Venezuela y su noche de los cristales rotos

Los eventos sucedidos en varios puntos del país en la tarde y noche del 15 de abril de 2013 a manos de grupos democráticos de la oposición venezolana tienen un parecido poco sorprendente con los actos de violencia perpetrados por los nazis entre el 9 y el 10 de noviembre de 1938, y que han recibido el nombre de la noche de los cristales rotos. Durante esa noche la dirigencia nazi arengó a sus simpatizantes a atacar a la población judía y de otras minorías, así como sus propiedades en varias ciudades alemanas. El resultado fue varias decenas de muertos, más de 30 mil judíos y otros indeseables detenidos y millones en pérdidas materiales. Esa noche pasó a la historia como una de las representaciones más famosas del fascismo en la Alemania nazi, y ha servido como punto de referencia para entender las acciones de grupos con agendas  fascistas en todo el mundo. Incluyendo nuestro país.

Al despertar esta mañana me sentí sorprendido por los reportes de brotes de protestas opositoras en varias ciudades del país, que dieron como resultado la quema de las casas del PSUV en Anzoátegui, Mérida y Barinas, destrucción de un vehículo del Ministerio de Petróleo y Minería, asedio y destrucción a ocho CDI y agresión a sus médicos en Carabobo , el intento de quemar un grupo de Petrocasas (http://www.aporrea.org/oposicion/n226961.html) así como el acoso y asedio en sus hogares de funcionarios del gobierno y algunos otras personas que apoyan públicamente a la Revolución (Ver  en VTV: http://www.vtv.gob.ve/articulos/2013/04/16/en-fotos-asi-atendieron-el-llamado-a-la-violencia-seguidores-de-capriles-radonski-video-574.html).

Más increíble que las mismas acciones violentas es leer los tuits y mensajes en Facebook de simpatizantes de la oposición que justifican tales acciones. Al parecer, su lógica fascista les lleva a pensar que el descontento de quienes perdieron las elecciones justifica cualquier acción de violencia ciega y alienada (como suele ser la violencia del fascismo). Muchos de estos opositores afirman que las acciones son espontáneas y que son sólo una respuesta a la agresión de sectores chavistas. Sin embargo, es harto conocida la campaña de engaños de la dirigencia opositora en contra de la Revolución en los últimos 14 años, siendo los últimos 10 días de campaña de la derecha particularmente sucios (aún para sus estándares).

Ante la infinita irresponsabilidad de la dirigencia golpista y apátrida de la oposición, y ante la confusión y alienación de la masa opositora irreflexiva, tenemos que responder de manera contundente en dos niveles. Por una parte debe darse una respuesta rápida y efectiva por parte de las instituciones del estado para hacer cumplir la Constitución y aplicar todo el peso de la ley no sólo a los autores materiales de los hechos (que en gran parte son sólo carne de cañón), sino también a su dirigencia fascista que propició y alentó los hechos de violencia sucedidos el día de ayer (aunque luego salgan como ya es costumbre y en forma cobarde a hacerse las víctimas y decir que no han hecho nada, escudándose de la forma más vil en una grupo de confundidos que luego desechan como una servilleta usada y quienes terminan pagando por las aventuras antidemocráticas de sus líderes). Por otra parte, nuestra respuesta colectiva y como individuos que apoyan la Revolución y que queremos vivir en paz debe ser la conciencia y la disciplina revolucionaria. No debemos caer en provocaciones. Es claro que la intención de esta arremetida violenta contra los Revolucionarios es generar una respuesta violenta de nuestra parte y justificar (al menos desde su distorsionada versión de lo que es la soberanía de la patria) un intervención de EEUU (o incluso de Israel, como evidencia en algunas pancartas de los opositores en Chacao que dicen: Obama y Shimon Peres, en Venezuela la democracia ha sufrido un golpe de estado. Need help, please, al mejor estilo del doblepensar en la novela 1984 de George Orwell. No se puede sino imaginar que piden ayuda para ejecutar el golpe de estado del que hablan).

Para terminar, y como una advertencia a los sectores que votaron por Capriles y que se sienten estafados porque no se cumplieron sus expectativas electorales y ahora acarician la idea de irse por los caminos verdes y atajos del sistema democrático, quisiera citarles al poeta alemán Heinrich Heine, quien en 1821 prácticamente profetizó las atrocidades de los nazis: En dónde se queman libros, al final también se queman personas. Mi corolario en nuestro contexto actual sería: Quienes incitan a la quema de CDI (y casas de PSUV, y Petrocasas, y Mercales, y Alcaldías revolucionarias), al final también queman personas. Este también es un recordatorio especial para los 600 mil chavistas que votaron por Capriles: Si así se comporta la derecha por haber perdido las elecciones, imaginen qué harían (nos harían) a todos los que por nuestra forma de pensar o por nuestro origen de clase o por nuestra apariencia caemos en el renglón de los indeseables, tal como lo hicieran los nazis en la década de 1930.

Amigos opositores, recuerden que cuando los nazis empezaron  a quemar personas, ya no sólo quemaban a los judíos y representantes de minorías (gitanos, diversos sexuales, personas con discapacidad entre otros), sino incluso a un gran número de simpatizantes nazis que ayudaron a Hitler y sus aliados a llegar al poder y que luego fueron echados a los hornos igual que los indeseables que tanto despreciaron y odiaron en favor y beneficio de su dirigencia. No se dejen llevar por las manipulaciones y chantajes golpistas de su dirigencia. No se dejen usar como carne de cañón. Pero sobre todo no se dejen llevar por una vorágine fascista que al final no sólo sumergiría al país en un enfrentamiento cruel e innecesario, sino que terminará por consumirlos a ustedes mismos, mientras su dirigencia verá las naves arder desde la seguridad de sus casas en Estados Unidos y Europa.

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