¿Reformismo para la reproducción metabólica del Capital o revolución socialista?

¿Cómo caracterizamos la crisis actual del Capital y que salida proponemos para ella?

“El capitalismo es un tipo de propiedad mercantil y burocrática en la que predomina la cantidad sobre la calidad; las mercancías y el capital sobre las personas; el mercado y el intercambio sobre la razón y el amor; el frío interés material sobre la ética y los valores; el cálculo despersonalizado de ganancias y pérdidas sobre la amistad y el fetiche del dinero sobre los seres humanos” (Kohan 2008).

El capital atraviesa de manera cíclica y continua al mismo tiempo una nueva crisis periódica, el cual, por su presencia en gran parte de los países del mundo, tiene repercusiones importantes en la calidad de vida de la sociedad en general. Hombres y mujeres por igual, pasan ser parte de grandes ejércitos humanos de desempleados crónicos, en palabras de Mészáros en “La Crisis Estructural del Capital”; quienes se incorporaran al mundo del trabajo siempre y cuando el mercado de bienes, servicios y financiero se estabilice, de manera tal que pueda aumentar significativamente sus niveles de productividad y ganancias para sus beneficiarios directos. “En las décadas recientes el desempleo estaba limitado en gran medida, en los países capitalistas altamente desarrollados, a los bolsones de subdesarrollo, y los millones de personas afectadas por él solían ser optimistamente dadas por perdidas, en el estilo solemne de la autocomplacencia capitalista, como los costos inevitables de la modernización…” (Mészáros, 2009).

Podría decirse que la crisis que atraviesa el capital se resume en tres aspectos importantes: el alto grado de especulación financiera, el paulatino estancamiento del aparato industrial capitalista y la depredación de los recursos naturales del planeta. Todos estos elementos conjugados producen una crisis estructural de enormes magnitudes, con repercusiones globales debido a la interconexión del capital y su ideología capitalista en el mundo por medio de sus economías. Aunado a esto, está la presión cada vez más fuerte, de parte de los trabajadores y en general los pueblos, por mantener sus puestos y no engrosar las ya larga s listas de desempleados conllevando a problemas sociopáticos que obliga al ser humano a centrar su lucha en la sobrevivencia en un mundo contaminado por la ley del más apto y el individualismo.

Ante tal situación, es necesario plantearse alternativas inherentes a los cambios sociales producidos desde la propia lucha de clases y las contradicciones surgidas a partir de ésta. Dejar atrás medidas paliativas circunstanciales y coyunturales del capital como la vuelta al keynesianismo o neokeynesianas también será importante en la construcción de una teoría transitoria hacia el socialismo; en la que en términos de reestructuración económica puede plantearse lo siguiente partiendo del análisis de Mészáros:

La necesidad de generar un tipo de productividad nueva sobre las ruinas de la subordinación desperdiciadora y destructiva a la que el capital somete las fuerzas y energías productivas de la sociedad, para sus propias necesidades malsanas de autoexpansión…
El desafío de instituir una alternativa viable al complejo militar/industrial…
La institución de una relación radicalmente nueva y genuinamente equitativa con el “Tercer Mundo”, sobre la base de un reconocimiento positivo de las dependencias recíprocas y las obligadas indeterminaciones en un mundo cuyos constituyentes sociales/económicos ya no pueden mantener ni aislados entre sí ni estructuralmente subordinados el uno al otro, si queremos presenciar un desarrollo global sostenible…

Puede agregarse a este planteamiento la participación democrática en su máxima expresión por parte de los ciudadanos, insertando el elemento del control socialista de la economía en la gestión y produciendo nuevas categorías socialistas en cuanto al empoderamiento del trabajo desde el punto de vista comunal, en sus nuevas estructuras para ejercer el poder popular; fundamentado en la producción de bienes y servicios para las comunidades en pequeñas o medianas unidades de producción comunitarias acompañadas de sistemas contables que partan de valorizar el trabajo y no incluir lo producido en la trampa del mercado (precio).

Radicalizar la propuesta socialista es la tarea primordial, que al fin y al cabo es el principal objetivo de las fuerzas de izquierda en nuestra américa; plantearse espacios de lucha con los pueblos y cada una de sus comunidades para hacer renacer la ilusión en las personas de que hay alternativas reales ante el capital y su ideología, siempre y cuando en esta alternativa tenga cabida su voz e ingenio para soltar su yugo. Necesariamente debemos avanzar hacia prácticas revolucionarias con tendencia a consolidar en esta transición las orientaciones socialistas que hacen falta para preservar la vida en el planeta. En fin, ir ganando espacios para garantizar el buen paso, que no sencillo, hacia un nuevo estadio de vida integral en el ser humano.

Materiales de apoyo:

“La Crisis Estructural del Capital” Mészáros, István. Ediciones del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información. 2009.
“Marxismo en la Historia del Socialismo”. Kohan, Néstor. Ediciones Ocean Sur. 2008.
“El Desafío de la Carga del Tiempo Histórico”. Mészáros, István. Ediciones Badell Hermanos. 2007.
“Manifiesto Comunista”. Marx, Karl; Engels, Frederick. Editorial El Perro y La Rana. 2007.


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