Clases sociales y lucha de clases (I)

INTRODUCCIÓN

Los propios hombres crean su historia. Esta verdad la comprende en el siglo XX la mayoría de los que meditan sobre las causas del desarrollo histórico. En nuestros días se hace cada vez más evidente que el futuro de la humanidad depende precisamente de la actividad de los hombres. Son los hombres quienes crean nuevas variedades de plantas que dan mayores cosechas y nuevas razas de ganado más productivo, inventan nuevos medios técnicos y hacen descubrimientos que permiten potenciar nuevos tipos de energía y realizar vuelos cósmicos. Por último, el siglo XX es un siglo de grandes revoluciones sociales y movimientos nacional-liberadores que han incorporado a la lucha por la transform.-mación de las relaciones sociales a muchos millones de personas.

Pero, ¿qué es lo que determina el comportamiento de los hombres? ¿Quizás, la voluntad de personalidades históricas insignes, de líderes cuyas nobles ideas se elaboran en despachos? Hubo un tiempo en que así lo consideraban muchas personas: basta que los gobernantes sean sabios e ilustrados para que los pueblos sean felices. Pero el curso real de la historia no lo confirma.

Para que las masas populares se vean incorporadas al movimiento por las transformaciones sociales, es necesario que esta lucha se sostenga en aras de sus intereses. Ninguna idea, por brillante que sea, es capaz de impulsar a los hombres para la lucha sino afecta estos intereses.

No obstante, sabemos que cada persona vive su propia vida, tiene sus intereses, se ve impulsada a la lucha por sus propias causas específicas, cada cual persigue su propio objetivo. Y los objetivos que se plantean distintas personas entran a veces en colisión, se contradicen. Es el choque de las acciones humanas lo que determina el curso de la historia. ¿Se configura éste de manera espontánea, impredecible? ¿O existen algunas leyes objetivas que rigen las actividades de los hombres? Diversas escuelas filosóficas responden a estas preguntas de manera distinta. La ciencia marxista de la sociedad considera que la actividad histórica se efectúa según determinadas leyes que tienen un carácter objetivo, es decir, inde-pendiente de la voluntad y conciencia de los hombres. Pero estas leyes de la actividad humana pueden conocerse y utilizarse para la transformación conscien-te de las relaciones sociales ¿Cómo es posible esto?

Aunque cada persona persigue sus propios intereses específicos, los intereses de grandes grupos de hombres en la sociedad coinciden en muchas cosas. Esta coincidencia se determina por el hecho de que los hombres pertenecientes a cada grupo ocupan una situación igual en la sociedad. Así, por ejemplo, los intereses comunes de los obreros en la sociedad capitalista están determinados por la circunstancia de que todos ellos no tienen medios propios de producción y, para ganarse la vida, tienen que contratarse y por su trabajo reciben un salario (a diferencia de los capitalistas, que obtienen una ganancia). Los intereses comunes de los campesinos o de los artesanos están también condicionados por su igual lugar en el sistema de relaciones sociales. Estos grandes grupos de hombres que se diferencian por su lugar en un sistema históricamente determinado de relaciones sociales se llaman clases. Es precisamente la lucha por los intereses comunes de clase lo que determina el curso histórico del desarrollo de la sociedad humana a lo largo de un prolongado período de su evolución. Por eso la teoría marxista considera la lucha de clases como la fuerza motriz de la historia y presta una gran atención al estudio de sus leyes.

¿Qué son  las clases y la  lucha de clases?

¿Por qué en determinada etapa de la historia humana surge la división de la sociedad en distintos grupos sociales con intereses opuestos, las clases? ¿De qué manera la existencia de estos grupos está ligada con las relaciones de producción entre los hombres? ¿Qué formas tiene la lucha de clases y cómo influye en el desarrollo de la historia? ¿En qué consiste la especificidad de la lucha de clases en la etapa contemporánea de desarrollo de la humanidad y cómo está vinculada al movimiento de liberación nacional? ¿Cuáles son las vías que llevan a la formación de una sociedad sin clases? Estas cuestiones están en el centro de la doctrina marxista de las clases y de la lucha de clases. Dicha doctrina es uno de los capítulos más importantes de la teoría marxista del proceso histórico, que permite encontrar la clave justa para la comprensión de los complejos procesos de la vida social en el mundo contemporáneo.

Capítulo I

EL CONCEPTO DE FORMACIÓN SOCIOECONÓMICA Y DE ESTRUCTURA SOCIAL DE LA SOCIEDAD

Para contestar a la cuestión planteada en el título del libro es necesario esclarecer ante todo, ¿qué es la sociedad? Es importante hacerlo porque las propias clases y la lucha que se libra entre ellas existen en la sociedad y están condicionadas por su estructura.

El hombre es un ente social. Aislado por largo tiempo de la sociedad, empieza a perder paulatinamente sus cualidades humanas. En la literatura científica se describen varios casos raros en que niños pequeños se criaron entre animales, sin ver a ningún hombre. ¿Qué es lo que representaban estos niños? Aparte del aspecto exterior no tenían nada humano. No sabían hablar, eran incapaces de utilizar razonablemente los instrumentos y no tenían ni siquiera los más elementales conceptos del mundo circundante. Tenían únicamente algunos instintos heredados por ellos de los lejanos antepasados del hombre y una experiencia individual de adaptación al medio natural adquirida sobre su base. Estos casos demuestran de manera palpable que el hombre se convierte en hombre exclusivamente entre los hombres.

En la sociedad existen las más distintas relaciones: familiares, políticas, religiosas, morales, económicas, etc. Cada persona está involucrada de una u otra manera en estas diversas relaciones sociales. El vínculo entre el hombre y la sociedad se realiza a través de diversos grupos sociales de que se compone la sociedad. La familia, los vecinos, la comuna, el grupo profesional, el poblado, la ciudad, la clase social, son ejemplos de estos grupos y unidades sociales de personas a través de los cuales el hombre se incluye en el sistema de relaciones sociales.

La sociedad es una forma específica de actividad vital, propia sólo del hombre, es un conjunto de individuos, grupos sociales y de relaciones sociales que surgen entre ellos y que se regulan por distintas instituciones sociales. La sociedad no se halla aislada de la naturaleza. Al contrario, al igual que el hombre, constituye parte de la naturaleza, la continuación de su desarrollo. La aparición de la sociedad está vinculada por eso a las leyes intrínsecas de desarrollo del propio mundo, de la naturaleza. No obstante, por otra parte, la sociedad se caracteriza por elementos y procesos que no se dan en la naturaleza circundante. En la sociedad no actúan fuerzas inconscientes, sino hombres dotados de conciencia y voluntad. Para vivir y reproducirse, tienen que comer, beber, construir viviendas, satisfacer sus necesidades esenciales. Y para ello tienen que trabajar.

Precisamente el trabajo es el factor que desempeñó el papel decisivo en el proceso histórico de surgimiento de la sociedad y del hombre. Desde el comien-zo mismo, el trabajo del hombre se orientó a producir unos u otros objetos necesarios para satisfacer sus necesidades. Al conseguir los medios de existencia indispensables y transformar al mismo tiempo la naturaleza, el hombre transfor-maba en el proceso de trabajo a sí mismo. El trabajo es el medio de sepa-ración del hombre del mundo de los animales y la base de su desarrollo.

Del simple aprovechamiento de los objetos ofrecidos por la naturaleza, que a veces se da también entre animales, nuestros antepasados poco a poco empe-zaban a crear instrumentos de trabajo. El organismo de los antepasados del hombre empezó a adaptarse no simplemente a las condiciones del medio am-biente, sino a la actividad laboral. En el proceso de larga adaptación del organis-mo al cumplimiento de operaciones laborales, el ser humano empezó a andar erguido, se dividieron las funciones de las extremidades delanteras y traseras, se producía el desarrollo de las manos y del cerebro. El trabajo, siendo una actividad conjunta de hombres, contribuyó al surgimiento y desarrollo de un habla intelegible, del idioma, como medio de comunicación y de transmisión de la experiencia laboral y social.

Las etapas de formación y perfeccionamiento del hombre y de los instrumentos de su trabajo eran al mismo tiempo etapas de formación de la sociedad humana en su forma primitiva. El hombre no podía aparecer al margen de la sociedad. Pero, igualmente, la sociedad no podía aparecer antes del hombre. Las formas sociales del vínculo entre individuos se desarrollaban sólo a medida que los antepasados del hombre se hacían hombres.

Cualquiera sociedad, sea cual fuere su forma, independientemente del grado de desarrollo histórico en que se halle, no puede existir y evolucionar sin la producción. La producción de bienes materiales aparece siempre en forma de modo de producción histórico concreto, que representa la unidad de los dos aspectos indisolublemente vinculados entre sí: las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Las fuerzas productivas expresan la relación de los hombres con los objetos y fuerzas de la naturaleza, en lucha contra las cuales consiguen los bienes materiales indispensables. Las relaciones de producción son relaciones de los hombres entre sí en el proceso productivo.

Con ayuda de las fuerzas productivas la sociedad influye sobre la naturaleza y la modifica. En este proceso, la naturaleza aparece como objeto de trabajo universal. El objeto de trabajo es la parte de la naturaleza incorporada al proceso de producción. Se somete a distintos cambios en dicho proceso y se transforma en producto que satisface necesidades de los hombres. Esto se lleva a cabo con ayuda de los medios de trabajo. Los medios de trabajo es una cosa o un conjunto de cosas que el hombre coloca entre sí y el objeto de trabajo y con ayuda de las cuales influye sobre el objeto de trabajo. Por ejemplo, la azada en manos del campesino es el medio de trabajo con ayuda del cual influye sobre la tierra, la labra. Los objetos y los medios de trabajo en su conjunto forman los medios de producción.

La composición de los medios de trabajo es muy diversa y cambia de época en época. En la producción industrial y agrícola se utilizan hoy máquinas, motores, distintos medios auxiliares de trabajo necesarios para el transporte, almacenaje de productos y otros objetivos. La parte integrante más importante de los medios de trabajo son los instrumentos de trabajo, que pueden ser del tipo y destino más variado: azada, hacha, martillo, torno, máquina, etc.

Ahora bien, los medios de trabajo se convierten en fuerza activa que transforma el objeto de trabajo únicamente en contacto con el hombre. El hombre, los trabajadores son una fuerza productiva gracias a la existencia de conocimientos, experiencias, hábitos indispensables para realizar la producción.

Por lo tanto, las fuerzas productivas son los medios de producción, ante todo los instrumentos de trabajo, creados por la sociedad, así como los hombres que los ponen en acción y realizan la producción de bienes materiales.

Las fuerzas productivas forman la parte rectora del modo de producción, la base de desarrollo de la sociedad. A cada peldaño de desarrollo de las fuerzas productivas corresponden determinadas relaciones de producción.

Al producir bienes materiales, los hombres entran en interacción no sólo con la naturaleza, sino también unos con otros. Por eso, en el proceso de producción surgen entre ellos determinadas relaciones que llevan el nombre de relaciones de producción. Dichas relaciones son parte inseparable de toda producción material. El proceso de producción comprende las fuerzas productivas y las relaciones de producción, constituye su unidad. Las relaciones de producción se configuran independientemente de la voluntad y el deseo de los hombres. Están condicio-nadas, ante todo, por el grado de desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad.

De todo el conjunto de relaciones productivas las fundamentales y determinantes son las relaciones de los hombres con los medios de producción y, por consiguiente, las relaciones de propiedad. La propiedad sobre los medios de producción puede ser de dos tipos fundamentales: social o privada. Del carácter de la propiedad depende la situación, de los distintos grupos sociales en la producción y su relación es en el proceso de producción. Si los medios de producción pertenecen a algunos individuos o grupos sociales, que utilizan estos medios para explotar a los trabajadores, en este caso se establecen relaciones de dominio y sometimiento. Cuando los medios de producción pertenecen a toda la sociedad, son patrimonio del pueblo, entonces se establecen relaciones de ayuda mutua y cooperación. En las sociedades en que los medios de producción (tierra, fábricas, minas, etc.) pertenecen al pueblo, la producción se realiza para satisfacer las necesidades materiales y culturales de todos los miembros de la sociedad. Mientras que allí donde los medios de producción fundamentales pertenecen a individuos aislados, es decir, en las condiciones de la propiedad privada, la producción está subordinada al enriquecimiento de algunos grupos poco numerosos de la población.

Las fuerzas productivas y las relaciones de producción son dos aspectos de la producción social. Entre ellas existe una interacción constante, que se realiza de conformidad con la ley, descubierta por Marx, de la correspondencia de las relaciones de producción al carácter y nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. Ley cuyo contenido consiste en que, con la creación de nuevas fuerzas productivas por la sociedad, cambian, tarde o temprano, las relaciones de producción. Estas se configuran bajo la influencia de las fuerzas productivas. Pero precisamente las relaciones de producción son las principales, las que determinan las demás relaciones en la sociedad: políticas, jurídicas, morales, familiares, etc. Por consiguiente, con el cambio de las relaciones de producción cambian también todos los otros tipos de relaciones sociales. Pero, al mismo tiempo, cambian igualmente las instituciones sociales y la propia sociedad en su conjunto.

Las relaciones de producción se configuran sobre la base del desarrollo de las fuerzas productivas, pero a su vez, ejercen una influencia inversa activa sobre el desenvolvimiento de las fuerzas productivas, sobre los ritmos y el carácter de su crecimiento. Si las relaciones de producción corresponden al carácter y nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, en este caso aceleran la evolución de las últimas, les dan un amplio margen y de esta manera actúan como motor del progreso de toda la sociedad. Y si las relaciones de producción dejan de corresponder al carácter y nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, no sólo no contribuyen al desarrollo de las últimas, sino que se convierten en su traba, en su freno. En tal caso, se requiere la sustitución de un modo de producción por otro, y por consiguiente, la sustitución de una formación socioeconómica por otra.

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