La hora de la gerencia en las empresas estatales

Que esta es la continuación del gobierno de Chávez es evidente. Que deba seguir la misma ruta? no lo creo.

Es casi indiscutible el hecho de las profundas transformaciones políticas e institucionales que dejó el presidente Chávez. Quedará de cada quien juzgar su conveniencia. A mí me parece un balance positivo. En cuanto a la materia económica… bueno, hablemos de eso:

En primer término, lo mejor de la visión económica de Chávez, ha sido el bajar la economía de las altas esferas de lo macroeconómico a lo cotidiano: producción nacional, bienes y servicios, importaciones etc. Creo también que en eso se le pasó la mano: una cosa es tener el foco en lo microeconómico, otra cosa es ignorar el efecto que las variables macro –liquidez monetaria por ejemplo- produce en la llamada economía real, esa sobre la que Chávez quiso poner el acento.

En materia productiva, la evaluación de los resultados tampoco es halagadora. Se realizaron muchos ensayos y casi todos han fracasado: cooperativas, cogestión, nacionalizaciones, control obrero, propiedad estatal, EPS entre otros sin resultados visibles. En el marco de la guerra económica el sector privado también fue debilitado, pero el gran perdedor fue el pueblo.

Las causas son muchas, una de las principales es la corrupción - recursos no han faltado – tanto los provenientes de un fisco más solvente, como los derivados de la orientación del crédito bancario tanto de la banca estatal como la privada.

Luego de la derrota del referéndum en diciembre de 2007, recuerdo haber visto una cadena donde el presidente designaba unos “Vicepresidentes territoriales” con la intención de profundizar el trabajo “político” y delegar el trabajo administrativo, minimizando la importancia de este último. Considero que es aquí donde nace buena parte de los problemas de gestión del gobierno de Chávez: el menosprecio a lo técnico, a lo administrativo, eso que es justamente lo que amenaza con borrar los logros de estos años. Ahora Maduro debe decidir si corregir o eliminar, -porque sería una verdadera sinvergüenzura que siguieran como están-, Venirauto, Veniran Tractor, Invepal, Inveval, Invetex, Sanitarios Maracay, Rialca, Vivex, las Cementeras, SIDOR, Matesi, Proforca, Pulpaca, Alentuy, y toda suerte de fábricas endógenas, nacionalizadas, cogestionadas, expropiadas o las nacidas al amparo de un generoso presupuesto público en el marco de una visión errada de auto abastecimiento nacional, aderezado además con toneladas de reportes falsos y propaganda, soberbia y la negativa a corregir, designación de gerentes sin calificación (muchos militares entre ellos) entre otras muchas prácticas que se hicieron comunes en esos años, todo para “no darle la razón a la contrarrevolución”

La realidad sin embargo, es terca. ¿No son estas empresas emblemáticas justamente el mejor argumento para atacar a la Revolución Bolivariana y tildarla de ineficiente, incapaz corrupta, y en el mejor de los casos estructuralmente inviable?

Creo en las empresas estatales en sectores estratégicos, en la propiedad de los grandes medios de producción y en la producción estatal como mecanismo de regulación de los mercados, al actuar como elemento de competencia y como referencia en cuanto a precios. Casi todas las empresas mencionadas son buenas ideas, pero no tiene sentido engañarse con sus tristes resultados.

Es el momento de la gerencia, del hacer orientado a los resultados, de afrontar las realidades y luchar para transformarlas. La rentabilización de las operaciones de estas empresas es condición necesaria para la etapa que comienza. Para ello se necesita enfoque en los resultados, la contratación de talento gerencial, técnicamente capacitado y bien remunerado, orientado –indispensable la orientación – por los equipos políticos que el estado tenga a bien designar para velar por sus intereses de accionista, por la articulación de las empresas con los diferentes planes locales, nacionales y sectoriales de desarrollo, por la construcción de los encadenamientos necesarios, y por las prácticas administrativas dentro de la ética socialista. Estos equipos sin embargo no deben formar parte de la gestión de la empresa, de lo contrario se estaría reproduciendo el fracasado modelo de administración estatista. Venezuela es un país con suficiente demanda interna que facilita el éxito de estas iniciativas. Una gerencia empresarial en el socialismo no solo es posible sino que es indispensable, de eso hablaré en otra oportunidad.

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Economista (UCV)

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@jhernandezucv

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