De la abundancia al abandono: "La crisis pesquera que ahoga al Estado Sucre"

Desde el año 2013, Venezuela inició un proceso de deterioro económico que se agudizó por múltiples factores hasta transformarse en una crisis que llevó al país a perder casi el 75% de su Producto Interno Bruto (PIB). Esto desembocó en un incremento de la pobreza por línea de ingreso en más de 80% y de la pobreza extrema en casi 52%, según la última medición de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) del año 2023.

Pero es que la pobreza no es uniforme en cada estado del territorio nacional. Estados como Sucre, en el oriente del país, presentan niveles de pobreza mayores que el promedio de Venezuela. No obstante, en los últimos dos meses y medio, un suceso ha contraído aún más su economía e incrementado sus niveles de pobreza.

Un pase por la historia.

El estado Sucre ha visto deteriorar su economía y la calidad de vida de su población paulatinamente durante el último siglo, con períodos críticos entre los años 80 y 90. Además, entre 2013 y la actualidad, esta región del país experimentó un deterioro sostenido y progresivo de su economía.

La tierra de grandes héroes, como el gran Mariscal de Ayacucho, ha visto cómo desde 2014 cerraron empresas como la ensambladora Toyota, autopartistas, enlatadoras de atún y sardinas, centrales azucareros, fábricas de harina de maíz procesada, empresas mineras, entre otras. Incluso, actividades como la portuaria en la ciudad de Cumaná se diezmaron. Miles de empleos directos del sector privado desaparecieron, así como un número mucho mayor de empleos indirectos.

Las cifras muestran que Sucre, cuyo Producto Interno Bruto per cápita era de 2.814 dólares por persona en 2018, pasó a tener 1.687 dólares en 2024: un empobrecimiento de más del 40%. En contraste, estados como Distrito Capital, Miranda, Margarita, Carabobo, Aragua, La Guaira, Anzoátegui y Táchira incrementaron su ingreso económico entre un 15% y casi 40% en el mismo periodo, pese a la crisis que atraviesa Venezuela.

Pesca paralizada, hambre activa

El 30 de noviembre de 2023, las autoridades venezolanas en materia energética incrementaron el valor del combustible para embarcaciones pesqueras en todo el país. Así, el precio pasó de costar menos de 0,01 dólar por litro a 0,43 dólares.

Desde diciembre de 2023, más de 200 embarcaciones de la flota industrial permanecen sin trabajar, lo que ha dejado a más de 2.600 trabajadores y sus familias en situación crítica. A esto se suman 1.400 pescadores afectados, ya que 140 embarcaciones de madera de gran tamaño en el morro de Puerto Santo no han recibido combustible desde noviembre. En resumen, más de 4.000 familias han dejado de percibir ingresos, y no menos de 10.000 empleos indirectos (transporte de pescado, comercializadores, talleres de mantenimiento, astilleros, etc.) se han visto impactados.

Los efectos de este drama podrían sumar a la ya deteriorada economía Regional de entre 16.000 y 20.000 personas en pobreza extrema, más de 5.000 nuevos desempleados y una caída del PIB per cápita por debajo de los 1.400 dólares. Este escenario podría estimular la migración interna y externa, la causa de esta situación de paralización de una buena parte de esta actividad económica no se vinculan a la crisis nacional, sino otros factores como la falta de atención oportuna por parte de las instituciones o de previsiones de los impactos ante la implementación de algunas medidas, pues la evidencia demuestra que, mientras otras regiones crecen económicamente en medio decía crisis que atraviesa el país, Sucre continúa decayendo.



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José Antonio García


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