Los helados Coppelia y la revolución

Parece que nadie en el gobierno se acuerda de los helados Coppelia. El recuerdo de los mismos me viene en estos tiempos de inflación a punta de especulación, acaparamiento y desabastecimiento, mientras Indepabis, la Sundecop y todas las leyes y reglamentos que se han creado al respecto lucen inservibles.

Cada vez que un ministro explica las razones de la devaluación, siento que la burguesía nos empujó hasta esa medida. Lo peor es que siento que devaluamos y nos colocamos manos arriba, pantalones en el piso, mientras la burguesía nos jurunga.

¿Usted se recuerda de los productos con precios regulados? Toda una alharaca hasta que el bochinche pasó. Los precios se desmoñaron con el tiempo, mientras leyes, reglamentos y comisionados desaparecían. ¿Indepabis? Ah, en épocas vacacionales aparece en los terminales. ¿Alguien sabe del destino del baremos para las clínicas privadas? En algún escritorio deben deben permanecer los estudios, propuestas y conclusiones que se hicieron en el momento del barullo. Y si la curiosidad nos pica preguntemos dónde está la lista de precios regulados de las medicinas. ¿Quién demonios dentro del alto gobierno le echó tierrita? Lo del precio justo para los automóviles parece una mamaderita de gallo que se presenta cada cierto tiempo.

¿En qué internado judicial están pagando condena los culpables de las estafas inmobiliarias? ¿Sabe usted el nombre de un especulador o acaparado de alimentos que esté encanado?

Bueno, arrancamos con un tema, el de los helados. Si mal no recuerdo, fue en octubre del año pasado que nuestro gran líder, Hugo Chávez Frías, saboreó ante las cámaras los supuestos helados Coppelia producidos en la Planta Alfredo Maneiro del estado Falcón. Allí mismo dijo que pronto estos helados estarían a la venta en las Panaderías Venezuela. En noviembre Chávez se quejó porque no se habían producido los helados. En medio del zafarrancho que armó ante las cámaras, alguien explicó sobre máquinas dañadas y falta de materia prima.

Es más, creo recordar que una alta funcionaria le aclaró al Presidente Chávez que la máquina sería reparada pronto y en pocos días podríamos saborear helados de fresa "el único sabor disponible". Recuerdo el ceño fruncido de Chávez, a lo mejor convencido de que le habían engañado un mes atrás con un helado que no era Coppelia y de que la aclaratoria era peor, pues a un mes sólo había un sabor.

Estamos en los estertores del mes de abril del 2013, al camarada Chávez lo perdimos físicamente, tenemos un nuevo Presidente, casi perdemos unas elecciones, contamos con decenas de locos en las calles con intenciones de quemar al país y los helados Coppelia ni aparecen ni son objeto de algún comentario de parte de los ministros. No hemos saboreado el de sabor a fresa.

Camaradas, ¿y después nos preguntamos por qué hemos perdido tantos votos?

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