¡Qué pobre sistema!

“Dime de qué presumes, y te diré de qué careces”, del refranero español, le cabe como anillo al dedo al sistema imperial norteamericano, al pretender aparentar ante la opinión pública lo que “no son y no tienen”. Juzgan, examinan, critican, recomiendan, censuran y hasta imponen su “democracia”, y que “la más antigua del mundo”, pero, con solamente dos opciones a escoger, o, el “chingo republicano” o, el “sin nariz, demócrata”, y con un sistema de elección presidencial obsoleto, manual, fraudulento y complicado en el que el ciudadano no escoge directamente a su presidente.

¿Increíble? Pero, muy cierto. En EEUU se celebran elecciones presidenciales cada cuatro años, pero el voto no es directo, por lo tanto sucede que una mayoría tal vez no decida quién sea el presidente. Un candidato puede tener la mayoría del voto nacional popular y perder aún las elecciones. El presidente es elegido por el voto de sólo 538 ciudadanos llamados "los electores" del Colegio Electoral. El candidato que obtenga más votos de estos electores será el presidente.

Esto sucedió en 1824; 1876; 1888 y en el 2000. Ese año, el demócrata, Al Gore, obtuvo el apoyo popular, 50.999.897 votos, pero, sólo 266 votos electorales.

George W. Bush, consiguió 50.456.002 votos populares y logró 271 votos electorales de manera fraudulenta, al sumar los 25 votos del estado de Florida, donde su hermano Jeb Bush, era gobernador.

¡Ah! Pero los presumidos voceros del imperio decadente, y su presidente nos exigieron más y mejor democracia y transparencia en las elecciones ¿Con semejante rabo de paja, con qué moral se atreven a exigir? Una dictadura de dos partidos políticos y un sistema electoral obsoleto y fraudulento, donde 1/3 votará con sistemas electrónicos no verificables y la gran mayoría lo hará con boletas que se contarán también con sistemas electrónicos sin ninguna certeza de correcta contabilidad. Este ¡Pobre sistema! será el que determine quién será el próximo presidente del país más desarrollado del planeta.

Tremenda lección le dimos al imperio decadente el pasado 7-O. No presumimos y sí los tenemos: democracia participativa y protagónica con varias opciones electorales y “el sistema más transparente y seguro del mundo”, dicho a los cuatro vientos por el ex presidente gringo, Jimmy Carter. No hay sistema electoral en el mundo más auditado, antes, durante y después del proceso de votación y ratificado por observadores.

Concluyo con la recomendación de la rectora principal del CNE, Tibisay Lucena, a Barak Obama, “a garantizar la transparencia y confiabilidad en las elecciones presidenciales de EEUU, el próximo 6 de noviembre”. ¡No presuman, háganlo!

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