Siria y plan de magnicidio situaciones que denotan cinismo y cobardía de la derecha imperial y local

                                                         El cinismo y la cobardía

                                                             salieron de la MUD un día

                                                                   pero regresaron con alborozo

                                                                         porque más pudo la mediocridad

                                                                    que la hidalguía que ella tenía

La guerra imperial de USA, Israel, la OTAN, Al Qaeda y algunos de sus aliados países árabes, que le sirven de comodines, contra la República Árabe de Siria está en puertas, sólo podría pararla, sostienen analistas de la política del Medio Oriente, la acción firme de disuasión y contención que adopten Rusia y China, ya, no sólo a través del veto que ambos países pudiesen adoptar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sino con medidas fuertes de presión que le hagan entender a los halcones del imperio, que de concretarse la amenaza de atacar militarmente a la nación árabe , habría de parte de ellos, sobre todo de los rusos, una respuesta simultanea atacando a algún país aliado a los imperialistas; y esto sería así por el carácter estratégico que tiene Siria en el mantenimiento del equilibrio inestable hasta ahora existente en  la zona. Es decir, lo que está por acontecer, en esa región del mundo, coloca a la humanidad al borde de una nueva guerra mundial, porque, además, Irán no permanecería pasivo ante una eventualidad como la que está planteada.

Una vez más, el cinismo se asoma como la norma de conducta imperial, a la hora de preparar cualquiera de las tantas agresiones que han emprendido, en las últimas décadas, contra diversos pueblos del mundo. Cuando Vietnam, apelaron a la voladura de un buque que tenían anclado en el Golfo de Tonquin, con lo cual justificaron la declaratoria de guerra que le hicieran al pueblo vietnamita por más de 12 años; cuando el ataque a Iraq, también arguyeron un cínico argumento: el de la tenencia por parte del gobierno iraquí de armas de destrucción masiva, que por supuesto, nunca aparecieron; cuando la agresión a Libia, argumentaron como justificación, las supuestas masacres que estaba cometiendo el gobierno de Kadaffi contra su propio pueblo, que luego se evidenció que tales acciones las cometían las fuerzas mercenarias pagadas y armadas por los secuaces del imperio.

Y ahora, con el caso sirio, pretenden sustentar sus planes de guerra en supuestas masacres cometidas contra el pueblo, empleando armas químicas, por el gobierno de Bashar Al Ashad, cuando la realidad de los hechos es que tales acciones criminales la han propiciado ellos mismos, dotando con esas armas a grupos de mercenarios de la misma estirpe de los que utilizaron en Libia.

Tal cinismo no tiene parangón, sólo que por el poder mediático del que disponen tergiversan la realidad y crean una realidad virtual acorde con sus intereses, que en todos los casos están en correspondencia con la apetencia que tienen por apoderarse de las riquezas naturales de los países que agreden.

La cobardía se les palpa, cuando en las guerras sofisticadas que ahora desarrollan, de carácter misilístico, casi no exponen la vida de sus soldados, ahorran  a sus muertos, no por humanidad sino para apaciguar la protesta en el interior de los EEUU; los muertos, de su lado, los ponen los mercenarios que ellos preparan y pagan para que les hagan sus guerras, y, lamentablemente, aquellos nacionales de los países invadidos embaucados por sus patrañas mediáticas.

Por otra parte, como ha sido  denunciado por el gobierno bolivariano, habría una sincronía entre el ataque imperial a la República Árabe de Siria y el abortado plan magnicida que se intentaría para acabar con la vida del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro y la del Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. Plan que tenía como orquestación el propósito  de que el impacto mediático que causaría la guerra de Siria, sería de tal magnitud que opacaría parcialmente la reacción que provocaría el asesinato de las máximas autoridades venezolanas; este plan magnicida, naturalmente, al ser develado y denunciado, y capturados algunos (2) de sus ejecutores, pierde efectividad, pero esto no implica que haya sido desmontado totalmente, aún quedan 8 de los mercenarios conjurados por detectar y neutralizar.

Pero, como para no quedarse rezagada y sentirse a la par de sus congéneres y mandamases internacionales, la derecha local, también, hace gala de su contumaz cinismo y de su sin par cobardía. Ante la denuncia del gobierno de que sectores de esa derecha están involucrados en los planes magnicidas, desestiman los señalamientos, lo llevan a la chanza y mienten cínicamente; como cuando el golpe de estado de abril de 2002, en el que muchos estaban conjurados, pero con el retorno a la constitucionalidad, se apresuraron a declarar que habían ido a Miraflores a saludar a su amigo Carmona, y otros tuvieron el tupé, o más preciso, las bolas de decir que casualmente iban pasando y los llamaron. Mayor cinismo imposible. Cobardemente, ninguno es capaz de asumir la responsabilidad de sus actos y también optan por contratar mercenarios para que acometan lo que ellos directamente no se atreven pero planifican y auspician; de tal palo tal astillota.

 


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Miguel Ugas


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