¡Ay, si Chávez no hubiera ungido a Maduro!

Parece que importantes factores de la revolución no han caído en cuenta de las serias dificultades que muestra el escenario político para el proceso revolucionario después de la victoria apurada obtenida el 14-A. Arrecia la derecha con su plan conspirativo.

Menos mal que Chávez, visionario eminente de la revolución que construía, en un halo de inspiración que sólo los grandes hombres de la historia pueden mostrar, y casi al borde de dejar este mundo, pudo entender que sin él, se acrecentarían las peligrosidades que acechaban su proyecto emancipador. Y vino el milagroso 12-D. Tan solo once semanas le separaban de la inminente partida. Y pudo anunciar lo que históricamente se convertirá en la proclama que salvó la revolución venezolana. Entonces, estimuló a su pueblo que votara por Maduro. Allí quedó sellada la prosecución del proceso revolucionario.

Ahora, si se le busca con profundidad, la interpretación de ese hecho histórico, se tendrá que llegar a la conclusión de que Chávez intuía que sin él en el ruedo de la lucha electoral, un doloroso revés a la revolución le esperaba. Y además sabía más que intuía, que se estaba en los altos niveles de los cuadros políticos de la revolución, con altísimas deficiencia para abordar los liderazgos que la revolución exigía. Por eso los hechos presentes de hoy, pudo Chávez vislumbrarlos con osada maestría.

Es casi seguro y aunque parezca una especulación, puede desprenderse de los hechos expresados, que la revolución hubiera pasado a otros escenarios de lucha si Chávez, iluminado por las luces de los caminos de redención popular, no hubiera escogido en Maduro el continuador de las riendas de la revolución. Por eso los cuadros más cercanos al presidente Maduro deben restearse con él. Con acciones comedidas, consultadas al gobierno y al partido.

Nadie entiende como es que se tomó esa medida de vetar a la oposición en la AN, para después desembocar en un acuerdo ridículo. El acuerdo parece gritar a mil voces que la medida estuvo equivocadamente tomada. Por eso, otra vez Chávez. El Comandante dejó todas las líneas de acción perfectamente trazadas.

Los cinco mandatos para el avance de la revolución son su legado teórico de mayor envergadura. Entonces no hay que inventar. Porque para los próximos años en que sea necesaria la preservación de la revolución en cualquier coyuntura histórica, ya no estará Chávez para levantar las banderas hacia la victoria. Y muy lacerante sería que los hijos de Chávez tengan que entregar en pedazos a la oligarquía, un legado en donde van impolutos, los despojos del amado presidente.

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