chávez. Hoy, a menos de seis meses, resulta que el gobierno actual, que es el mismo de Hugo, no ha demostrado capacidad para resolver los problemas de la gente.
Capriles, no me jodas, andas pregonando que el Gobierno Nacional está al margen de la Constitución. Pareces olvidar que tu, al lado de tus compañeros de partido, participaron directamente en el golpe de estado para derrocar a mi comandante Chávez.

Capriles, no me jodas, la palabra patria le queda muy grande a los oligarcas de pacotilla de este país. Tú mismo sabes que la única patria de los plutócratas de alpargatas de esta Venezuela es el dinero.
Capriles no me jodas, muestras en las pantallas de la TV, el único sitio donde puedes hacer política barata, preocupación por el futuro de Venezuela y participaste activamente en el paro petrolero que le generó al país una pérdida de más de veinte mil millones de dólares.

Capriles no me jodas, casi lloras hipócritamente cuando hablas de los pobres y cuestionas la supuesta falta de atención médica, sin embargo, lanzas brutales ataques contra el convenio Venezuela-Cuba. Pareces no recordar que este tratado contempla la asistencia médica en nuestro país de 30 mil médicos cubanos en las zonas más necesitadas.
Capriles, no me jodas, hablas de paz y tu compañero de la TFP y tu panadería Leopoldo López, anda por el país tratando de soliviantar los ánimos de unos cuantos seguidores para generar un caos.
Capriles, no me jodas, cuestiones al CNE, el mismo que te declaró ganador en las elecciones de alcalde (dos veces) y gobernador (dos veces).

Capriles, no me jodas, pregonas del ventajismo de gobierno en los procesos electorales. Te refresco tu memoria, por si lo olvidas: tus campañas electorales las costea con dinero proveniente del Departamento de Estado de los EEUU, los banqueros prófugos y con billetes verdes que tienen un extraño olor a presunto delito. Además, cuentas con la canalla mediática nacional o internacional para desprestigiar despiadadamente a mi comandante y ahora, a Nicolás.
Capiles, no me jodas, presumes crearte una aureola de político y gerente responsable cuando tienes más de un año en campaña electoral, descuidando tus funciones administrativas a las cuales estas obligado a atender.
Capriles, no me jodas, cuestionas las decisiones del TSJ, un abogado graduado a duras penas con un índice académico muy bajo.

Capriles, no me jodas, lo único bueno que has hecho en tu vida es competir en una gesta electoral con mi comandante Chávez y por suerte, llegaste de segundo. Ahora, nuevamente, volverás hacerlo contra Nicolás, uno de los hijos elegido por Hugo, gracias a sus méritos como funcionario de muchos meritos.

Capriles, no me jodas, pretendes hacerle pensar a tus seguidores, tal como lo hizo Bush, que llegaste a la candidatura por un “designio divino”. No creo en Dios, pero si existiera, un ser perfecto como una divinidad no podría cometer semejante desatino. Tú sabes muy bien que llegaste a tal posición, no por un designio divino, sino por la mano ambiciosa de la plutocracia de alpargata que ve en ti la perfecta marioneta para consumar sus mezquinas aspiraciones.

Por suerte, el mismo pueblo que eligió a mi comandante Hugo, es el mismo pueblo que llora su partida, el mismo que lo acompañó del hospital militar a la Casa azul de los Sueños, el mismo que no se cansa de hacer una cola para ver su rostro por última vez, el mismo que lo conducirá al Panteón al lado de Simón, el mismo que acopia su imagen en el lugar del cerebro donde se almacenan los recuerdos agradables, el mismo que votó por la continuación de la revolución bolivariana y socialista el 7 de octubre, será el mismo que elegirá a Nicolás el 14 de abril.
Honor, gloria y eternidad a mi comandante Hugo Chávez.

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