Entre tanto

Las medidas económicas y el socialismo

El socialismo no es una voluntad sino un modo de producción. Un modo de producción que, por cierto, no existe ni ha existido nunca. Quizás algunos modelos primitivos en el mundo y, probablemente, algunas formas de producir, distribuir y consumir sus bienes materiales, por parte de algunos de nuestros pueblos indígenas, se le parezcan.



El socialismo, como prefiguración de una sociedad para la producción y disfrute en condiciones de igualdad, que no se parezca y dé al traste con la sociedad de explotación y desigualdad que es el capitalismo, se construye. No es una invocación mental. Es un esfuerzo cotidiano y una lucha compleja.



De allí que, aunque en Venezuela trabajamos y luchamos por construir el socialismo desde una plataforma gubernamental revolucionaria, que permanentemente toma medidas para aliviar las dificultades, saldar la deuda social y proveer a todo el pueblo de la mayor suma de felicidad posible, sin embargo, ellas están asumidas dentro del corazón mismo del capitalismo y bajo los parámetros de dominación del mismo.



Por eso es que resulta complicado –y se debe desplegar toda una política comunicacional que detalle nuestras estrategias revolucionarias hacia el socialismo- explicar la aplicación de ciertas medidas económicas, como las más recientes, y cuyos objetivos últimos son fortalecer nuestro signo monetario y mantener todas la políticas sociales y la inversión de los beneficios que, en el capitalismo, se convierten en acumulación de capital en pocas manos.



Si miramos de manera individualista el ajuste que, teniendo todavía como referencia al dólar estadounidense, pasa de 4,30 a 6,30 el costo en bolívares y lo descontextualizamos de otras medidas complementarias, podemos caer en la trampa burguesa que califica de “paquetazo” a estas acciones y pretende colocarlas como iniciadoras de reacciones como las de finales de febrero de 1989, cuando el pueblo sí reaccionó contundentemente en contra de las imposiciones neoliberales que quisieron terminar de asfixiar al pueblo venezolano de entonces.



Por ejemplo, la proliferación de espacios (Mercal, Pdval, abastos Bicentenario, etc.) para la adquisición de bienes alimenticios y de consumo en general a bajos y justos costos, sólo es posible mantenerlos, tomando, desde el gobierno revolucionario, algunas medidas que –sin ser socialistas- tengan un efecto beneficioso para las grandes mayorías y para los beneficios sociales, aún en capitalismo.



Es importante la educación permanente. Es tarea del gobierno y de los partidos revolucionarios, especialmente del Psuv, desarrollar debates y explicaciones que profundicen en temas como estos y permitan blindarnos ante los ataque propagándisticos e ideológicos de la burguesía que se niega a abandonar la manera de producir y distribuir los bienes materiales, para siempre quedarse con la plusvalía y mantener la acumulación, mediante la explotación de las y los trabajadores.



A las batallas económicas y políticas les debe acompañar siempre la batalla ideológica, de comunicación y formación. Incluso, debe antecederles. De lo contrario corremos el riesgo de sufrir una contundente derrota. ¡Atentos!


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