La democracia estadounidense es puro poder

Los y las historiadores según el común somos muy inteligentes porque sabemos mucho. Bueno, no es del todo cierto aunque, modestamente, debemos reconocer que somos muy inteligentes pero eso de que sabemos mucho no es del todo muy cierto porque debemos diferenciar entre saber mucho y ser muy chismosos que es lo que verdaderamente somos: “chismosos”. Claro, por chismosos, muchas personas se nos acercan a “echarnos cuentos” de todo y de todos. En una ocasión “el Buho” estuvo echándonos cuentos sobre gente que conocía muy de cerca durante tres (3) horas y, gracias a esos decires, nos comprendimos algunas realidades de algunas familias de esas que se auto-denominan “criollas con clase”. Por ahí hay un ciudadano que dice ser descendiente directo de Simón Bolívar aunque su familia arribó a ésta, nuestra Patria, a finales del siglo XIX. Otros dicen ser descendientes directos de aquellos que lucharon por la Independencia y aquello les dio todo el derecho de participar en la distribución de tierras que realizara el “centauro del Llano”; unos otros consideran que los derechos adquiridos durante sus luchas por la institucionalidad del Estado venezolano ya les concedía todos los derechos naturales para prevalecer en la Historia de la Patria. Claro y por supuesto no nos estamos refiriendo al pueblo que tan bien describió en su novela: “Lanzas coloradas”, don Arturo Uslar Pietri, aquellos “los invisibilizados” y aunque ustedes no lo crean y/o lo acepten pero ese pueblo que describió en su novela referida, don Uslar Pietri, es el pueblo que contiene en su inconsciente colectivo “la furia patriótica” de ser “libres, independientes, nacionalistas y solidarios” con sus congéneres. Es ese pueblo que se enfrentará contra cualquier “insolente que ose pisar la sagrada tierra de nuestros libertadores”.

Nos más arriba decíamos que los historiadores y, también, las historiadoras somos chismosos cualidad que no tienen ni contienen en sus expresiones cotidianas ni los politólogos y ni las politólogas, ni las internacionalistas ni los internacionalistos. Nada de eso, es nuestra “cualidad natural” como estudiosos y buenos “escuchosos” de todas las conversas que giran a nuestro alrededor como también nos basamos en las lecturas que nos agradan, las lecturas de autores con los cuales compartimos afinidades intelectuales de todo tipo como también disfrutamos de autores que son profundamente reaccionarios y contra-revolucionarios exceptuando, claro está, a los nazi-fascistas; los leemos porque como historiadores somos, objetivamente, seres inteligentes que debemos conocer, analizar, reflexionar y concluir opiniones de nuestros opositores naturales y aquellos artificiales (mayameros y piti-yanquis). Como chismosos estudiamos a nuestros enemigos ideológicos para conocer “por donde pisan” y “por donde viene la mano” para prevenir y prevenirnos sobre posibles sorpresas que pudieran salir en el camino revolucionario de evolución y perfectibilidad de la Revolución Bolivariana. Es por ello que como “estamos picado de culebra” espetamos todo lo que tengamos que decir, lo expresamos así “los opositores” nos respondan cuasi en insulto porque para ellos todo aquello que salga de nuestros pensamientos paradigmáticos es “anti-natura y comunismo puro y duro”.

En ese orden de ideas, a todos y todas aquellas personas con, inclusive, cierto grado de sensibilidad “nos dio un fresquito” cuando Barack Obama ganó su primera ronda electoral suponiendo que por su carácter de ser afro-descendiente podría tener más sensibilidad no solo frente a los graves problemas sociales del pueblo estadounidense (nos sustentamos nuestras esperanzas en sus “promesas electorales” porque somos solidarios con el pueblo estadounidense) y confrontar los desastres que había heredado de nuestro “pana” y camarada George W. Bush, hijo. Iremos más allá, nos, nos solidarizamos con las declaraciones de nuestro Comandante en Jefe, Hugo Rafael Chávez Frías, y las opiniones-advertencias del Comandante Fidel Castro sobre la “seguridad personal” que debería mantener el primer Presidente estadounidense negro de la Historia de los EEUU de América más después de disfrutar cínicamente de aquella película, larga y aburrida, de “lo que el viento se llevó”.

Pues resulta que quien nos colocó de nuevo en tierra, nos obligó a poner los “pies en tierra”, nos obligó a aterrizar y apuntarnos que estamos en revolución ha sido José Vicente Rangel Vale (JVR) cuando nos ha advertido que nuestro adalid afro-americano tiene su propia agenda presidencial que está endorsada en la “nueva política Obama” (JVR dixit). Tal agenda no solo es “better than that of George W. Bush” sino que la supera en creces en inteligencia, diseño y profundidad geopolítica a pesar de los rompecabezas de “politólogos e internacionalistas”, nacionales y ajenos, que tratan de ver solo “árboles en el bosque”. Por eso decimos que los historiadores y las historiadoras somos más inteligentes, profundos, serios y precisos y ahora voy a demostrarles porqué nos decimos y sostenemos ese realidad objetiva.

Sencillo, nuestra metodología y técnicas de investigación son base fundamental para un análisis objetivo y realista de situaciones y escenarios nacionales e internacionales; por cierto, metodología y técnicas de investigación impuestas en la Escuela de Historia por aquel recién llegado de México, doctor Germán Carrera Damas, cuales nos permiten cuando la condimentamos con el marxismo bien estudiado y confrontado con el positivismo y la Escuela Popperiana impuesta en la Escuela de Filosofía (ambas escuelas de la Universidad Central de Venezuela: “la universidad”) por el filósofo, Juan Nuño, aquel filósofo que le respondió en el Aula Magna (UCV) al autor de “marxistas, marxianos y marxólogos” que “…el marxismo es como aquel ron que liga con lo que le ponga porque le sobra sabor…” Acéptenlo, somos superiores y nuestro Comandante en Jefe, Chávez Frías, lo sabía y lo mantenía. Nos permitimos sugerirle estudiar el texto de Luis Peña (ediciones UCV) sobre técnicas de investigación aunque don Alberto Navas y el Cronista de Caracas ya lo consideran superado pero para comenzar, nada mal.

Pues como lo exponíamos más arriba, don Barack Obama no es un niño de pecho sino todo un “deep thinker and convince conservative”, es decir, un social-demócrata de derechas estadounidenses que son algo diferentes a los social-demócratas europeo-comunitarios incluyendo “los mencheviques”. Por ello, en las actuales realidades que estamos viviendo, globalmente, en el “caso Siria”, el “compañero Obama” se solidariza con el social-demócrata, también, de derechas pero europeo-comunitario, es decir, el señor Presidente de Francia, François Hollande, quien ha expresado, públicamente, que va a bombardear Siria porque sí y porque le da la gana porque hay que recuperar cual Napoleón el Imperio francés que fuera derrotado en Waterloo. Una sugerencia a politólogos, politólogas, internacionalistas e internacionalistos, lean Historia Mundial del siglo XIX y/o estudien marxismo.

¿Hacia dónde estamos caminando? Fácil, nos, los historiadores, más si somos marxistas, conocemos que el proceso de expansión del capitalismo en su fase imperialista desde mediados del siglo XVIII hasta la finalización de la 2da. Guerra Mundial (1945) ha transitado por las realidades de “armas, religión, colonialismo, neo-colonialismo y expansión y desarrollo de los mercados mundiales y control tanto de las materias primas como del tráfico de estupefacientes”. Pues bien sí nos atrevemos a consultar al ministro Rafael Ramírez Carreño quien sabe de petróleo para que nos eche el cuento de la realidad histórica del desarrollo de la industria petrolera a nivel mundial y las actuales circunstancias que está llevando a una muy seria contradicción entre el desarrollo del sistema capitalista, la crisis energética mundial, los mercados de todo tipo desde consumo pasando por el de los estupefacientes y terminando por el financiero y la supervivencia del imperialismo mundial encabezado por los EEUU de América y sus “aliados y socios” conoceremos dónde está parada la realidad de Venezuela y de su Revolución Bolivariana.

Es decir, para la comprensión de “tirios y troyanos” tenemos en primera instancia que los EEUU de América ya no está disfrutando de la “unipolaridad” sino que sus propias contradicciones internas obligan al Poder (Müller Rojas dixti) a redefinir su “política internacional” y es ahí donde entra la tesis de José Vicente Rangel Vale sobre la “nueva política Obama”. En segundo lugar, el Poder inmediatamente referido ha conocido la profunda crisis estructural del capitalismo y del Capital y trata de alcanzar “el retorno al pasado”, es decir, un neo-neo-colonialismo que estamos observando con, particularmente, el desarrollo de la “Primavera árabe” que necesita triunfar en su diseño de “caos y muerte” para el control total del Medio Oriente al mejor estilo del siglo XIX (por ello la tesis de Samuel Huntington). En tercera instancia, Washington, es decir, tanto la Casa Blanca como el Congreso de los EEUU de América saben y así lo están desarrollando la “política de guerra” de rodear tanto a China como a Rusia como sus dos (2) contradicciones fundamentales; la una, Rusia, por su real importancia no solo en reservas de crudo y materias primas estratégicas sino por ser la “frontera natural” que no permite controlar las vías de comunicación hacia China; la otra, China, tiene y contiene dos (2) realidades fundamentales: la relación entre su Historia y su Cultura y su población que permite influir sobre sus propias realidades geográficas. En cuarto término, la “nueva política Obama” en nuestro entender se sustenta en desarrollar el “caos total”, es decir, el enfrentamiento interno-nacional para, sobre la base de ese caos social llámese “armas químicas”, llámese desconocer de resultado de elecciones libres, directas, democráticas y participativas, llámese tráfico de estupefacientes, llámese situaciones naturales, poder, literalmente, invadir un país determinado en el nombre de la variable “política humanista internacional” dentro de la “nueva política Obama” aún y cuando esa variable no está contemplada en el sistema jurídico internacional que nunca fuera considerado durante la expansión capitalista-imperialista del siglo XIX según lecturas realizadas en el texto: “Treaties and Agreements with and concerning China”. “Colorín, colorado, este chisme se ha acabado”.

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