Violencia política y parlamentaria

Todo indica que estamos en presencia de un juego suma cero, en el que el único camino para solucionar el conflicto pareciera ser la violencia, sea esta verbal o física.

Aunque los encuentros boxísticos son parte de los parlamentos en el mundo, el problema de fondo en Venezuela es que el “espectáculo” llevado a cabo el pasado 30 de abril en la AN es para disputarse la corriente Ideológica que pretende gobernar a los venezolanos, y allí radica la delicadeza del asunto.


La génesis del Parlamento es parlamentar, dialogar, debatir y contribuir al buen vivir del ciudadano. El des-parlamentar desvirtúa ese foro político y, por tanto es la antítesis del espíritu democrático. Acompañar a aventureros e irresponsables políticos en esa macabra cruzada significará pagar un costo político-humano tremendo que traerá consecuencias incalculables para el país.

Debemos rechazar enérgicamente que se niegue el derecho de palabra a los parlamentarios, tanto como que ese derecho constitucional, sea usado para ofender, vilipendiar, irrespetar, desconocer a las instituciones del Estado y para atentar contra la paz del pueblo venezolano.

También debemos rechazar que la majestuosidad del espacio parlamentario sea usada como un vulgar salón de fiestas, donde se usan pitos, pancartas, bocinas y cascos para amenizar la velada. Ese tipo de comportamiento profana, minimiza, y ridiculiza la labor del trabajo parlamentario, tanto como la pelea callejera, patotera, y colectiva que escenificaron los diputados que tienen la responsabilidad de sentar las bases jurídicas de nuestra amada patria.

La disidencia está amparada por el ordenamiento jurídico en un Estado democrático, el uso de esos mecanismos jurisdiccionales para manifestarla es característica sine qua non de un demócrata; el desapego a este principio, es muestra fehaciente del doble discurso de individuos que se dicen creer en la democracia.

Nuestro deber es frenar a los facinerosos que buscan atajos antidemocráticos para esgrimir diferencias políticas que ponen en peligro la vida de todos.

Una cosa es acompañar una propuesta política electoral y otra muy diferente, es ver con beneplácito el asesinato de nueve ciudadanos que apoyan propuestas políticas diferentes a las de otros.



[email protected]

Esta nota ha sido leída aproximadamente 668 veces.