Yorwin Pérez: “Mi dicha es que Chávez me sacó de la calle”

Credito: Jack Bocaranda

Credito: Jack Bocaranda

DIGNIFICADOS EN REVOLUCIÓN

13/08/12.- “Mi mayor dicha es que el Presidente me sacó de la calle, así como es él, que por amor a su pueblo se da sin discriminación social y aquí estoy yo, soy ese fruto, la cosecha sembrada por el presidente Hugo Chávez, dispuesto a trabajar por mi país y la revolución”.

Esta reflexión es de Yorwin Pérez, de 29 años de edad, a quien el 14 de noviembre de 2011, el presidente de la República, Hugo Chávez, después de un acto en el Teatro Teresa Carreño, lo invitó a dejar las drogas y la vida de la calle donde había permanecido por 18 años.

Para lograrlo Chávez lo instó a hacer terapias de rehabilitación a través del Convenio Cuba-Venezuela, programa de salud impulsado por la Revolución Bolivariana.

Yorwin narró que su adicción a las drogas la inició cuando ingresó a primer año de bachillerato, a los 12 años edad; explicó que esto lo hizo en busca de aceptación entre el grupo de los populares del liceo.

“En ese momento comencé con marihuana, y por eso, en el mismo año, abandoné los estudios. Mi adicción fue aumentando de forma progresiva. Fui perdiendo a mi familia hasta que terminé viviendo en la calle”, explicó.

Dijo que en los últimos años consumía crack o piedra, una sustancia derivada de la cocaína.

“Yo llevaba la batuta entre todos los recogelatas y la recompensa de eso era la obtención de droga. Creía que era el mejor y que vivía en la mejor zona, pero el pasado 14 de noviembre, mientras yo dormía arropado con cartones, llegó el presidente Chávez. Recuerdo que él (Chávez) me los quitó y preguntó si quería continuar así, entonces le respondí que no, y que aceptaba su ayuda. En ese momento me dio un abrazo lleno de amor y le asignó mi caso al ministro Ricardo Menéndez”, dijo con emoción.

Afirmó que estuvo cuatro meses y medio en Cuba, a través del convenio de salud donde un equipo médico le hizo tomar conciencia de su enfermedad de adicción. Tiene más de nueve meses de abstinencia a sustancias estupefacientes.

GRACIAS A LA REVOLUCIÓN

John Herrera, es otro dignificado a través de la Fundación José Félix Ribas, adscrita al Ministerio de Salud, creada para ejecutar políticas para atacar y prevenir el consumo de drogas.

Narró que desde los 12 años incursionó en el mundo de las drogas y en delitos de robo. “En aquel tiempo sólo se decía que consumir drogas era malo, pero no explicaban lo que estas causaban, entonces eso me creó curiosidad”.

Explicó que la publicidad que se mostraba expresaba que las personas que bebían alcohol, vivían mejor. “Eso es lo que muestra el capitalismo, mientras más consumas cigarros, drogas y licor, mejor te sientes”. Relató que unos primos lo llevaron a la Fundación José Félix Ribas “y allí después de nueve meses fui rehabilitado. Con esto sé que todo lo bueno es posible en revolución. Si no hubiese llegado, nosotros estuviéramos en la calle”.

Promotor del GPP

Julio César Liendo contó que al ser reinsertado en la sociedad le hizo tener sentido de pertenencia con la nación. “Tuve la bendición de ser llamado por el Comandante Chávez para ser vocero promotor del Gran Polo Patriótico (GPP). Desde entonces con un grupo de compañeros estamos localizando la mayor cantidad de personas rehabilitadas por la revolución en Venezuela. Hemos viajado con el GPP para ubicar a mis panas rehabilitados”. Afirmó que son más de cuatro mil personas rehabilitadas y 80% de ellos nunca había tenido cédula “porque estábamos en la calle, ahora nuestros votos serán para el candidato de la patria, Hugo Chávez Frías”.

“Para algunos es el papá, para mí es el pana”

“Para algunos Chávez es el papá, para otros el hermano, para los chamos Chávez es otro beta, pero para mí Chávez es el verdadero pana. Lo digo así porque los supuestos panas que teníamos cuando consumíamos drogas, nos invitaban a robar, nos daban pistolas y droga; pero el pana Chávez nos dio la mano a quienes estábamos debajo de puentes, en los contenedores de basura y en las calles; para darnos valor en esta sociedad”.

La historia la cuenta Julio César Liendo, quien se considera un dignificado en revolución. Detalló que de los 48 años de edad que hoy tiene, estuvo 23 de ellos consumiendo drogas hasta que fue llevado a la Fundación Misión Negra Hipólita, programa creado en revolución, con el objetivo de atender a las personas en situación de calle.

Recordó que a los 16 años consumió drogas por primera vez y que el motivo fue la falta de orientación sobre lo que estas producían.

Contó que eso lo llevó a la delincuencia, a perder a su familia y que por ello en los últimos siete años estuvo viviendo entre un contenedor de basura y un carro viejo.

“Cuando estaba en la calle quería cambiar esa forma de vida, pero no tenía recursos económicos para costear un tratamiento. Un día se me acercó un trabajador de la Fundación Misión Negra Hipólita y me invitó a hacer la rehabilitación”. Recordó que el 4 febrero del 2008 comenzó el tratamiento y un año después le dieron de alta. “Ese fue un día de gloria para mí, pues gracias a la revolución recibí atención médica y hoy tengo más de cuatro años de abstinencia a las drogas”.

Refirió que ahora es vocero del Gran Polo Patriótico, también pertenece al Colectivo Ciudadanos y Ciudadanas de la Nueva Vida.

Julio César comentó la importancia que tienen ahora como ciudadanos venezolanos. “Del grupo de compañeros rehabilitados por la revolución, algunos dan clases en universidades porque ya son profesionales, otros se están formando para serlo, pero lo más importante es que todos ya tienen su hogar. Lo que más yo le agradezco a la revolución es que me devolvió la oportunidad de conformar una familia”.

Agradecen al convenio Cuba-Venezuela

Joel Pérez, de 45 años de edad, también es egresado del Convenio Cuba-Venezuela, desde hace tres años por la patología de adicciones. Dijo que si no hubiera caído en las drogas, el pasado 5 de julio hubiese ascendido a general de división del Ejército Nacional Bolivariano y además fuera ingeniero de sistemas. Pero recuerda que todo esto lo abandonó por las drogas, pues sostuvo que estas sustancias no dan ningún tipo de estabilidad para quienes las consumen. Sin embargo, habló con alegría por haber terminado el tratamiento y dijo que “agradezco a la revolución por dignificar y dar una mano a quienes presentábamos esa condición”. Joel refirió que tanto él como los otros tres compañeros, que también contaron su historia, son voceros del Colectivo Ciudadanos y Ciudadanas de la Nueva Vida, que trabaja desde las comunidades dando talleres sobre las drogas. “Le hago un llamado a la presidenta del Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derecho de Niños, Niñas y Adolescentes (Idena), para que nos certifique y así poder ingresar a los liceos para hablar sobre el daño que causa este flagelo”.

HEIDI ECHAVARRÍA QUIÑONES/CIUDAD CCS

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