La Vinotinto y sus hinchas siguen vibrando

"No hay nada menos vacío que un estadio vacío.

 No hay nada menos mudo que las gradas sin nadie".

Eduardo Galeano

 

A los 75 años, mantengo la firme disposición de seguir gambeteando todos los achaques de la vejez, con todo el entusiasmo de un aficionado de la Vinotinto, sin llegar al extremo de fanatizarme, para seguir  disfrutando en las buenas y en las malas, cada actuación de nuestra selección, pletórico de emoción, al ritmo de las 33683 mil almas, que llenaron el monumental de Maturín, para gozarse el triunfo frente a la oncena peruana, cuando la necesidad de los tres puntos era tan urgente, como buscar agua en un desierto al saberse extraviado.

Apenas finalizó el juego, con la reconfortante victoria; entrevistaron al autor del único gol: Salomón Rondón, y sus ojos se encargaron de dar la respuesta al dejar una demostración de su amor por la camiseta, cuando se inundaron de lágrimas al interrogarlo sobre su anhelo de estar en un mundial. Y no es para menos, ya que, las oportunidades a su edad se reducen, como cualquier ser humano, pero seguimos pensando, con la idea y la esperanza fijamente en la expresión optimista ¡Tengo fe!

Los próximos partidos, son, como dicen los resteados, para echar toda la carne en el asador. Frente a Bolivia, la selección más cercana en la tabla de clasificación, la cual superamos por un punto y eso otorga por los momentos el séptimo lugar –por lo menos estamos en repechaje o en el punto de lotería– la tendremos en el engramado del monumental de Maturín y esos tres puntos significan una tonelada en oro para seguir soñando en el mundial, pero ahora, un poco más en la realidad. 

Después vamos a enfrentar a tres grandes selecciones por tradición y capacidad demostrada en el campo de juego: Uruguay, Argentina y la vecina Colombia. Los charrúas y argentinos, están divisando el puerto, con mucha tranquilidad, pero a los colombianos les entró una borrachera y en cada traspié nadie puede asegurarles un puesto en el próximo mundial, el cual tiene tres sedes al comenzar: Estados Unidos, Canadá y México.

Por los momentos sigo, como una mujer recién hecha madre, pendiente de nuestra selección, pero además pensando en el mundial, como lo hacía el destacado escritor uruguayo, Eduardo Galeano, quien vivía intensamente el futbol, al extremo de haber dejado un libro para la posteridad y debería ser parte de todo aficionado a este apasionante deporte ( El fútbol a sol y sombra) donde habla del negocio muy lucrativo de un juego universal, pero también, cuando aparece un driblador, que se lleva todo en el campo, hasta convertir el gol y además habla de su frustración –quería ser jugador– pero lo hacía bien, cuando dormía y muy bien.

 


Esta nota ha sido leída aproximadamente 811 veces.



Narciso Torrealba


Visite el perfil de Narciso Torrealba para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes: