Capriles enloqueció como en el 2002

A pesar que hasta octubre de 2012 Capriles intentó ponerse su ropaje de oveja para engatusar al pueblo; pasada la contundente derrota que le infringió nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez, poco a poco volvió a sus fueros descarados actuando como el representante de la ultra derecha.

Con la entrada a quirófano del Comandante en Cuba, comenzó un proceso de descalificaciones y acusaciones que aún no han parado, todo ello fundamentalmente por sus twiter; gradualmente radicalizándose.

En la campaña utilizó un discurso agresivo y por veces desencajado, descalificando y arremetiendo contra nuestro candidato y sus seguidores, usando diversos epítetos que no valdría la pena ni repetir.

Lo cierto es que el hombre llegó a su ambiente natural, como piraña en su charco inmediatamente comienza a moverse con soberbia y reincidencia, a igual ritmo de un paso adelante y dos pasos atrás; ha decidido a pesar que conoce los resultados electorales, manifestar su desconocimiento y adentrarse en aguas turbulentas de la vida política nacional; ha vuelto a su 2002 cuando desviaba vehículos a Fuerte Tiuna, cuando enfrentaba piquetes de la GNB o asediaba embajadas impunemente en la ciudad capital.

Es el Capriles real, el que sin ropaje desafía instituciones y el marco constitucional, el que sin reparos agrede a todos para luego sin pudor anunciar: “yo no fui”, quien de manera descarada miente y crea matrices infames marcándolo como uno de los seres deleznables que pueda tener la especie humana.

El lunes 15 de abril salió enloquecido a primeras horas de la tarde llamando a tomar calles y avenidas para presionar de esta manera su capricho post electoral; quieren tomar el poder a como dé lugar, no se toman recato en sus acciones; han actuado contra gobernadores, sedes del PSUV, ciudadanos que siguen la causa bolivariana, organismos de seguridad, transito ciudadano, medios de comunicación, entre otras, es decir; Capriles vuelve a ser el mismo del 2002, en su violencia siguen siendo el triste golpista que será barrido por la voluntad democrática popular.

Está planteado un reto en la calle, anunciado con suficiente antelación a nuestro pueblo, y no nos queda más remedio que seguir con las banderas de lucha y librarlas para garantizar la construcción de la patria nueva, seguir el camino que divulga nuestro líder Nicolás Maduro y la dirección política de la revolución.


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