Los malditos chavistas

“Los malditos chavistas”, es una expresión opositora que agrede bestialmente a quien se le aplica el término y que revela la naturaleza inhumana de los usuarios de la expresión. Trataremos de buscar en la historia la raíz de tan visceral odio, para poder entender lo que en este artículo tratamos de exponer.

Cuando Cristo vino al mundo, existía una sociedad, que era maltratada y vejada por los que más tenían, y los que detentaban poder, ya fuera por tener el dinero, o como por la fuerza de las armas, y hasta la jerarquía eclesiástica (Sanedrín) se unió a la comparsa. Es en ese mundo, donde Cristo viene a predicar el amor y a llamar a la paz, y a pedir que nos amemos los unos a los otros, a compartir lo poco o lo mucho que se tiene, pero definitivamente, muchos no entendieron el mensaje, pensaron que este pastor de la hermandad, estaba poniendo en riesgo su fortuna y con ello su forma de vida, es así como se comenzó a fraguar el complot, que incluye el Poder eclesiástico de su época, para la eliminación del mismísimo hijo de Dios.

Decían: como viene un charlatán, mal vestido, mugroso, y harapiento, a decirnos, como vamos comportarnos, y a compartir lo que tenemos, con esos, que son nuestros esclavos.

Esto fue el inicio del fin de Nuestro Señor Jesucristo…

…Muchos años después, aparece otra figura: la de SIMÓN BOLÍVAR

Que, palabras más, palabras menos, repite las mismas expresiones, pero con la diferencia, que este es hijo de la oligarquía imperante en ese momento, sin embargo, eso no detuvo a los oligarcas, para que después de derrotados los españoles, los mismos que habían luchado a su lado y bajo su mando, conspirarán nuevamente para eliminar físicamente a la persona que amenazaba sus mezquinos intereses de poder y de fortuna. Años después, aparece en escena, otro personaje: EZEQUIEL ZAMORA, el cual va a repetir el mismo pensamiento de solidaridad y justicia por los más desposeídos y relegados de la sociedad. Este personaje no es de la oligarquía, pero sin darse cuenta, logra lo que los oligarcas en pugna querían, derrotar el bando de los “Godos”, luego, su jefe, Antonio Guzmán Blanco y su propio cuñado Juan C. Falcón, se deshacen de él asesinándolo. A finales del siglo XX nuevamente de los llanos y de esos pueblos olvidados de Dios, emerge la figura de HUGO RAFAEL CHÁVEZ FRÍAS, ser sublime que revoluciona el acontecer político y social de estos tiempos y con expresiones muy sencillas, hablando el mismo código vivido en la choza donde creció se conecta a su pueblo, lo que lo hace merecedor de la confianza de las mayorías. La oligarquía se percata de esto, y con la ayuda de poderosos intereses trasnacionales, comienzan a descalificarlo tratando de sacarlo del corazón de su pueblo, que ve en este gigante, a su protector, el conductor de los destinos de la patria y de la vida de cada ciudadano. Y es aquí, donde los perversos opositores nos presentan la expresión: “esos malditos chavistas”

CHÁVEZ comienza un proceso de recomposición de un país, que estaba arrodillado y entregado, y en muy poco tiempo logra cambiar la imagen que se tenía de VENEZUELA, dentro y fuera de la nación. La oligarquía, que en un principio creyó, que un zambo venido de la miseria, y educado en una escuela militar, sería fácil manejarlo con lisonjas y prebendas, para hacer lo mismo que hicieron con el Gral. José Antonio Páez. Al percatarse que éste no respondía al mismo trato aplicado por años y que siempre resultaba exitoso con otros mandatarios, optan por tratar de destrozarlo mediáticamente, en vista que no pueden, toman la ruta del asesinato, pero cuidándose de no aparecer como culpables, infiltran un grupo de paramilitares disfrazados de soldados de la patria con el plan de asesinarlo, al ser descubiertos, acuden a la forma más cobarde: inoculándole una enfermedad que fuera minando la salud del gigante del siglo XXI.

Ahora, la oposición arremete con toda su fuerza, en ausencia del comandante eterno, disparando a diestra y siniestra, a todo lo que se mueva, pero con un cinismo que no tiene precedente en la historia de nuestro país, ya que si observamos con detenimiento, lograríamos identificar que el ex-candidato de la oposición, se mimetizo con un ropaje chavista; Que cualquiera que no sea venezolano, pensaría que estaba en presencia del chavista más chavista que el propio Chávez. Lo cual nos lleva a pensar, que hubo muchos venezolano confundidos con este tipo de manipulación (¿Descifraron el código, Chávez-Pueblo?), no podemos saber, hasta donde fueron inoculados un grupo de venezolanos que hasta ayer gritaban, ¡Viva Chávez!, Hoy dicen: “esos malditos chavistas”, Pero lo que es más grave aún, es que los conversos opositores nuevos y viejos, sin pensar en nada, salen como locos a ejecutar el plan mortífero de Capriles. Sin medir las consecuencias que esto conlleva para ellos y su familia. Es lamentable oírlos decir: vamos a quemar los CDI que construyeron los malditos chavistas, matemos a los malditos chavistas por robarnos las elecciones, quememos los Mercales que construyeron los malditos chavistas, quien les dijo a esos malditos, que queríamos comida barata. Yo presumo, que algunos opositores también dejaran de percibir la pensión vejez, porque eso también proviene de los malditos chavistas. Todos los desmanes, cometidos en estos días, no hay forma de resarcirlos, ya que es imposible, resucitar a los niños, jóvenes y adultos asesinados.

En el supuesto negado, de que le hayan robado las elecciones, la vía es impugnar ente el TSJ, pero tal evento jamás le da derecho a nadie, para destruir el país, pero los responsables de hechos vandálicos, deben ser sometidos a la Ley, que paguen por su responsabilidad; No es cuestión de venganza, sino de justicia y que no sea la impunidad que se imponga. Este humilde ciudadano, llama a la racionalidad y que pensemos con el cerebro de los seres humanos y con la mano en el corazón, dejemos ese odio inoculado por los que serán beneficiarios de nuestra ruina. Basta ya de ese comportamiento animal. Aunque tengamos diferencias, nuestro deber es, ponernos de acuerdo para construir la Venezuela en donde quepamos TODOS.

¡Viva la patria! ¡Viva su gente y seamos buenos ciudadanos!

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