Las decisiones alocadas que viene tomando el demente Donald Trump, son para justificar según las enseñanzas dejadas por el pensado: Solón, son para esconder la gran crisis que vive el pueblo estadounidense, Donald Trump, la poderosa Nación Americana ahora genera desconfianza hay duda también en su liderazgo está al descubierto. Las políticas internas que efectúa el mandatario estadounidense, Donald Trump, desencadenan en una falta de inversión y una desconfianza que de continuar así, podría terminar en una guerra interna en ese país. También encontramos preocupación en la Unión Europea, que desde la segunda guerra mundial, se ha mantenido bajo la protección del poderoso imperio Americano, pero ahora comienza a dudar, le preocupa a la Unión Europea, el crecimiento y desarrollo de los BRIS.
El imperialismo norteamericano enfrenta una crisis interna, lo cual se evidencia en las decisiones controvertidas e incoherentes tomadas en los temas de interés global como el de la Franja de Gaza. Por otra parte, el imperialismo estadounidense la única opción que tiene para frenar la producción petrolera es con la aplicación del bloqueo a los mercados, y lo han hecho en varias ocasiones, por ejemplo, en el paro petrolero en el 2002. La principal amenaza de la seguridad nacional de Estados Unidos, impulsada por el demente Donald Trump, es afectar la producción al bloquear el acceso a los mercados a Venezuela. En fecha reciente ya hubo pronunciamiento de las autoridades de China en la que de manera general han emitido una respuesta contundente que deben dejar de aplicar las medidas coercitivas unilaterales específicamente contra el Gobierno y pueblo de Venezuela.
El imperialismo y el desarrollo del capital mundial están sufriendo una crisis económica y necesita expandir su dominio en otras naciones, donde puedan extraer sus recursos naturales. Que la humanidad está en riesgo por culpa del hombre ya no es una presunción, una hipótesis, una idea etérea, una especulación. La afectación negativa del medio ambiente por el irrespeto del hombre a la madre Tierra, es un hecho insoslayable. Y además para colmo y como si fuera poco surge una vez más el fantasma de la guerra y la ofensiva de la barbarie. El odio a lo distinto, los prejuicios y la ignorancia, se han impuesto como norma de conducta en distintos momentos para justificar muerte, conquistas de territorios, desplazamiento de poblaciones y hasta extinciones de culturas y pueblos enteros. Los europeos, por ejemplo, han practicado lo antes enumerado en la misma Europa, en América y el Caribe, en Asia, África y Oceanía.
En esta realidad de la locura, la barbarie y el fascismo, el hijo de migrantes Donald Trump ante el silencio cómplice de Europa, Japón, Canadá, Australia y los vasallos en nuestro continente, contraviniendo el derecho internacional y los derechos humanos, contrata a Nayib Bukele, nieto de migrantes, para enviar a un campo de concentración de El Salvador a cientos de venezolanos acusados, sin juicio alguno, de ser parte del Tren de Aragua. Algo parecido hizo otro migrante, Adolfo Hitler, hace cerca de 91 años, cuando creó los primeros centros de detención y eliminación en masa de seres humanos. ese tiempo, también reinó un silencio vergonzoso.
Las crisis capitalistas se deben a diversos factores, entre ellos la sobreproducción, la especulación financiera, la debilidad del consumo y las contradicciones internas del sistema capitalista. Entre las múltiples causas a esta crisis, además de la especulación financiera, podemos señalar la sobreacumulación, sobreproducción y la debilidad del consumo masivo, además de la pérdida relativa de hegemonía de Estados Unidos. Lo más grave de la desconfianza en EE.UU. es la falta de liderazgo.