Hablemos de carreras de caballos


En el quinquenio que va de 1945 a 1950, siendo yo un muchacho de 11- 15, me coleé en el Hipódromo Nacional de El Paraíso, para ver una carrera de caballos donde participaba Centro, un bello moro importado, el cual era mi favorito. Iba en esa misma carrera un hermoso caballo, importado también, zaino de nombre Bor. Se dio la partida, giraron bien la primera curva, en la recta de enfrente los dos iban cómodos, giraron la curva final y se tranzaron en un cabeza a cabeza en la recta final, llegando empatados a la meta, por lo que hubo que apelar a la fotografía. Los jueces decretaron que Bor le había ganado a Centro por media nariz, los que pujaron por Centro protestaban porque y que había habido trampa de los jueces. No hubo reclamó oficial y la decisión de los jueces permaneció inalterable. Los que apostaron por Bor, se mofaron de los que iban por Centro y nos dijeron, “Vayan a llorar al valle”. Y yo me fui para mi casa sin decir ni pío.

Cualquier semejanza de esta historia contemporánea con las elecciones del pasado domingo, donde Nicolás Maduro le ganó a Henrique Capriles por un estrecho margen es mera coincidencia.


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Economista e Historiador



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