Como Maduro ganó se arre… y mandó a matar a la gente

Los medios de comunicación social que siempre han jugado al golpe no cesan en sus intenciones de tergiversar la realidad en contra del presidente reelecto Nicolás Maduro. Ni siquiera detienen su locura con las pruebas presentadas por el ministro para el Poder Popular de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, quien dijo tener más de 500 videos de desestabilización incluyendo el del general retirado Antonio Rivero asesorando en materia de guarimbas a estudiantes adeptos a Henrique Capriles Radonski, además de la detención del norteamericano Timothy Hallett Tracy.

Continúan el peligro de darle tribuna al candidato derrotado Henrique Capriles Radonski, aún sabiendo que es un hombre excesivamente violento, para que niegue la responsabilidad de los sangrientos sucesos del 15 y 16 de Abril e intente hundir a Maduro y desprestigiar al Consejo Nacional Electoral.

La sola presencia en la TV de Capriles Radonski desata la ira de la gente que lo apoya. El no puede conciliar un discurso de paz. Se le hace imposible. Y eso lo sabe la población en general, sobre todo los medios y las personas que lo rodean ¡¿por qué?! Porque él es un individuo de naturaleza violenta perfectamente demostrable durante su carrera política, y por más que llame a la tranquilidad y a la tolerancia, sus arengas están cargadas de odio, rencor, indignación que absorben e internalizan sus seguidores, esos mismos que tras su llamado salieron a la calle como enloquecidos a incendiar el país.

Tengan en cuenta, mis amigos lectores y lectoras, que si Capriles se viste de cura y sale a dar una misa, no se descarta que sus adeptos le hagan tragar los crucifijos a los feligreses y quemen la iglesia, porque él lo que representa y trasmite es pura arrechera.

Es tanto así que intenta llamar a su gente a la calma, pero su discurso termina siendo un reto al Presidente revolucionario y una pretensión de que el organismo electoral tiene que hacer lo que a él le da la gana. Expone desafiante que el CNE haga la auditoría como él quiere y conmina a Nicolás Maduro a que lo meta preso como si los destrozos a los CDI y los nueve muertos no representaran ni valieran nada en la vida.

Los medios de comunicación social lo saben, sin embargo, lo siguen disfrazando de ovejita y lo presentan para que hable con el riesgo que eso implica actualmente en este país. Venezuela se esfuerza por buscar la paz y eso no les importa nada, quieren un enfrentamiento entre la población civil. ¡Claro! Como quien se sacrifica es el pueblo, porque ellos al igual que durante el Golpe de Abril de 2002 y el sabotaje petrolero dirigen las acciones escondidos en áreas seguras con aires acondicionados, mientras tienen a sus familiares resguardados en el exterior sin peligro de nada, apenas viendo las acciones por TV como si se tratara de una película de terror.

Lamentablemente Capriles logró confundir una parte del país. Algo insólito. Hizo creer a muchos un disparate como que fue el presidente Maduro quien como ganó la Presidencia de la República se enojó y mandó a los chavistas a la calle, para que se asesinaran entre ellos mismos; afortunadamente esa matriz de opinión se cae por su propio peso primero por falta de sentido común y segundo, por las averiguaciones y las pruebas que presenta el Gobierno bolivariano.

Pero he allí el juego perverso del candidato opositor para quitarse de encima la tremenda responsabilidad del caso, aunque las evidencias en su contra no se podrán borrar nunca y tampoco podemos olvidar ni obviar que los familiares de las víctimas y la población revolucionaria piden que se haga justicia y ¡ya!

Y es lo menos que se puede exigir después de semejante desastre.

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