En el texto anterior señalaba como la Sexta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos busca garantizar un juicio justo y público, con un jurado imparcial, información sobre los cargos, confrontación con testigos, citación de testigos propios y asistencia legal. Señalaba que Trump ignora estos derechos, y destacaba que el respeto a las enmiendas es crucial para la estabilidad y la confianza en el sistema legal estadounidense.
Además violar la Sexta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos puede tener consecuencias sustanciales, ya que garantiza derechos fundamentales relacionados con el debido proceso en el sistema judicial. Estos derechos incluyen un juicio público y rápido, un jurado imparcial, el derecho a ser informado de los cargos, la posibilidad de confrontar a los testigos en su contra, obtener testigos a su favor y la asistencia de un abogado.
En el caso de Marco Rubio, este, empujado por María Corina que tiene extrañas influencias con el poder estadounidense, ha provocado acciones sin soportes jurídicos contra los venezolanos en los Estados Unidos, todas ellas en clara violación de sus leyes y en particular de esta Sexta Enmienda.
Así lo declaró como secretario de Estado de Estados Unidos, quien aseguró que Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE, por sus siglas en inglés) asegura que realizó una revisión "cuidadosa" para verificar que los migrantes deportados a El Salvador tienen vínculos con el Tren de Aragua.
Bien decimos, presente los documentos de esa "revisión cuidadosa". ¿Por qué no la presenta? Porque no existen. Ellos no han investigado nada y se lanzaron a deportar extranjeros para mostrar poder y también tapar algunas cosas en los medios de comunicación, como las peleas innecesarias que tienen con sus aliados imperialistas europeos y la falta de resultados de Trump en Ucrania.
Entonces María Corina influyó en Rubio y en diputadas de origen cubano, quienes invocaron la Ley de Enemigos extranjeros, pero Venezuela no está en guerra. Un juez suspendió su aplicación, complicando la situación legal y dejando libre el uso de la Sexta Enmienda.
Pero el propio Trump ya había caído en la telaraña de fracasos e ineptitudes de Marco Rubio, y había declarado: «Me dijeron que pasaron por un proceso de revisión muy riguroso y que eso continuará en El Salvador», dijo Trump en declaraciones a periodistas desde el Despacho Oval.
Así que Trump, atrapado en los errores de Rubio, mencionó también las revisiones rigurosas que no existen. Según la Sexta Enmienda, deben presentar esos resultados; si no hay cargos formales, aplica el debido proceso constitucional.
La salvación para Trump y para todos es que la Corte Suprema le autorice a no cumplir la Sexta Enmienda y le permita actuar sin leyes y sin jueces, a su propio criterio, poder absoluto, cuando Trump diga que es un problema de Seguridad Nacional. Que se le otorgue un abuso de poder legal.
Al llegar a este punto agárrense todos los estadounidenses, porque cuando él diga que usted es un problema de Seguridad Nacional, no hay Sexta Enmienda que valga. Porque actualmente ser perseguido sin pruebas es la conducta dominante en el Gobierno de Estados Unidos. Y sin Juicio.
Procesos profundos de transformación social operan en los Estados Unidos actualmente, de manera compleja e imprevisible, moldeados por fuerzas históricas, culturales y económicas que exceden nuestra comprensión completa sin investigación social, en el momento presente. En cierto sentido, todos estamos a la expectativa para ver si al final seremos también arquitectos o victimas de esos cambios.