¿De dónde salieron los 700 mil nuevos votos de Capriles?

Parece haber un total convencimiento de que los 700 mil votos adicionales que sacó el candidato fascista de la extrema derecha, provienen del chavismo; que en tan solo 4 meses casi un millón de venezolanos y venezolanas que votaron por el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías el pasado 7 de octubre, saltaron la talanquera y traicionaron la Revolución Bolivariana y socialista para estampar su voto a favor del neoliberalismo.

¡No me jodan!

Bien lo decía el politólogo Alberto Aranguibel: “un país no cambia su visión de nación, de los procesos de desarrollo y transformación, en apenas 4 meses”.

¿De donde salieron esos votos entonces? ¿Cómo puedo cerrarse la distancia de esa manera en estos pocos meses?

Más allá de aquellos análisis que prefiera hurgar en los defectos de la Revolución Bolivariana, al punto incluso de autoflagelarse, sería también atinado examinar todo el universo de posibilidades, y esto incluye la tesis de que el chavismo no ha reducido su caudal de apoyos, y mucho menos ha saltado la talanquera para apoyar al ex candidato fascista de la extrema derecha neoliberal.

En primer lugar, no podemos ignorar que existe un universo de 3 millones 700 mil electores y electoras que no votaron el 7 de octubre, como tampoco lo hicieron el 14 de abril, y que representa el 20% del padrón electoral. Sin embargo, no existe ningún estudio científico que pueda determinar que las mismas personas que no votaron el 7 de octubre, tampoco lo hicieron el 14 de abril. Es muy poco probable que los mismos 3 millones 700 mil ciudadanos y ciudadanas, con nombre, apellido y cédula de identidad, se abstuvieran de votar en ambas citas electorales. Por el contrario, dado el gran volumen de personas, en millones, es bastante posible que al menos un porcentaje de este grupo de personas haya votado en alguna de estas elecciones. Pero incluso asumiendo que la gran mayoría de ellas en realidad nunca vota, extrayendo apenas el 20% de estos casi 4 millones, obtendríamos los 700 mil votos adicionales que obtuvo la extrema derecha.

No obstante, esto no explica la merma de 700 mil votos que experimentó la Revolución Bolivariana.

Antes que nada, habría que dejar bien claro que una merma de 700 mil votos chavistas solo representa el 8% del total de votos obtenidos por el Comandante Presidente Chávez el 7 de octubre. Es decir, que el 92% de electores y electoras que votaron por la Revolución Bolivariana el 7 de octubre, volvieron a votar por la Revolución Bolivariana el 14 de abril. En este sentido, hablar de un descalabro del voto chavista es ciertamente un exabrupto que solo pretende hacernos caer en la trampa de la extrema derecha que busca el desanimo y la confusión.

Este 8% que no voto por la Revolución Bolivariana el 14 de abril, muy bien ha podido abstenerse, pensando erradamente que la contienda electoral estaba ganada de calle a calle, como lo indicaban todas las encuestas de opinión, particularmente las encuestadoras privadas, que incluso le daban al Presidente Nicolás Maduro una ventaja muchísimo mayor que la que tenía en su momento el Comandante Presidente Chávez antes de la elección del 7 de octubre.

Si bien los “expertos” dicen que las encuestas solo representa una fotografía de un momento específico y que no condicionan los resultados electorales, las mismas pueden ser utilizadas como motor de participación ciudadana, como bien ocurrió en la última elección presidencial en Colombia de 2010, donde precisamente la estrategia electoral del entonces candidato Juan Manuel Santos fue manejada por J.J. Rendón, el mismo que manejó la estrategia electoral de la extrema derecha venezolana para el 14 de abril.

A pocos días de la elección presidencial en Colombia de 2010, todas las encuestas daban un empate entre los candidatos Juan Manuel Santos y Antanas Mockus, lo que condujo a fortalecer la base de apoyo de Santos que en términos reales era mucho mayor que la del candidato del Partido Verde, dando como resultado una victoria aplastante de Santos por mas de 25 puntos de diferencia. Una estrategia similar, adaptada a la realidad venezolana, fue aplicada por el mismo J.J. Rendón, al procurar darle a la candidatura de Nicolás Maduro una holgada ventaja en las encuestas que causó un relajamiento en la acción militante de la base de apoyo de la Revolución Bolivariana, mientras que advertía a los simpatizantes de la oposición, particularmente los abstencionistas, sobre el peligro que podría significar el arrase “castro-comunista” de esa magnitud, activando así una mayor militancia y participación aprovechando una campaña que ya tenía dos años en marcha.

Por su puesto que esta explicación no pretende negar la existencia de serios problemas que atraviesa actualmente el país, como la inseguridad, el acaparamiento y la ineficiencia en la gestión de gobierno, los cuales deben ser abordados de manera franca, honesta y revolucionaria con el concurso de todo el pueblo venezolano, como bien lo ha expresado y se ha comprometido en hacerlo el Presidente Maduro. Pero lo que sí debe quedar claro, es que hay un intento de golpe en marcha para acabar con la Revolución Bolivariana, que cuenta con el inmenso apoyo de la potencia imperialista más grande de este planeta, en términos militares, políticos y económicos, y que el derrocamiento del Presidente Maduro pasa necesariamente por el desmoronamiento y la quiebra moral de los revolucionaros y las revolucionarias.

Aceptémoslo de una buena vez: Ganamos y somos MAYORÍA.

Y a cerrar filas porque NO VOLVERÁN.

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