Discusión sobre el control obrero en PDVSA

La clase trabajadora en la República Bolivariana de Venezuela está dando un paso consciente hacia la organización política. Aquellos que permanecen prisioneros de las formas de pensar del capitalismo esperan por el salto organizativo práctico, se aferran con todas las energías a lo pasado, y rechazan como imposible el nacimiento de algo radicalmente nuevo de lo que no hay “experiencia” o muy poca experiencia, despreciando como negativo el caso de la CVG y empresas en control obrero tales como INVEVAL, Corpoelec, Industrias Diana y Lácteos Los Andes. En sí, esta es una expresión de la crisis de la clase trabajadora que la hace retroceder de nuevo ante la enormidad de sus propios objetivos: la derogación del Estado burgués y la crean del Estado revolucionario. La clase trabajadora se encuentra presa aun de la ideología capitalista y hace falta luchar para cambiar esta situación.

La ideología del capitalismo provoca una individualización extrema y convierte al hombre y mujer en una cosa. La división del trabajo nos convierte en autómatas, en simples rutinarios. En este marco, para la clase trabajadora es imposible encontrar satisfacción en el trabajo, limita la libre personalidad, y arrastra a un egoísmo brutal cuyo norte es la codicia. Esta es una limitante para la Revolución Bolivariana, concebida como un proceso colectivo.

De allí que hay que luchar contra la ideología capitalista, ya que ésta no es sólo un efecto de la organización económica de la sociedad capitalista sino también la condición de su funcionamiento pacífico. La mejor arma contra esta ideología de la dominación es la teoría revolucionaria del socialismo bolivariano. Esta teoría revolucionaria enseña que la solución a la crisis del capitalismo no consiste en introducir una serie de mejoras en la organización de la producción capitalista, sino que consiste en derogar el poder de la burguesía y su Estado.

La clase trabajadora, al estar obligada a entrar en la revolución socialista en una época de crisis revolucionaria y en una situación influenciada por la ideología capitalista, siente que el orden social burgués es un orden verdaderamente legal, mientras que siente que su acción política y la lucha contra la burguesía es algo “prematura”. Por ejemplo, intentar derogar una estructura organizacional protectora y garante de las relaciones capitalistas de producción, en una empresa socialista como PDVSA, es vista como una locura, una aventura, un acto de inmadurez y apresuramiento innecesario. Cuando en realidad es una obligación revolucionaria de primer orden llevar a cabo esta labor socialista. Este es un parámetro para identificar una posición honesta y libre de oportunismo ante la Revolución Bolivariana y el contenido del Plan de la Patria 2013-2019 como testamento político del Líder Supremo Hugo Chávez.

Se dice que es un imposible y muy complicado, cambiar radicalmente la forma como desde hace años se conducen los destinos de esta empresa. Empresa que esta minada de talento humanos, infraestructuras, maquinarias y espíritu revolucionario, pero que tristemente está siendo gestionada con los mismos manuales de la “vieja PDVSA”.

Las luchas libradas hasta el momento en el plano económico y político por la clase trabajadora venezolana, no son suficientes para que adquiera una conciencia de su propia legalidad. Sin embargo, esta conciencia terminará su maduración cuando se logre el triunfo definitivo sobre la burguesía. Luego de la victoria definitiva es que la clase trabajadora está en capacidad de familiarizarse con la magistral obra intelectual que el capitalismo ha edificado. Entonces, es cuando empieza la construcción de una nueva sociedad, y grandes sectores de la clase trabajadora empezaremos a tomar conciencia del trabajo intelectual que exige la dirección económica del Estado nuevo. Es natural que debido a la falta de experiencia práctica y la falta de una tradición en el ejercicio de una actividad responsable y consciente, la clase trabajadora experimente en sus nuevas responsabilidades una sensación de un peso más que como un acto de emancipación.
Los sectores de la clase trabajadora que ocupan los puestos dirigentes, acostumbrados a una vida tranquila, tratan de hacer aparecer como inútil y hostil los aspectos nuevos de la nueva sociedad; las autoridades medias y altas de las empresas socialistas del Estado tratan de evitar todo contagio en “sus” empresas de las formas organizativas de los trabajadores, como los Consejos.

¿En qué se basa este estrato de trabajadores que dirige las empresas del Estado revolucionario, para hacer ver como arcaicos los aspectos precisamente novedosas de la nueva sociedad socialista?. Uno de los obstáculos más complejos, en esta etapa de transición al socialismo y de la irrupción de la clase trabajadora en la revolución, es que la burguesía parece mostrarse más madura que la clase trabajadora, para controlar la economía y la producción. Esa es la variable con que juega el estrato mencionado de trabajadores. Debido a esta situación, la burguesía trata de convencer que el orden jurídico nuevo de la clase trabajadora es ilegal (los Consejos y las Comunas), con la misma seguridad con que afirma su orden jurídico como legal. Pues, la estrategia de la clase trabajadora debe ser ver al Estado burgués como una simple realidad en transición, un simple factor de poder, que no representa un obstáculo insalvable; y que todas las conquistas van dirigidas a adquirir la seguridad de que solo el nuevo orden jurídico socialista es legal.

Esta situación de postración de la clase trabajadora se debe a la mala educación que los reformistas y la academia han impartido a los trabajadores y trabajadoras, donde se presenta a las instituciones burguesas explotadoras con un aura de legalidad y perfección. A causa de esto, la clase trabajadora es inicialmente incapaz de destruir totalmente todas las instituciones burguesas, a la vez que no asume el papel del legítimo soberano, y presiente que la restauración capitalista es inevitable. Esta es la apuesta de los sectores reformistas. Para contrarrestar este sentimiento hay que hacer brotar la conciencia revolucionaria de la legitimidad e independencia de criterio respecto del Estado burgués, a su vez que se logra neutralizar el movimiento de ciertos sectores contrarrevolucionarios a lo interno, para hacerlos obedecer la legitimidad de la revolución socialista. La legitimidad de la revolución del Socialismo Bolivariano ha sido reconocida por el resto de los países del orbe y las instituciones burguesas mundiales, y da a la revolución socialista una conciencia de sí, que está reforzando el conocimiento que la clase trabajadora tiene de su propia fuerza.

Independencia y Patria Socialista…Viviremos y Venceremos

Msc. en Ciencias Geológicas

Pdte. Comisión Contraloría FBST-CCP-EBM


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