¿Quién dijo que es ilegal que Diosdado no los deje hablar?

Hasta cuándo debemos aceptar que la oposición actúe con absoluta y asqueante impunidad. Violan las leyes e inmediatamente se hacen las víctimas: tiran la piedra y esconden la mano.

Cómo puede señalársele a Diosdado Cabello de violar alguna ley, cuando impide que unos parlamentarios, que manifiestan no reconocer al Presidente legítimo de todos los venezolanos, hablen en las Plenarias del Parlamento Venezolano.

Desconocer a un Presidente legítimamente elegido por la mayoría del Pueblo Venezolano, es un acto de insurrección o en el mejor de los casos constituye una insubordinación a la Constitución y las leyes, lo que se traduce en varios de los delitos contra la seguridad de la Nación, contenidos en el Código Penal Venezolano; y Diosdado, como Presidente del parlamento venezolano y en aplicación directa del artículo 322 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, está obligado a contribuir con la defensa de la Nación y el Estado; en este caso, impidiendo que algunos parlamentarios, aprovechando ese foro, instiguen al desconocimiento de una institución democrática como lo es la Presidencia de la República y en términos generales, al Poder Ejecutivo Nacional, porque al desconocer al Presidente de la República, desconocen a los ministros y todos los funcionarios cuyas designaciones dependen del Presidente y/o los ministros y que entre todos, impulsan la actividad del Poder Ejecutivo Nacional. De modo que Diosdado al impedir que esos diputados utilicen el foro parlamentario para instigar a sus seguidores a la insurrección, está actuando en absoluto apego a la Constitución y las leyes en defensa de la seguridad de la Nación y el Estado.

Desde este espacio, hago un llamado a todos los abogados que queremos la paz y el progreso de nuestra patria y que podemos observar con estupor, como la dirigencia opositora agrede a las instituciones democráticas (Léase: TSJ, CNE, CGR, AN, Presidencia de la República, etc.) generando un clima permanente de desestabilización, incertidumbre, inquietud y estrés, afectando así, no sólo el buen funcionamiento general del Estado, sino la salud mental de los pobladores de este territorio. Esto va más allá de una simple diatriba política, propia de cualquier sistema democrático; la dirigencia opositora nos ha estado sometiendo a un estado de guerra sicológica sistemática desde que el Presidente Chávez no se plegó a los designios de la plutocracia nacional e internacional cuando asumió la Presidencia de la República en 1999. Ante esta guerra de cuarta generación, todos estamos en la obligación de defender la Soberanía y la Integridad nacional. Repito: estamos sometidos por la dirigencia opositora a una guerra de cuarta generación que incluso ha cobrado víctimas fatales (muertos). Frente a este panorama real, debemos entender que la defensa del país no puede quedar sólo en manos de la dirigencia revolucionaria; debemos todos salirle al paso, dentro del marco de la Constitución y las leyes, a la agresión a la que estamos siendo sometidos. El llamado es a ejercer acciones legales en contra de los dirigentes opositores y actores políticos de los medios de comunicación, para de una vez por todas pasar a la ofensiva (la mejor defensa es el ataque) y así restablecer la paz del país, acabando con la impunidad en la que se mueve los dirigentes de la oposición.

Sé que existen organizaciones de abogados que apoyan a la Revolución. Esta es la oportunidad de demostrar que la revolución la llevamos en el corazón para morir por ella y no en la boca para vivir de ella.


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