10-E: complejidad analítica, la no juramentación de un líder latinoamericano

Venezuela ha vivido intensos momentos de agitación política durante toda su historia, incluso antes de que fuera reconocida a nivel internacional como una república independiente. En los últimos veinticinco años, el pueblo venezolano ha tomado parte directa en la acción política del país; un pueblo joven y sin memoria se levanta cuando sus derechos ya han sido más que ultrajados, cuando ya el hambre pasa de ser un mal soportable a una ira que mueve masas, cuando la pobreza, la miseria, el analfabetismo y el abuso de poder tomaba verdaderamente las calles, las casas, a las personas.

Entre tanto alboroto de sentimientos y resentimientos, entre tanto “yo no fui” que había vivido la escena política del país, un hombre asume la responsabilidad por los actos cometidos el 04 de febrero de 1992. Este hombre, a partir de entonces, alza la esperanza del pueblo venezolano que durante tanto tiempo había vivido en la miseria; quién diría que ese hombre, luego de pocos años al ser elegido presidente de la República, se convertiría en el líder de los movimientos socialistas a lo largo de Latinoamérica, continente arrasado por dictaduras derechistas que poco buscaban el bienestar de la nación.

El 07 de octubre del año 2012, Venezuela es participe de una fiesta electoral masiva y ese líder, Hugo Chávez, es reelegido por quinta vez. Presentando una crisis de salud producida por un cáncer, el presidente Chávez sale del país hacia La Habana, donde pretende tratarse medicamente. Esto despertó infinidad de opiniones, de deseos mal intencionados, de oraciones por su bien y por su mal; la oposición del país, durante su ausencia, ha estado lanzando a través de diferentes medios reportes médicos, cadenas de mensajes de texto y reportajes que aseguran que la salud del presidente Chávez está fuertemente mermada, que morirá en pocos días o bien, que ha muerto ya pero que no quieren dejar rodar la noticia.

¿Es que acaso la derecha venezolana no tiene mejores cosas que hacer que rogar por la muerte de este hombre? Así parece. El diez de enero, según lo dicta la constitución de la República Bolivariana de Venezuela, es el día en el que el presidente electo debe juramentarse, el país entró en una fuerte tensión conforme se acercaba el día. El periódico digital Noticia Al Día publicó al respecto un artículo en el que cuestiona si habrá o no posesión presidencial el determinado día, escrito que se publica el seis de enero; en este articulo se relata una incertidumbre nacional sobre las interpretaciones que cada facción política hace del artículo 231 de la constitución nacional.

La oposición venezolana apuró en la Asamblea Nacional la discusión de este y otros artículos más pero ¿con que fin? ¿Para defender y cuidar que no se estuviese violando la magna carta? ¿O acaso para encontrar, por mínima que sea, una falla que obligase al presidente a dimitir el cargo y que en el país se realizaran otras elecciones a unos cuatro meses de la última elección presidencial? ¿Se ha quedado sin ideas, sin visión, sin objetivos y sin herramientas esta hipócrita, descarada y mal organizada oposición? Aunque una pregunta más pertinente es si han tenido ideas, visión y objetivos claros desde un principio.

Al respecto de la posterior interpretación de los artículos hechos por la Sala Constitucional, la periodista María Carolina Turarén escribe para el diario Aporrea lo siguiente:

La juramentación del presidente reelecto puede ser efectuada en una oportunidad posterior al 10 de enero de 2013 ante el Tribunal Supremo de Justicia, el cual fijara el acto, una vez que exista constancia del cese de los motivos sobrevenidos que hayan impedido la juramentación.

Continua:

Si el Juramento por “cualquier motivo sobrevenido”, no se produce ante dicho órgano y en la mencionada oportunidad, deberá prestarse el juramento ante el Tribunal Supremo de Justicia, sin señalarse una oportunidad específica para ello.

Resaltemos una última parte: “…la Sala Interpreta, pero no puede modificar la Constitución.”; la constitución parece estar respetada en toda su amplitud. No hay defensores de la constitución más arduos que el pueblo mismo, y a razón de esto el 10 de enero del presente año fue testigo de una manifestación concurrida en la que pintorescos personajes se vistieron con una banda presidencial a la voz de la consigna “yo soy Chávez, Chávez somos todos”. Venezolanos fueron los que se presentaron en las calles a dar un apoyo al presidente; esa Venezuela hundida e ignorada a lo largo de la República “democrática” ha venido reivindicándose, ha venido siendo vista, siendo atendida.

No es de extrañar entonces que el 10-E haya sido un día en el que venezolanos hayan tenido la osadía y la elocuencia de ir a caminar con una banda presidencial, hayan ido a escuchar los discursos de apoyo y solidaridad latinoamericana. La derecha venezolana se ofende, se indigna porque la Sala Constitucional no ha dado el vistazo a favor de ellos, porque la interpretación de la Sala de los artículos no ha coincidido con la interpretación mediada e interesada que ellos mismos han hecho.

Citando a una molesta y valiente mujer que salió  a las calles en el 2002 durante el golpe de Estado perpetrado por esta misma oposición descarada: “Yo voté por Chávez, yo quiero que Chávez termine su mandato.” Es la viva imagen de la realidad del país, si bien la izquierda ha venido perdiendo gente en los últimos años, la gente de Venezuela no está dispuesta a renunciar a los derechos ni a los beneficios que ha ganado bajo el gobierno de izquierda del presidente Chávez.

Si bien es cierto que al país aún le faltan mejoras, si bien es cierto que el comandante Chávez no ha tenido un perfecto mandato y que aún en el país está presente la corrupción y la ineficiencia, bajo el mandato de la izquierda el pueblo ha vivido libertades que, tomando en cuenta la historia, no había tenido nunca.

Las predicciones, los anhelos de la derecha de que ocurra con Chávez como ocurrió con Cipriano Castro y Gómez son anhelos infructíferos, son predicciones falsas. La derecha tiene empañada su bola de cristal, pues la izquierda resplandece fuerte en las calles, en los barrios, en los pasillos, comedor y salones de mi amada Universidad Central de Venezuela, prometiendo que el pueblo no volverá a dormirse y que defenderá a capa y espada sus libertades, sus derechos y sus beneficios tal y como los defendió en el 2002, tal y como los defendió el 07-O, tal y como los defendió el 16-D, tal y como los defendió el 10-E.

Venezuela despierta, lucha. El diez de enero todos y cada uno de los votantes que apoyaron a Chávez en las elecciones se juramentaron y tomaron posesión de mando, esperando atentamente al progreso de su recuperación. En la opinión de esta futura antropóloga y politóloga, el diez de enero supuso para Venezuela la reafirmación de que la libertad ha llegado y nunca más la dejaremos escapar de nuestras manos, de nuestra tierra.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA


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