Se cierra el círculo

En los últimos días, la prensa internacional ha profundizado sus ataques contra el gobierno sirio, mediante la denuncia del uso por éste de armas químicas contra los rebeldes financiados por occidente, en enfrentamientos en los suburbios de Damasco. Las acusaciones provienen del liderazgo opositor desde Estambul, Turquía, seguidas de inmediato y sin ninguna investigación por Estados Unidos, Inglaterra, la Unión Europea, Alemania, Francia y la Liga Árabe, que han exigido la necesidad de actuar ya contra Siria. Es la cayapa usual de EEUU y sus adláteres, muy similar a las denuncias calumniosas efectuada contra el líder iraquí Sadam Hussein, presentado falazmente también como poseedor de armas de destrucción masiva, para justificar la intervención militar de su país, su detención y posterior asesinato, su ocupación, el asesinato de cientos de miles de sus nacionales y su control hoy por empresas transnacionales energéticas.

El gobierno sirio ha refutado las acusaciones y las ha calificado de guerra sucia mediática aupada por la histeria de los rebeldes, quienes han sufrido varias derrotas en las últimas semanas ante los ataques militares de las fuerzas leales al Presidente. El plan, muy similar al puesto en práctica en Irak, es enviar al experto Ake Sellstrom con un equipo de las Naciones Unidas, para que certifique el uso de armas prohibidas por el gobierno de Bashar al-Asad e intervenir luego con una fuerza militar nominalmente plurinacional, pero realmente a cargo de la OTAN. Sellstrom trabajó en el equipo de inspectores de armas de la ONU en Irak. En forma increíblemente cínica, el gobierno de Obama pide que se deje trabajar al “independiente” equipo de “expertos”, para saber que ocurrió exactamente.

La realidad escondida por la gran prensa internacional, y también por la nuestra, es que los rebeldes no son sino mercenarios armados al servicio de los intereses de EEUU y de Israel en la región, que estos mercenarios hostigan y asesinan a la población civil siria y la hacen abandonar sus hogares, acusando luego de su desplazamiento como refugiados al gobierno de al-Asad; que son armados indirectamente por las potencias occidentales, que les permiten actuar con total impunidad y que Siria es hoy una pieza clave de los intereses del estado sionista de Israel y el gobierno estadounidense. La resistencia de Rusia, quien ha movilizado fuerzas navales en el Mediterráneo, ha evitado la invasión militar, pero el círculo se está cerrando; sin embargo, no hay que olvidar que el escenario es complejo, pues tiene incluida la situación actual de Egipto, la desorganización y luchas internas de la oposición siria, el nuevo gobierno en Irán y la actuación de Hezbollah desde El Líbano.

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