Control y descontrol geopolítico: La otra amenaza norteamericana

“La estrategia del norte estaría encaminada al desconocimiento del CNE como órgano rector y por ende a la legitimidad de la presidencia de Maduro para convocar nuevas elecciones”.

Sería escribir sobre líneas si condujeramos este análisis hacia los muchos acontecimientos que rodearon las pasadas elecciones presidenciales realizadas el 14 de abril en Venzuela. Es llover sobre mojado. Cuando la oposición se montó sobre las ruedas de la solicitud de la auditoría, lo hacía consciente de que lo que realmente quería era ganar tiempo para dar paso a la segunda fase de la estratagema redactada desde el Departamento de Estado Norteamericano.

¿Cómo así? En primer lugar, desconcer nuevamente los resultados de la auditoria solicitada por ellos, en segundo lugar, convocar de nuevo a elecciones presidenciales, y por último descalificar al CNE como órgano rector del proceso eleccionario en el país alegando parcialidad, ineficiencia y poca transparencia.

Muestra de ello es la similitud en el guión de las declaraciones tanto de la Sub Secretaria del Departamento de Estado para Latinoamérica, Roberta Jacobson, como las del propio candidato opositor, Henrique Capriles Radonski. Ambos coinciden en que hay que realizar un “reconteo” de votos que no es más que solicitar la repetición de elecciones en Venezuela.

Es así. Por un lado la vocería se iría ampliando cada día más hacia esa corriente comunicacional para “indignar” a los siete millones de venezolanos que sufragaron a favor del candidato opositor, y por el otro orquestarían la canalla mediática que dirigen desde CNN en español y por supuesto desde la nefasta Globovisión.

Por ello el ataque a todo cuanto haga, diga o ejecute el nuevo Presidente Nicolás Maduro Moros será sistemático, continuo, sostenido y sin cuartel para intentar a su vez debilitar lo que ellos consideran su poca base política, calificándolo de “solitario” en el poder.

Y este esquema es el que hemos vistos en los últimos días, donde cada vez más hay voceros opositores que conjugan el mismo verbo para forzar una nueva jornada electoral en el país. Es como pedir limones a un árbol de mangos. Pero allí van construyendo la matriz de opinión de la cual se nutren para insistir en la tesis según la cual ellos ganaron las elecciones y no Maduro.

Dicho esto, no basta esperar los futuros acontecimientos, hay que adelantarse a los escenarios venideros y leer entre líneas todo cuanto “paran” los sesudos analistas políticos tarifados desde dentro y fuera del país. No faltará quien diga que son elucubraciones paranóicas del oficialismo, como si no hubiesemos aprendido las lecciones que nos dejó el 11 de Abril del 2002.

*Periodista


[email protected]

Esta nota ha sido leída aproximadamente 729 veces.